Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2014

La FAO ha publicado el informe Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2014, en él se ofrecen estimaciones sobre la subalimentación y el progreso realizado en la lucha contra el hambre como Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) y la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA). En este informe se realiza un análisis de la situación actual en lo que respecta a los datos sobre malnutrición y reducción del hambre en el mundo. De sus conclusiones se desprende que se ha avanzado, pero queda todavía mucho por hacer y que los países realicen esfuerzos adicionales para acabar con el hambre.

Los mapas que podéis ver a continuación han sido elaborados por la División de Estadística de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el primero muestra la meta relativa al hambre del Primer Objetivo de Desarrollo del Milenio, en él se muestra cual es la situación actual de la lucha contra el hambre, qué países han logrado progresar, los que no han realizado suficientes esfuerzos para reducir el hambre, o en los que no se ha realizado ningún progreso. Como podemos comprobar, se trata de una evaluación selectiva en la que no aparecen las regiones desarrolladas, como es el caso de Europa, Canadá, Estados Unidos, etc.

En el periodo de 2012 a 2014 una de cada nueve personas en el mundo (unos 805 millos) sufría subalimentación crónica, no tenía suficiente comida para poder tener una vida sana y activa. Esta es una cifra elevada, sin embargo, en la comparativa con la última década se ha reducido en unos 100 millones de personas y comparando los datos con el periodo 1990-1992, la reducción ha sido de 209 millones de personas.

La mayoría de las personas que pasan hambre viven en países en vías de desarrollo, un buen dato es saber que la proporción de personas que viven con comida insuficiente se ha reducido en estos países (en su mayoría) en un 42% desde el año 1990 hasta el presente año. A pesar de estos notables progresos, el 13’6% de la población de estos países, es decir, una de cada ocho personas, sigue padeciendo hambre. Si comparamos esta cifra con la del periodo comprendido entre los años 1990-1992, se ha reducido en un 10’9%.

73 países en vías de desarrollo han logrado alcanzar la meta relativa al hambre del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio, 25 países lograrán el año que viene reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre, uno de los objetivos más rigurosos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación realizada en 1996. Según la FAO, es posible reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre en términos globales, a mediados del próximo año, pero esto sólo será posible si se realizan suficientes progresos.

Con respecto a las regiones, la FAO apunta que existen grandes diferencias entre ellas, mientras que en América Latina y Asia Sudoriental se ha logrado un mayor éxito en la lucha contra el hambre, en zonas como Asia Occidental se ha experimentado un notable retroceso, en zonas como el África subsahariana vive la cuarta parte de las personas que pasan hambre en el mundo. En el mapa en color verde podéis ver los países que han logrado alcanzar la meta, que la alcanzarán el próximo año o que la prevalencia del hambre no superará el 5%, en amarillo aparecen los países que han realizado progresos insuficientes para alcanzar la principal meta del ODM si las actuales tendencias se mantienen, en rojo se muestran aquellos países que no han realizado ningún progreso, o que en su defecto, viven una situación peor. Los países no coloreados no han sido evaluados o no se dispone de información suficiente.

El segundo mapa corresponde a la prevalencia de la subalimentación en la población expresada en porcentajes, en color blanco aparecen las zonas con una muy baja prevalencia, inferior al 5%, en color rosa claro aparecen los países donde la prevalencia se considera moderadamente baja, entre el 5% y el 14’9%. En color rosa fuerte aparecen los países con una prevalencia considerada moderadamente alta en un rango de entre un 15% y un 24’9%. En color rojizo aparecen los países que se considera que tienen una alta prevalencia de la subalimentación, la población afectada oscila entre un 25% y un 34’9%. En color rojo fuerte aparecen los países que superan el 35%. En color gris aparecen aquellos países de los que no se tienen datos o son insuficientes.

La FAO destaca que a pesar de los progresos realizados, la inseguridad alimentaria sigue siendo un gran desafío, hay que recordar que otros factores pueden dar al traste con los avances realizados, como por ejemplo el cambio climático, la especulación alimentaria o los cambios políticos que se puedan producir en algunos países. A través de este enlace (Pdf) podréis acceder al informe sobre el Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo.

