Etiquetado de origen en carnes y lácteos, ¿hacia dónde va?

El reglamento 1169/2011 establece que es necesario indicar el país de origen de los alimentos, siempre que la omisión de ese dato pueda inducir a engaño a los consumidores en cuanto al verdadero lugar de procedencia. Según el Eurobarómetro, la mayoría de los ciudadanos valora mucho esta información. No obstante, el detalle de hasta dónde debe aplicarse el etiquetado de origen sigue siendo objeto de debate, entre otras cosas, por los costes económicos que conlleva y que podrían trasladarse al comprador final. En este artículo se comenta la situación para ayudar a establecer el escenario actual y la posible dirección que puede tomar.

El reglamento 1169/2011 fijó el criterio de base para la indicación del país de origen o el lugar de procedencia de un alimento. No obstante, todavía persisten las dudas a la hora de su aplicación, en particular con los productos cárnicos y lácteos. En la actualidad es objeto de debate en la Unión Europea.

Este reglamento dejó claro que es necesario indicar el origen de los alimentos. A partir de esta premisa inicial, el artículo 26 tenía que desarrollarse en diversas direcciones. Para ello, debía contar con el apoyo y asesoramiento de informes técnicos por parte de la Comisión Europea (CE), para valorar hasta dónde iba a llegar la obligatoriedad del etiquetado de origen.Una de esas direcciones es la relativa a los productos cárnicos y lácteos que, en este momento, es objeto de debate, dado lo encontrado de las distintas posturas por parte de la industria, los consumidores y las autoridades.

Debate en el Parlamento Europeo
Sobre este tema la situación no está definida. Si se revisa la resolución del Parlamento Europeo, de 12 de mayo de 2016, sobre la indicación obligatoria del país de origen o del lugar de procedencia de determinados alimentos -2016/2583 (RSP)-, se observa que desde el ámbito parlamentario se aboga por indicación del origen en productos cárnicos y lácteos.

El Parlamento Europeo apoya su resolución en los informes de la Comisión sobre la indicación obligatoria del país de origen o del lugar de procedencia de diversos alimentos: la leche, la leche utilizada como ingrediente de productos lácteos y los tipos de carne distintos de la carne de vacuno, porcino, ovino, caprino y aves de corral, sobre la indicación obligatoria del país de origen de los alimentos no transformados, los productos que constan de un solo ingrediente y los ingredientes que representan más del 50% de un alimento.

Además de las valoraciones que se presentan en los informes citados, también se ha de considerar el reglamento (UE) 1337/2013 relativo a la indicación del país de origen o del lugar de procedencia para la carne fresca, refrigerada o congelada de porcino, ovino, caprino y aves de corral.

Datos valiosos sobre los alimentos
Ante una situación no definida de forma clara y concreta, se consideran distintos datos y situaciones. Por un lado, se evidencia que la cadena de producción alimentaria en ocasiones es muy larga y compleja, propiciando que los consumidores no sean conscientes de cómo se producen sus alimentos y, por otro lado, que la industria no siempre cuente con una visión global de su propia actividad productiva.

En cuanto a datos, en el Parlamento Europeo se han tenido muy presentes las estadísticas e informaciones suministradas por el Eurobarómetro de 2013, en el que, entre otros datos, se entresacan los siguientes:

El 84% de la población de la Unión Europea estima necesaria la indicación del origen de la leche, tanto individualmente como formando parte de otros alimentos.
El 88% de los ciudadanos comunitarios considera necesario indicar el origen de los tipos de carne.
Cuando se trata de carne transformada, hasta un 90% valora como importante la información en el etiquetado del origen de la carne en los productos elaborados.
Con estos datos, entre otros, se infiere que los consumidores valoran mucho esta información. No obstante, surgen dudas sobre si están o no dispuestos a pagar un precio más elevado para contar el origen de estos productos.

