Seguridad Alimentaria en el aceite

A veces los ciudadanos nos vemos sorprendidos porque se aprueban leyes que parecen menores y que por su enjundia se tornan en muy importantes y todo porque afectan a la salud de los ciudadanos como consumidores de alimentos. Este tipo de normas son aprobadas sin publicidad, y esto es lo raro de la cuestión, sin titulares de prensa, dentro de un paquete de medidas gubernamentales, que sí que salen en los informativos, amplios, densos  y que cuesta llegar a su meollo central.

Las normas son difíciles de entender si no eres jurista y mucho más cuando son iniciativas comunitarias como es el caso que nos ocupa. Las normas comunitarias son difíciles de encontrar hasta para los más avezados. Es una de las ventajas de vivir en la Comunidad Europea, que nos introduce normas o revisan leyes que los gobiernos respectivos no realizan y que son muy necesarias por nimias  que parezcan.

Me quiero referir a la iniciativa que ha llevado al Real Decreto 1431/2013 de 21 de noviembre sobre determinadas medidas de comercialización en el sector de los aceites de oliva y del aceite de orujo de oliva. Desde el 28 de febrero de 2014 ocurrirá lo que sigue:
– “En los establecimientos del sector de la hostelería y la restauración y en los servicios de catering, los aceites se pondrán a disposición del consumidor final en envases etiquetados y provistos de un sistema de apertura que pierda su integridad tras su primera utilización”.
– “Los envases que por su capacidad se pueden poner a disposición de los consumidores finales más de una vez, dispondrán además de un sistema de protección que impida su reutilización una vez agotado su contenido original”.

Pasada la fecha de 28 de febrero de 2014  acudí a pasar el día a la Ciudad del Calzado, Arrendó; como  quiera que posee un polígono industrial cómodo y lustroso con aparcamiento y tiendas por todas partes, hicimos nuestro campamento particular. Nos quedamos a comer en uno de los restaurantes que te atienden de forma espectacular en unas limpias, cómodas y bonitas instalaciones. Pero siempre hay un pero y es que cuando nos sirven la ensalada (por aquello de la dieta y el calor) nos traen unas vinajeras-aceiteras del siglo pasado y que no habían visto el lavavajillas desde entonces y sobre todo no cumplían el requisito del real decreto. Lo mismo me ocurrió en un restaurante del Centro Comercial Berceo  en Logroño.

Voy a recordar que es una iniciativa comunitaria. Que  los aceites nos los debemos encontrar en cápsulas monodosis, etiquetadas perfectamente con indicación del producto y clasificación del contenido.

El sistema de apertura debe perder su integridad una vez abierto.
Y todo esto porque el aceite de oliva es organolépticamente selecto en sus mejores variedades y perverso en mezclas con refinados. La norma se debe observar en bares, cafeterías, restaurantes y comedores comunitarios.
Con estas series de normas protegemos el producto y nuestra salud. Ganando en confianza como consumidores.

Fuente: Rioja2.com

 

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