Fuente: Gastronomía & CIA

¿Cómo será el consumidor en España en 2033?

En el marco del proyecto España 2033, el estudio Cliente@2.033 -elaborado por PwC con la colaboración del ICEMD, Instituto de Economía Digital de ESIC- analiza cómo deben prepararse las empresas para el cliente del futuro. No se trata de predecir el futuro, sino de dilucidar escenarios posibles.

Así, el informe asegura que los cambios sociodemográficos están dibujando un consumidor muy distinto al de la actualidad. Además, las nuevas tecnologías y las tendencias globales cuestionan la viabilidad de los modelos de negocio tradicionales. En este contexto, el cliente, en las próximos 20 años, exigirá mucha más atención.

En relación con los cambios sociodemográficos, el informe señala que la pérdida de peso por parte de Occidente o el desarrollo de un modelo productivo basado en la innovación, con una estructura social en la que el individuo será cada vez más autónomo que nunca son algunos de los cambios más destacados en este ámbito.

Por lo que se refiere a las tecnologías emergentes y aplicaciones de negocio -weareables technologies, big data, cloud computing, impresión 3D, realidad aumentada y robótica- tienen, por su carácter innovador, la capacidad de modificar los patrones de consumo y el propio escenario social y empresarial actual.

Por último, el informe analiza los cambios cognitivos y conductuales de los jóvenes, que por su estrecho vínculo con la tecnología, sus hábitos de consumo se verán condicionados. Solo las organizaciones que sepan modificar sus procesos de gestión de clientes podrán mantener sus posiciones de liderazgo.

En este nuevo escenario, el cliente será más exigente, con mayor capacidad y necesidad de influir. Si las organizaciones quieren ser competitivas en este nuevo mundo, deberán mover ficha para afrontar algunos nuevos retos y oportunidades.

Algunos de ellos tienen que ver con gestionar la proximidad sin invasión de los espacios vitales; conocer preguntando lo menos posible; el desplazamiento de la oficina a la calle y la calle, a los foros digitales; la necesidad de asumir una mayor inversión tecnológica, etc.

Fuente: Financial Foods

Conoce los palitos chinos que pueden analizar la calidad de tu comida

El gigante asiático ha sorprendido los últimos años con un avanzado desarrollo tecnológico, así como un crecimiento económico que supera largamente a la mayoría de los países de la región. Sin embargo, los chinos aún tienen un gran problema frente a ellos: la seguridad de la comida que consumen.

No es un secreto que los problemas en la fabricación de alimentos y productos alimenticios son un problema en esta gran nación. Diversos reportajes han confirmado que, en muchos casos, empresas locales adulteraban la carne cuando ésta estaba vencida, o usaban químicos altamente dañinos para el cuerpo humano en algunos de sus productos. Ante esto, la preocupación de los chinos no dejaba de aumentar, y la pregunta constante seguía siendo: ¿Qué tan seguro es lo que me estoy llevando a la boca?

La empresa dueña del navegador más usado en China, Baidu Inc., presentó hace tan solo algunas semanas dos palillos chinos bastante peculiares, los cuales no solo te permitirán disfrutar la comida como lo hacen los orientales, sino también saber qué estás por consumir.

TECNOLOGÍA AL GUSTO

Se trata de dos palillos chinos que poseen un tamaño similar a los usados usualmente en  el mundo. Pero no son solo de dos varillas de madera, sino dos dispositivos electrónicos que te permitirán medir la calidad de lo que comerás.

La presentación se realizó en el marco de la Conferencia de Innovación Tecnológica Baidu 2014 en Beijing, en donde sus creadores no dudaron en señalar que buscaban “Generar una vida saludable para la gente de China”.

El concepto resulta interesante: los dispositivos poseen unos sensores ultra sensibles que, al tocar la comida, la analizan de diversas formas. Sus tres funciones básicas son analizar la calidad del aceite con la que fue preparada la comida, identificar los niveles de PH en la misma (es decir, la acidez) y también confirmar el nivel de azúcar que posee.