Más información, ¿más costes?
La industria, ante este tipo de cambios, pone sobre la mesa el coste adicional que puede generarse, aunque la Comisión no acaba de ver claras estas estimaciones económicas. Es más, la posición de las autoridades competentes (CE) concluye que los costes de funcionamiento del etiquetado del país de origen obligatorio en estos supuestos tendrían poca relevancia.

En resumen, se solicita que se planteen ya las propuestas legislativas para regular el etiquetado de origen en estos supuestos (lácteos y carne en los alimentos), con el objetivo de garantizar una mayor transparencia en toda la cadena alimentaria e informar mejor a los consumidores. Dicho de otra forma, se insta a que la CE cumpla con lo previsto en el artículo 26, apartado 3, del Reglamento (UE) nº 1169/2011.

Ante esta situación, hay posiciones favorables y opuestas, aunque se percibe como más potente la corriente a favor, dado que tanto los consumidores como un buen número de profesionales están de acuerdo con este etiquetado obligatorio. También hay que recordar que si bien no es la solución definitiva, sí se trata de una medida que contribuirá a paliar los efectos y luchar contra el fraude en los alimentos.

 

Fuente: Consumer

Plan de Seguridad Alimentaria de la Comunitat Valenciana

Decreto 61/2016, 20 de mayo, del Consell, por el que se regula la elaboración, la aprobación y el seguimiento del Plan de Seguridad Alimentaria de la Comunitat Valenciana (DOCV de 26 de mayo de 2016). Texto completo.

(LEER MÁS)

Fuente: Iustel

Gobierno y CCAA aprueban aumentar un 6% los controles alimentarios para 2016

El Gobierno y las Comunidades Autónomas que han participado en la Conferencia Sectorial de Agricultura han aprobado un plan de controles alimentarios que prevé para 2016 un total de 5.800 inspecciones, un 6% más que el año anterior. En declaraciones a los periodistas tras finalizar la Conferencia, el secretario general de Agricultura y Alimentación del Magrama, Carlos Cabanas, ha puntualizado que estos controles se realizarán, sobre todo, en la fase de producción y transformación. Este plan, ha explicado, está basado en los controles que hacen las comunidades autónomas, que se han sumado para presentar en Bruselas un documento como Estado Miembro.

En un comunicado, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha detallado que por sectores destacan aquellos cuyas producciones tienen más relevancia, como los vinos, los derivados cárnicos, los aceites vegetales comestibles y los productos lácteos.

Ha añadido que, siguiendo las recomendaciones de la Comisión Europea, los Estados Miembros “están más comprometidos, si cabe, con la seguridad de la calidad de las producciones; y para ello se deben reforzar los controles de esta calidad alimentaria, tan necesaria para mantener el reconocimiento de los productos españoles en los mercados internacionales”.

Por otra parte, la reunión también ha servido para aprobar el Plan Nacional de los controles de sanidad animal, vegetal y de bienestar animal.

En la Conferencia Sectorial se ha abordado, además, la propuesta de España ante la Unión Europea para el sector lácteo y el reparto de fondos para las comunidades autónomas para los Programas de Desarrollo Rural y de promoción de frutas y hortalizas en los colegios, entre otros.

Fuente: Agroinformación

España, Francia e Italia acuerdan evitar la eliminación del Certificado B del Ajo

Esta mañana se han reunido en la sede de la consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha de Toledo el grupo de contacto Ajo del Comité Mixto europeo, órgano de diálogo, consulta y cooperación creado en 1997 entre los gobiernos y organizaciones agrarias representativas de la producción y el comercio, integrado en la actualidad por España, Francia e Italia, para abordar la situación del sector así como afrontar nuevos retos.

Durante la reunión han estado presentes el consejero de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo; el presidente de la Mesa Nacional del Ajo, Julio Bacete; el vicepresidente de la Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajo de España (ANPCA), José Antonio Corell, y miembros de las delegaciones de Francia e Italia, como la presidenta del colegio de productores ANIAL, Christiane Pieters.