Toda esta información es enviada al teléfono móvil del usuario, a través de WiFi o Bluetooth. El programa de los palillos analiza la data y te ofrece conclusiones para entender lo que estás a punto de comer: si la luz que muestra los palillos es roja, es mejor que no lo pruebes. Si es azul, puedes comer sin preocupaciones.

El funcionamiento, así de sencillo, ha sido mostrado en algunos videos de la empresa Baidu, la cual había lanzado poco antes del anuncio oficial un tráiler de este proyecto. Lo curioso es que, como lo hicieron el Día de los Inocentes, pocos le creyeron. Y ahora nos damos cuenta que es verdad.

TECNOLOGÍA CONTRA LA INFORMALIDAD

La recepción de este invento en las redes sociales ha sido muy curiosa. Por una parte, los usuarios chinos han solicitado el inicio de ventas de este producto cuando antes, ante la gran preocupación que existe por los escándalos de comida contaminada en el país.

Por otro lado, algunas personas ven esto como algo más que un recurso para el comensal, ya que permitirá también a la justicia analizar con mayor rapidez la carta de los diferentes puestos de comida de la ciudad, a fin de confirmar su salubridad. Cabe señalar que, ante los problemas vividos en este aspecto, el Gobierno chino ha optado por aumentar las condenas para quienes ofrezcan comida con aceite reciclado, químicos o carnes adulteras. De esta forma, quienes atenten contra la vida de sus comensales podrían pasar entre ocho y treinta y nueve años tras las rejas.

Definitivamente, una buena opción ante los peligros de la comida contaminada.

Ahora te preguntamos ¿Crees que debería haber algo así en nuestro país? ¿Te parece una medida útil?

Volveremos pronto con más detalles tecnológicos aquí, en Habla Smart.

Fuente: Hablassmart

Estudios científicos desvinculan el consumo de bebidas azucaradas y la obesidad

Un nuevo estudio ha analizado la evidencia científica sobre la asociación entre el consumo de bebidas azucaradas y el riesgo de obesidad, teniendo en cuenta por primera vez el balance energético, llegando a la conclusión de que no es posible extraer resultados científicos de los estudios de intervención que anteriormente habían evaluado la relación entre el consumo de bebidas azucaradas y obesidad al ajustarse al consumo de energía y a la actividad física realizada por resultar inconsistentes para cada uno de los tres grupos de edad evaluados (niños, adolescentes y adultos).

El estudio ‘Systematic review of the evidence for an association between sugar-sweetened beverage consumption and risk of obesity’, publicado por la revista científica Nutrition Reviews se ha llevado a cabo a partir de una revisión sistemática de trabajos científicos anteriores, y según sus conclusiones la evidencia de una asociación entre el consumo de bebidas azucaradas y el riesgo de obesidad es inconsistente cuando se realiza el ajuste correspondiente al balance energético entre las calorías ingeridas y las gastadas por el organismo.

Según el Profesor Lluìs Serra-Majem, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Presidente de la Fundación para la Investigación Nutricional, y Presidente de la Academia Española de Nutrición, ‘la obesidad tiene una casuística compleja y multifactorial, por lo que reducir la ingesta de azúcares, por sí solo no reducirá la incidencia de obesidad, si no se acompaña de programas adecuados para ajustar el consumo y, particularmente, el gasto de energía‘.

Anteriormente otro análisis científico publicado en ‘Obesity Reviews’, revista científica de la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad, concluyó que la reducción del consumo de bebidas azucaradas no estaba asociada de forma directa con una disminución de la obesidad ni de los niveles del Índice de Masa Corporal (IMC).

En este trabajo de investigación se revisaron diversos estudios sobre los efectos del consumo de bebidas azucaradas en el peso, y el IMC mostró que muchas de las evidencias científicas eran sesgadas y ambiguas, ya que los datos estadísticos analizados no fueron concluyentes.

En concreto, los investigadores observaron que cuando se incorporaban bebidas azucaradas a la dieta y se aumentaba la ingesta excesiva de calorías, el peso corporal se incrementaba. Sin embargo, en los ensayos controlados aleatorios en los que se suprimió de la dieta las bebidas azucaradas, no se encontraron reducciones de peso significativas.

Igualmente, en el estudio científico ‘La paradoja australiana: descenso notable de la ingesta de azúcares en el mismo periodo en que aumentan el sobrepeso y la obesidad’, sus autores concluyeron que los esfuerzos para reducir la ingesta de azúcar pueden disminuir su consumo, pero no necesariamente la prevalencia de obesidad.

Según los resultados de un estudio transversal, ‘Sugar-sweetened beverage intake and overweight in children from a mediterranean country’ realizado por investigadores de Portugaly Reino Unido y publicado en la revista ‘Public Health Nutrition’,  no hay evidencias entre la ingesta de bebidas azucaradas y el sobrepeso en niños del área mediterránea. Según sus autores, sus hallazgos ‘sugieren que reducir o eliminar el consumo de bebidas azucaradas no tendría un gran efecto sobre la distribución del IMC de los niños’.

Fuente: PR Salud

FAO inaugura Mecanismo Sociedad Civil sobre Seguridad Alimentaria y Nutrición

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) inauguró hoy el foro anual del Mecanismo Internacional de la Sociedad Civil sobre Seguridad Alimentaria y Nutrición (MSC), informó en un comunicado.

El foro anual del MSC para el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la ONU (CSA) es un vehículo para la participación de actores no gubernamentales en la formulación de políticas.

Durante los discursos de apertura, la FAO insistió en la importancia que tiene la sociedad civil, pues “desempeña un papel crucial para la creación de consenso, dar voz a los hambrientos, representar la diversidad de la sociedad y ser parte de los procesos internacionales de toma de decisión”.

“Alcanzar el consenso es importante porque permite avanzar más rápidamente y porque necesitamos resultados a corto plazo”, dijo este sábado el director general de la FAO, Graziano da Silva, según refiere la organización.

Además, Da Silva insistió en que el papel clave que desempeña la sociedad civil también se abordará en la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN-2), que se celebrará en Roma del 19 al 21 de noviembre próximo.

La FAO informó de que durante “los próximos dos días, más de 200 representantes de organizaciones no gubernamentales y otras asociaciones” analizarán la evolución del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CFS) “desde su reforma en 2009” hasta la actualidad.

Además, “trabajarán para llegar a un consenso sobre las cuestiones clave que se discutirán en la sesión plenaria del Comité la próxima semana”.

“El propósito de la CSM es facilitar la participación de la sociedad civil en la agricultura, la seguridad alimentaria y el desarrollo de políticas de nutrición en los planos nacionales, regionales y mundiales”, dijo la FAO.

Este es el tercer año que el Mecanismo de la Sociedad Civil lleva a cabo su foro anual en la sede de la FAO.

El CFS se reúne anualmente para hacer balance de los progresos realizados en la reducción de la inseguridad alimentaria en el mundo, y en octubre para asignar objetivos políticos clave en el transcurso del año.

Fuente: La Vanguardia

Un informe de OCU analiza la calidad de los kebabs de ternera

OCU, la organización de consumidores, ha realizado una prueba para determinar la calidad de la carne que se utiliza en los kebabs. Estos son bloques de carne que tienen un palo de metal o madera en medio y que se asan lentamente a base de dar vueltas. Son consumidos habitualmente en la zona de Oriente Próximo y Oriente Medio. En Occidente se han convertido prácticamente en un estilo más de comida rápida y habitualmente su carne se consume en medio de pan de pita acompañado de cebolla y distintas salsas, a modo de bocadillo.

Para su informe, OCU compró 25 muestras de este tipo de preparación elaborados a base de ternera, con unos precios que oscilaron entre 2,5 y 4,3 euros, en distintos establecimientos de este tipo ubicados en centros comerciales y a pie de calle.

De los resultados dados a conocer por OCU se constata que 20 de las muestras contenían carne de pollo. En 3 de los casos la cantidad no llegaba al 1%, debido quizás a contaminación cruzada durante la preparación, pero en 6 de las muestras la presencia de pollo en el kebab de ternera alcanzaba el 60%. La misma contaminación cruzada podría achacarse a la presencia de carne de caballo y ternera en menos de un 1%. Del total de las muestras solo uno tenía únicamente carne de ternera.