Los temas que se han abordado se han centrado en dos puntos clave, por un lado, informar de las previsiones de la presente campaña de siempre, así como la situación de los Certificados de Importación B, teniendo en cuenta la oposición del sector ante su posible eliminación.

Incremento de la siembra
De esta manera, el presidente de la Mesa Nacional del Ajo, Julio Bacete, ha explicado que en esta campaña, “se estima un ligero aumento de la producción respecto al año pasado, en torno al 5%, teniendo en cuenta el volumen de siembras que aún no está semprado”.

Además, se ha visto la situación de precios en origen y mercados a nivel local e internacional, constatándose en los mercados europeos que ha habido una notable recuperación de los mismos tanto en remuneración a los productores como en la posición salida de almacén, aunque los consumidores han seguido pagando altos niveles de precio por el ajo.

Mantenimiento del Certificado B
En cuanto a las licencias B, Bacete ha explicado que “es un sistema en el que confiamos y que queremos se mantenga, ya que para nosotros supone un control exhaustivo de las importaciones, y no cambiarlo por otro del que tenemos dudas de su eficacia?. Julio Bacete ha matizado que el reto del sector del ajo sigue siendo ?ofrecer garantía y seguridad alimentaria con la que contamos ahora”.

En este sentido, el Grupo de Contacto ha acordado presentar un documento conjunto por parte de los tres países implicados al Parlamento Europeo, para que el ajo tenga la misma consideración que la han tenido productos como el alcohol etílico, el arroz, el azúcar, el cáñamo, considerados específicos, y que mantienen el sistema de Certificados B, y se eviten fraudes, como ha sucedido en el pasado.

El consejero de Agricultura, Francisco Martínez Arroyo, ha destacado la importancia del sector del ajo en su conjunto a nivel europeo. Ha coincidido con el Grupo de Contacto Ajo en que “es necesario extremar los controles de fronteras a nivel europeo” y ha recordado su importancia para poder competir con uno de los mayores productores como es China. “Hasta el momento, está claro que la colaboración entre España, Italia y Francia es buena y el Comité Mixto es buen ejemplo de ello”.

“Desde Castilla-La Mancha se apoya el fomento de las figuras de calidad, como son las Indicaciones Geográficas Protegidas, por lo que Martínez Arroyo ha recordado la necesidad de que los consumidores, sobre todo los nacionales, sepan diferenciar los diferentes productos y se conozcan las virtudes del ajo morado y del ajo español”.

Producción de ajo
Según datos oficiales, España cultivó en la pasada campaña más de 19.000 hectáreas, obteniendo un rendimiento estimado en torno a 175.000 toneladas, gozando además, de un enorme potencial internacional en el comercio del ajo en sus distintas variedades, y de una posición destacada en los mercados de la Unión Europea (UE), Norte de África, Sur y Centroamérica, destinos habituales de su producción.

Castilla-La Mancha, con cerca de 11.500 hectáreas de cultivo y casi 100.000 toneladas de producción, es la primera región de España y de la UE en la producción de este bulbo, estratégico en aquellos pueblos que se dedican a su cultivo y comercio, ya que a lo largo de muchas décadas la actividad desarrollada en torno al ajo, ha demostrado que fija población, generando empleo y riqueza en muchas comarcas.

Comité Mixto de Frutas y Hortalizas
El grupo de contacto del ajo está integrado por los tres principales países productores de la UE, que disponen de representación acreditada y sector organizado, tal es el caso de Francia a través de la Interprofesional ANI´AIL; de Italia por medio de la producción y el comercio; y de España, con la Asociación Nacional de Productores y Comercializadores (ANPCA) y de la Asociación Mesa Nacional del Ajo.

Además, este Comité Mixto tiene establecidos Grupos específicos de Contacto en fresa, ajo, tomate, nectarina y melocotón, pera y manzana, que son los productos en los que se entiende se necesita más colaboración entre las delegaciones administrativas y sector de los tres países, debido a la situación particular en la producción y comercialización de los mismos.