En cuanto a la calidad de la carne en las muestras analizadas por OCU se encontró gran presencia de tendones y fibras y al analizar la presencia de colágeno frente a la de proteína total, esta no superaba el 15%.

Fuente: Eurocarne

La higiene de equipos e instalaciones, clave para la seguridad alimentaria y ventaja competitiva para las empresas

El seguimiento de prácticas higiénicas seguras en el procesamiento y elaboración garantiza la seguridad de los productos alimenticios. La industria debe tener capacidad de establecer sus propios mecanismos de prevención para evitar peligros relacionados con la contaminación y elaborar productos seguros que cumplan con la normativa y que garanticen la seguridad alimentaria. Para ello, las instalaciones deben estar en buen estado de conservación, limpieza y desinfección. En este sentido, el diseño higiénico es clave.

La cuestión de la higiene puede convertirse en una ventaja competitiva, ya que resulta una herramienta muy eficaz para la reducción del consumo de energía, así como de las cantidades de agua potable y el uso de agentes químicos (detergentes y desinfectantes). El diseño de los equipos e instalaciones que intervienen en los procesos de elaboración de alimentos y productos afines como cosméticos y fármacos teniendo en cuenta criterios higiénicos, resulta fundamental.

Por este motivo, Ainia como miembro y sede de la Sección Regional de EHEDG (European Hygienic Engineering and Design Group) ha organizado la jornada ‘Diseño higiénico de equipos e instalaciones’, donde se explicarán los conocimientos necesarios para seleccionar convenientemente los equipos, de manera que la seguridad del producto siempre quede garantizada. También se darán a conocer los principales requisitos higiénicos que se deben tener en cuenta a la hora de realizar una reforma o ampliación de instalaciones.

Los ponentes serán Marco Antonio Rojo de Calidad Pascual que explicará con un caso práctico cual es la ventaja competitiva que supone para la empresa la integración del diseño higiénico; Miguel Guerrero deFreudenberg que abordará la calidad del aire y los sistemas de filtración en la industria alimentaria; y Fernando Odriozola de Ulma Inoxtruck que realizará una demostración de la integración del diseño higiénico en los equipos de transporte y manipulación de alimentos.

Por otro lado, Ainia abordará los principios, requisitos y ventajas del diseño de equipos y de instalaciones, dará a conocer las actividades de EHEDG, así como el procedimiento EHEDG de certificación de equipos en las industrias de alimentación, cosmética y farmacéutica.

Dirigida especialmente a personal técnico de la industria alimentaria, farmacéutica, cosmética y a fabricantes de equipos, se enmarca dentro del ciclo de jornadas de seguridad alimentaria que está desarrollando Ainia con el objetivo de abordar los puntos clave para la industria en este ámbito.

Fuente: Interempresas

La guerra de las estanterías

Conviven en los mismos lineales del supermercado y comparten incluso las cadenas de envasado en las grandes plantas de la industria alimentaria; pero salen de los almacenes hacia el consumidor con diferentes etiquetas y precios de venta. Unos son los productos comercializados bajo las marcas propias del fabricante; los otros lo hacen bajo la enseña de los diferentes grupos del sector de la distribución, las llamadas marcas blancas.

Según los datos de la consultora Nielsen, hace una década la cuota de mercado de las marcas de la distribución en los productos de gran consumo (alimentación envasada y droguería) se situaba de media en el 25%. En los últimos años, ese porcentaje ha crecido de forma sostenida hasta situarse en 2013 en el 38%. Otra consultora, IRI, sitúa la cuota de mercado de las marcas blancas en una cifra ligeramente superior, el 42%.

El ascenso de las marcas blancas ha hecho que muchas empresas de bienes de consumo teman que su papel en el mercado sea el de convertirse en simples filiales de los gigantes de la distribución, limitando su papel a asegurarse un pequeño margen de beneficio y seguir manteniendo su actividad.

Frente a esa posibilidad, en los últimos meses el mercado ha sido escenario de una ofensiva de algunas de las empresas más importantes de bienes de gran consumo como Unilever, Danone y Procter & Gamble, bajando los precios efectivos de venta en porcentajes de hasta más del 10% basadas en bonos, promociones o campañas de ofertas. En muchos casos, eso ha supuesto aplicar unos precios de venta finales más bajos que los aplicados por las propias marcas de la gran distribución.