El balance de actividad y resultados de estos trabajos, tras casi dos décadas de funcionamiento del Comité y de los Grupos de Contacto, es positivo, ya que este tipo de encuentros han servido para analizar e intercambiar información sobre la situación del mercado y establecer acuerdos en materia de mejora de la regulación sectorial, y en menor medida, para fomentar la comercialización de estos productos.

Fuente: El Economista

Proyecto europeo establece nuevas herramientas contra el fraude alimentario

Según indica el Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo (CORDIS), el proyecto FOOD INTEGRITY, de cinco años de duración y puesto en marcha en 2014, ya ha logrado progresos sólidos en cuanto al establecimiento de una base de conocimientos en Internet. Esta base proporcionará a la industria alimentaria, las autoridades reguladoras y las organizaciones de investigación acceso a información y herramientas analíticas de eficacia demostrada contra el fraude alimentario.

El trabajo realizado hasta la fecha se ha dedicado al diseño y el desarrollo de una estructura idónea para esta base de datos. Tras su puesta en marcha, la herramienta ofrecerá información detallada sobre los principales productos alimentarios, temas relacionados con posibles fraudes alimentarios y enlaces a métodos existentes con que combatir amenazas.

En el proyecto se analizaron herramientas utilizadas hoy en día para detectar fraudes alimentarios y se identificaron indicadores fiables y útiles en labores de control. Se obtuvo la opinión de partes interesadas pertenecientes a la cadena de suministro —desde envasadores a distribuidores— para emplearla en el desarrollo de métodos más sólidos y eficaces para combatir el fraude.

También se estudiaron las actitudes de los consumidores chinos ante la seguridad y la integridad de los alimentos europeos importados. China es el mayor consumidor de alimentos y bebidas del mundo, situación que aumenta enormemente el atractivo de su mercado para las marcas extranjeras, sobre todo cuando se producen cambios en el comportamiento de los consumidores.

Los productos alimentarios europeos se asocian a calidad y seguridad, atributos que motivan que ciertas importaciones se vean mermadas por la injerencia de imitadores y falsificadores. Los investigadores del proyecto constataron que a los consumidores chinos les preocupan las actividades fraudulentas asociadas a las importaciones de alimentos de Europa, razón por las que se identificarán y desarrollarán estrategias para este mercado concreto.

En conjunto, estos hallazgos reforzarán la integridad de la cadena de suministro de la Unión Europea, sometida a un constante asedio por parte de las imitaciones etiquetadas fraudulentamente. Es más, si se logra que los consumidores confíen en la seguridad, la autenticidad y la calidad de los alimentos europeos, se pueden obtener grandes beneficios económicos.

El equipo responsable de la iniciativa aprovechará los logros del proyecto para facilitar aún más la difusión de información, ofrecer acceso a las bases de datos existentes y subsanar lagunas en el área de la investigación. El proyecto ha obtenido cerca de 3 millones de euros para realizar estudios y proyectos con los que ampliar la seguridad del suministro de alimentos.

Este proyecto de cinco años de duración concluirá a finales de 2018, y para entonces se espera que esté en marcha un sistema de alerta temprana perdurable por sí solo dedicado al fraude alimentario con el que descubrir fraudes nuevos y se cree una red mundial de partes interesadas, también perdurable de forma autónoma, que garantice el máximo provecho de los resultados del proyecto. También se desarrollarán procedimientos de verificación para controlar mejor los alimentos y órganos independientes de especialistas en autenticidad de los alimentos que faciliten información sobre el fraude alimentario a la Comisión Europea, Codex y otros organismos internacionales.

Fuente: El Sitio Avícola

Sector privado insta a publicar reglamento de Ley de Alimentación Saludable

La Asociación de Bebidas y Refrescos Sin Alcohol (Abresa) instó al Ministerio de Salud que publique el Reglamento de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable en Niños y Adolescentes, a fin de que esta norma pueda entrar en vigencia lo más pronto posible para beneficio de la población.
Agustín Valencia Dongo, representante de dicho gremio, sostuvo que la industria de alimentos ha alcanzado al sector Salud las sugerencias para la elaboración de la norma dentro del plazo estipulado, y consideró que habiéndose cumplido el tiempo contemplado para su publicación, el Minsa debería efectuar la publicación.