Esta estrategia, aún vigente, ha dado sus frutos en los últimos meses con un aumento del 2,7% en las ventas de las etiquetas propias frente a la caída del 0,7% que han registrado los productos de marca blanca.

Y eso ha servido para romper la tendencia ascendente de las marcas blancas. En el último ejercicio, la cuota de mercado de estas, lejos de crecer, registró un recorte de entre el 0,9% y el 1%, frente a un crecimiento medio anual de entre dos y tres puntos porcentuales en ejercicios anteriores.

Los productos más significativos de marca blanca corresponden a aquellos que suponen la mayor demanda en el conjunto de la cesta de la compra. Aunque los diferentes análisis no coinciden, se puede hablar de que la cuota de mercado de las etiquetas de distribuidor oscila entre un 70% para la leche y un 14% en los vinos espumosos y los champús.

A su vez, las enseñas genéricas suponen el 46% de las ventas en supermercados, el 22% en los hipermercados y solamente el 12% en los autoservicios y las tiendas tradicionales.

Aunque prácticamente todos los consumidores han adquirido alguna vez en su vida un producto de marca blanca, las regiones de menor poder adquisitivo compran, proporcionalmente, menos productos con la enseña del fabricante. Según los distintos estudios, Extremadura sería la región en la que la etiqueta del distribuidor tiene una mayor cuota de mercado, con el 51%, seguida de la Comunidad Valenciana, Murcia y Castilla-La Mancha. Canarias, por el contrario, es la comunidad donde la marca blanca tiene menor predicamento (un 32% de cuota de mercado) seguida por Asturias, Galicia o País Vasco. Las marcas de fabricante también tienen más peso allí donde están más implantados los grandes grupos de distribución.

Aunque el principal argumento para el fuerte crecimiento de las ventas de los productos de marca blanca han sido sus precios más bajos —y más con la caída de la demanda provocada por la crisis económica—, existe una posición muy diferenciada en la filosofía de cada grupo de distribución sobre este tipo de producto. Hay empresas que poseen marcas propias solo para vender productos de menor precio, mientras que otras han creado etiquetas que se venden a precios similares e incluso superiores a algunas enseñas de prestigio.

La respuesta de los grandes fabricantes es notable si se tiene en cuenta el grado de dependencia del sector de los productos de consumo con respecto a las grandes distribuidoras. La mayor parte de las empresas alimentarias más importantes, menos los interproveedores de Mercadona —que solamente venden al grupo valenciano—, suelen fabricar marca blanca para un gran distribuidor y, a la vez, colocar en los lineales productos con su enseña propia que no tendrían salida fuera de esas grandes cadenas.

Esa dependencia es solo una de las herramientas de la que dispone la gran distribución para controlar el sector y definir los términos del mercado. La escala de sus pedidos les permite rebajar costes, amén del hecho de que las marcas blancas no tienen gastos de promoción y de publicidad.

Esto hace que, según datos de la industria alimentaria y Promarca, la gran distribución haya podido aplicar márgenes de beneficio de hasta un 33% en los productos de marca blanca, frente a un margen de solamente un 7% en las etiquetas propias.

Desde la industria alimentaria se rechaza que esa bajada se haya hecho simplemente reduciendo beneficios, cuando los márgenes ya estaban muy ajustados. Se asume que una parte de esos recortes corresponden a la reducción de los márgenes.

Pero se considera que la posibilidad de unos mayores ajustes se ha debido a otras actuaciones introducidas en el desarrollo de la actividad de las empresas. Entre esas medidas se hallan las reducciones de las plantillas y una moderación en el incremento de los gastos salariales, junto a una política de inversiones para lograr una mayor eficiencia productiva. Y, como en el caso de la fabricación de las marcas de la distribución, reduciendo también los costes en el aprovisionamiento de las materias primas, lo que, al final, supone un golpe para los precios percibidos en origen por el sector agrario.