“Alentamos que este proceso se siga dando con total transparencia, con la expresión de los argumentos técnicos y científicos que se vienen evaluando, sin poner en duda la honorabilidad y calidad técnica de las autoridades y especialistas que vienen elaborando este documento”, subrayó.

Valencia Dongo precisó, además, que Abresa está de acuerdo con el espíritu de la ley, pero que el Reglamento y otras normas complementarias deben corresponder a la realidad del Perú y a las normas técnicas internacionales.

“La industria viene cumpliendo con las normativas vigentes de rotulado, creando conciencia en los ciudadanos a un consumo responsable de los productos que se fabrican, y que estos cumplen con todos los registros sanitarios previstos tanto por la ley peruana como por organismos internacionales”, puntualizó.

Agregó que dicha organización desarrolla y promueve campañas en contra del sedentarismo, llamando a la conciencia ciudadana y principalmente de las autoridades, para inculcar la actividad deportiva y rutina de ejercicios en los niños.

“Los alimentos y bebidas que fabricamos son seguros e inocuos y no hay impedimento legal para que puedan ser vendidos, incluso en establecimientos de salud y hospitales”, expresó.

Remarcó que los alimentos procesados, precisamente por los tratamientos de empacado e inocuidad con los que se fabrican, permiten el expendio sin poner en riesgo la calidad del producto. “Es por eso que las máquinas expendedoras pueden atender 24 horas, los 7 días de la semana, sin tener contratiempos de intoxicación o daño para quienes los consumen”, anotó.

Publicación pendiente

En octubre del 2014, el entonces viceministro de Salud Pública y hoy titular del Ministerio de Salud, Aníbal Velásquez, adelantó que en ese mes iba a publicarse el Reglamento de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, que contempla los parámetros técnicos sobre los niveles máximos de azúcar, sodio y grasas saturadas que deben contener los alimentos y bebidas no alcohólicas procesados, así como la reducción gradual de grasas trans hasta su eliminación.

En diálogo con la agencia Andina, el funcionario señaló entonces que tras más de cinco meses de haberse prepublicado el proyecto de reglamento, ya se tenía listo el documento final que recoge aportes y recomendaciones de instituciones y expertos en este tema.

Los parámetros técnicos están basados en estándares establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los cuales tienen evidencia científica, y que son recogidos también por entidades como el Colegio de Nutricionistas del Perú, anotó.

Además, el reglamento tiene concordancia con el Decreto Legislativo N° 1062, Ley de Inocuidad Alimentaria; el Reglamento sobre Vigilancia y Control Sanitario de Alimentos y Bebidas, aprobado por el Decreto Supremo N° 007-98-SA y sus normas modificatorias; el Reglamento de Alimentación Infantil, aprobado por Decreto Supremo N° 009-2006-SA, y demás normas relacionadas.

“El encargo que tiene el Minsa para elaborar el reglamento de la ley es establecer los parámetros técnicos que son reconocidos como saludables”, enfatizó el funcionario.

Velásquez Valdivia precisó que la implementación de la norma, una vez publicado el reglamento, corresponde no solo al sector Salud, sino también a otros portafolios como Educación que contribuye a la promoción y la enseñanza de la alimentación saludable en los centros educativos.

La Ley 30021, Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes, dispone la promoción y protección efectiva del derecho a la salud pública, al crecimiento y desarrollo adecuado, a través de las acciones de educación, fortalecimiento y fomento de la actividad física, así como la implementación de quioscos y comedores saludables en los colegios.

También dispone la supervisión de la publicidad, la información y otras prácticas relacionadas con los alimentos y bebidas no alcohólicas dirigidas a los niños, niñas y adolescentes para reducir y eliminar las enfermedades vinculadas al sobrepeso, obesidad, problemas cardiacos y enfermedades crónicas como la diabetes e hipertensión arterial.

Fuente: Andina

Luces y sombras de la nueva legislación sobre la información alimentaria facilitada al consumidor

Los consumidores tenemos desde el pasado sábado alguna garantía más a la hora de enfrentarnos a la adquisición de productos alimenticios. Además, da igual donde nos hagamos con ellos ya que elReglamento Europeo 1169/2011 Sobre la información alimentaria facilitada al consumidor contiene elementos que han de aplicarse tanto por parte del sector de la hostelería, como por la industria alimentaria, así como por la restauración colectiva. Son varios los elementos que se han incorporado, algunos los que se han modificado con respecto a la anterior legislación vigente y otros, qué pena, que siguen sin estar. En palabras de nuestra Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición,AECOSAN “el propósito del Reglamento es perseguir un alto nivel de protección de la salud de los consumidores y garantizar su derecho a la información para que los consumidores tomen decisiones con conocimiento de causa”. Ya veremos en qué se traduce tanto buen propósito.

¿Qué hay de nuevo?

Desde mi punto de vista una de las principales novedades es la obligación de identificar el origen de las grasas en la lista de los ingredientes. Te lo conté en esta entrada y significa que el recurrente y cansino subterfugio de las “grasas vegetales” como ingredientes desaparecerá o, si está presente, habrá de detallar el origen y proporción de esas grasas vegetales. Aunque tal y como parece a juzgar por la curiosa adaptación que de este nuevo elemento han hecho algunos fabricantes, es muy posible que el consumidor medio siga in albis (tienes más información en la anterior entrada mencionada)

Al mismo tiempo, este RE obligará a partir de ahora a incluir un etiquetado nutricional en la mayor parte de los alimentos transformados, algo que no era necesario salvo que en su su presentación se hiciera algún tipo de alegación de salud o declaración nutricional… que entonces sí era obligada. Pues ahora todos los alimentos transformados, salvo contadas excepciones, deberán incluir ese etiquetado nutricional. Entre los productos que están exentos de incluirlas (salvo que hagan una declaración nutricional) figuran: productos sin transformar que incluyen un solo ingrediente o una sola categoría de ingredientes; productos transformados cuya única transformación ha consistido en ser curados y que incluyen un solo ingrediente o una sola categoría de ingredientes; agua destinada al consumo humano, incluida aquella cuyos únicos ingredientes añadidos son el anhídrido carbónico o los aromas; una planta aromática, una especia o mezclas de ellas; sal y sucedáneos de la sal; edulcorantes de mesa; extractos de café y extractos de achicoria, granos de café enteros o molidos y granos de café descafeinado enteros o molidos; infusiones de hierbas y frutas, té, té descafeinado, té instantáneo o soluble, o extracto de té, té instantáneo o soluble o extracto de té descafeinados, que no contengan más ingredientes añadidos que aromas que no modifiquen el valor nutricional del té y; las bebidas alcohólicas que contengan más del 1,2%.

Otra destacada novedad reside en la alusión a los posibles 14 alérgenos más comunes presentes en los alimentos envasados que deberán aparecer en la lista de ingredientesde forma destacada mediante una composición tipográfica que la diferencie claramente del resto de la lista de ingredientes (por ejemplo, mediante el tipo de letra, estilo o color de fondo). En ausencia de una lista de ingredientes, deberá incluirse la mención “contiene”, seguida de la sustancia o producto que figura en el anexo II del RE.

Entre las principales novedades, está la primera alusión a los nanometariales. De este modo el RE incluye la definición de “nanomaterial artificial” (artículo 2, apartado 1 a) yobliga a etiquetar todos los ingredientes presentes en forma de nanomateriales artificiales.