Ninguna de las dos partes que participan en el proceso echa sombra sobre la calidad de los productos de marca blanca. Las grandes cadenas defienden que lo que distribuyen es tan correcto como lo que los fabricantes venden con sus propias enseñas, y obviamente cumple todos los parámetros sanitarios. Dado que los fabricantes de las etiquetas de prestigio suelen también producir marcas blancas, no van a levantar dudas o comparaciones sobre la calidad de su producto.

Fuente: El País

¿Cuál es el coste del etiquetado de los alimentos transgénicos?

La industria alimentaria ha argumentado en muchas ocasiones que etiquetar los alimentos modificados genéticamente supondría un incremento del coste de los alimentos, un argumento utilizado para asustar al bolsillo de los consumidores. En Estados Unidos las campañas en contra de este tipo de etiquetado se han basado sobre todo en la advertencia de la subida de precios de los productos alimentarios, pero también se ha respaldado la idea de que un alimento transgénico no se diferencia en nada de un alimento tradicional, se ha hablado de los diferentes estudios que supuestamente lo prueban y la falta de estudios que puedan demostrar que los alimentos modificados genéticamente puedan o no afectar a la salud de animales o seres humanos.

El año pasado conocíamos un estudio independiente desarrollado por un experto en marketing alimentario en el que se concluía queel etiquetado transgénico no supondría un incremento de precio, el estudio intentaba poner al descubierto que el principal argumento de los opositores no tenía sentido ni razón de ser, asegurando que el cambio de etiquetado de los productos tendría un impacto insignificante en el precio. Pues bien, hoy conocemos un nuevo estudio encargado por la Unión de Consumidores de Estados Unidos (Consumers Union) a Consumer Reports, para conocer cuál es el coste del etiquetado de los alimentos transgénicos.

Según los resultados de este estudio, el coste para el etiquetado transgénico ascendería a unos 2’30 dólares (unos 1’8 euros) por año, lo que supone una inversión de un centavo por día. No tiene sentido argumentar que el cambio de etiquetado supondría un incremento significativo de los precios, y menos sabiendo que las empresas alimentarias continuamente cambian el etiquetado de sus productos. Hablando de la identificación de los productos transgénicos, incluso se dice que es probable que algunos productores ni siquiera se molestarían en aplicar ese incremento tan poco significativo.

Este estudio se presenta como respuesta a las alegaciones que se están realizando en el Estado de Oregón, actualmente inmerso en una campaña de la denominada Medida 92 que se votará el próximo mes de noviembre, si sale adelante se aprobaría el etiquetado transgénico. Recordemos que en Estados Unidos no se exige este tipo de etiquetado y aunque en Estados como Vermont, Maine y Connecticut han aprobado leyes sobre la identificación de este tipo de alimentos, no han entrado en vigor. Los opositores están haciendo campaña y además de los argumentos antes citados, aseguran que este tipo de identificación no hará más que confundir a los consumidores haciéndoles creer que no son alimentos seguros. Como en anteriores campañas, la oposición está financiada por las grandes empresas biotecnológicas y alimentarias que luchan para impedir el etiquetado.

En la Medida 92 se exigirá a las empresas alimentarias que etiqueten los alimentos crudos o envasados que se han producido en su totalidad o parcialmente a partir de la ingeniería genética, para conocer más detalles sobre esta iniciativa os recomendamos acceder a la página oficial.

Según el estudio, es necesaria la identificación de estos alimentos por varias razones, el coste como se indica es insignificante, por lo que no se puede utilizar como excusa. Este tipo de alimentos se produce actualmente con más productos fitosanitarios que antaño a causa de la resistencia generada por los insectos, también se denuncia la incapacidad del gobierno para exigir evaluaciones de seguridad en seres humanos antes de que este tipo de alimentos lleguen al mercado. Por todo ello merece la pena instaurar el etiquetado y permitir que los consumidores decidan si quieren o no consumir alimentos modificados genéticamente, no negándoles su derecho a la información.

Ya son varios los informes que se han publicado sobre el posible sobrecoste por el etiquetado transgénico y en la mayoría de casos se concluye que resulta insignificante, por lo que se pide que los opositores dejen de utilizar un argumento que no tiene sentido y que lo único que pretende es asustar a los consumidores. Por otro lado, otros estudios consideran los posibles impactos en el mercado y el cambio de comportamiento de los consumidores, así como otros temas que no están directamente relacionados con el coste del precio de los alimentos, argumentos que se utilizan cuando pierde fuerza el relacionado con el sobrecoste de estos productos al ser identificados.

Consumers Union explica que nos se trata de que se sustituyan las materias primas transgénicas por materias primas ecológicas como se ha supuesto en otros estudios, únicamente se pretende que los consumidores puedan acceder a la información y realicen la elección de la compra en base a su opinión, tener libertad de elección. Se cita una comparativa interesante, la FDA (Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos) realizó un estudio para responder a una pregunta relacionada con el coste del etiquetado funcional, en este estudio no se tuvo en cuenta la reformulación de los alimentos u otras cuestiones relacionadas con la normativa alimentaria. Se constató que el coste del cambio en el etiquetado sería insignificante.

Son muchos los consumidores que quieren que los alimentos transgénicos sean identificados, pero la industria alimentaria realiza una fuerte oposición, si tan seguros son, ¿por qué oponerse y no permitir la transparencia? ¿Por qué no dejar que las personas puedan elegir bajo sus principios y convicciones? Ya veremos si la Medida 92 sale adelante en Oregón o termina siendo un fracaso como ha ocurrido en muchos Estados. Como apunte final merece la pena destacar que una derrota puede ser en realidad una victoria, recordemos que según Organic Monitor, una empresa especializada en la investigación del mercado de productos sostenibles, la lucha por el etiquetado transgénico impulsa el mercado de alimentos ecológicos.

Fuente: Gastronomía y Cía

Los graduados en gastronomía tendrán título de ‘cocina’ o ‘industria alimentaria’

Que la gastronomía está de moda es más que evidente. Y que fruto de este boom por los fogones las universidades han comenzado a poner sus ojos en la cocina es ya un hecho. Si en la Comunidad Valenciana la Universidad Cardenal Herrera CEU ha sido la primera en lanzar este año un título de este tipo, la Universitat de València aspira el próximo curso a convertirse en el primer campus público con un grado oficial.

Pero, ¿qué estudiarán sus alumnos? El grado en Ciencias Gastronómicas está ya en exposición pública, por lo que el documento para la solicitud al Ministerio de Educación de la verificación como título oficial revela cuáles serán las especialidades que podrán cursar los estudiantes.

En concreto, con este grado podrá optarse a dos menciones:director ejecutivo de cocina o director de gestión de la industria alimentaria. Su adscripción a la Facultad de Farmacia, de hecho, busca dotar a la carrera de una visión propia de chef pero también de empresario. Y de ahí que su plan de estudios lo hayan elaborado desde nutricionistas a expertos en tecnología de los alimentos o en economía aplicada.

En la misma línea, la lista de competencias que deberán adquirir los estudiantes es amplia y diversa. Por ejemplo, el citado documento hace referencia al «conocimiento de las medidas higiénicas y preventivas de las principales alteraciones de los alimentos producidos por componentes biológicos y químicos». Pero también se habla de «las técnicas culinarias para optimizar las características organolépticas y nutricionales de los alimentos, con respeto a la gastronomía tradicional y actual».

Además, se estudiarán las «tendencias socioeconómicas en todos los sectores productivos» de la gastronomía, al igual que «las instalaciones, maquinaria, equipo y utensilios para la producción o procesado de alimentos atendiendo al tipo de establecimiento (cocina o industria)».

En paralelo a los conocimientos estrictamente culinarios, las asignaturas abordarán la «fisiología básica animal», la «estructura de la célula y su evolución», la «organización del genoma», el «funcionamiento de los vegetales o los «fundamentos químicos de aplicación en gastronomía». Sin olvidar «factores biopsicosociales que inciden en el comportamiento humano», «aspectos psicológicos sobre la salud y la alimentación del ser humano» o, incluso, «técnicas de comunicación».

Desde un principio la Universitat negó que hubiese que construir instalaciones. El objetivo es que las prácticas se hagan en los restaurantes de afamados cocineros.

Fuente: El Mundo