Fuera de la comercialización propiamente dicha de alimentos dirigida al consumidor final, merece especial atención la obligación de los distintos servicios de restauración colectiva de tener a disposición de los clientes la información de los productos utilizados (por ejemplo en un restaurante o comedor social). Así, en este terreno, los operadores de empresas alimentarias garantizarán que la información relativa a los alimentos no envasados destinados a ser suministrados al consumidor final o a las colectividades se comunique al operador de empresa alimentaria que vaya a recibir el alimento para que, cuando así se requiera, se pueda facilitar al consumidor final la información alimentaria obligatoria.

Interesante, por último en este apartado, la obligatoriedad de los establecimientos de poner a disposición de los consumidores determinada información cuando el producto comercializado vaya sin envasar, a granel o se envase en el momento de su venta a petición del consumidor (por ejemplo, en la venta de pan).

¿Qué hay de viejo… pero arreglado?

La procedencia o país de origen de los alimentos. Hasta ahora, solo era obligatorio para la carne fresca de vacuno, las frutas y las verduras, la miel, el aceite de oliva y en los casos en los que no hacerlo puede suponer un engaño al consumidor. Sin embargo, a partir de ahora también lo será para la carne fresca de cerdo, ovino, caprino y aves de corral. No obstante, este aspecto estará sujeto a las disposiciones de aplicación que la Comisión Europea adopte dos años después de la entrada en vigor de la nueva regulación.

Importante es la modificación al alza relativa al tamaño de la letra en la que se incluye la información nutricional. Así, esta norma, establece un tamaño mínimo de fuente para la información obligatoria de 1,2 mm; salvo que la superficie máxima de un envase sea inferior a 80 cm², en cuyo caso el tamaño mínimo se reduce a 0,9 mm. Si además dicha superficie es menor de 25 cm², la información nutricional no será obligatoria. En los envases en los que la superficie más grande sea inferior a 10 cm ² (por ejemplo en un paquete de chicles), no es necesario incorporar ni la información nutricional, ni la lista de ingredientes. No obstante, el nombre del alimento, la presencia de posibles alérgenos, la cantidad neta y la fecha de duración mínima se deberán indicar siempre, independientemente del tamaño del paquete.

Tanto la indicación de la caducidad de los productos y la fecha de primera congelación (de tratarse de este tipo de productos) también sufre modificaciones aportando más garantías que las derivadas de anteriores normativas tal y como te comenté en esta entrada.

¿Qué no aparece o falta?

Este Reglamento Europeo aporta muchos avances pero se han dejado en el tintero algunas cuestiones interesantes de las que… o bien se ha pasado de largo o bien se ha emplazado a la Comisión Europea para dar la correspondiente respuesta en dos o tres años.

Para mí, la principal ausencia alude a las grasas trans que, de momento, no es obligado aportar información al respecto de su presencia en un determinado alimento. Así, se aplaza hasta 2016 la decisión sobre la obligatoriedad de incluir este tipo de grasas en el etiquetado en base a un informe que habrá de elaborar la Comisión Europea. De momento no hay obligación. Una lástima, el tema me parece tan de cajón… que no sé qué tienen que debatir… a no ser que el debate responda a presiones de la industria.

Otra de las cuestiones por resolver es la referente a las Cantidades Diarias Recomendadas (CDR) que seguirán presentes, cumpliendo una serie de normas pero que,seguirán siendo, al menos de momento, del tipo café para todos. Y es que, a mi juicio no tiene ningún sentido que siempre, con independencia del alimento que se trate, estas cantidades estén referidas a una dieta estándar de 2000 kcal para un adulto. Un absurdo que se pone de manifiesto en aquellos alimentos típicamente destinados al consumo de los más pequeños (cereales de desayuno, galletas, determinados productos para untar…). De nuevo se emplaza a la Comisión Europea para que en el plazo de tres años tome una decisión al respecto de qué hacer con este tipo de información.

En definitiva, además de incluir importantes mejoras para mantener informado a los consumidores, este texto legal cumple a la perfección con el estereotipo que tienen este tipo de escritos a la hora de interpretarse: es bastante lioso. Y ello se pone de manifiesto con las habituales referencias cruzadas a artículos o apartados, excepciones según… lo que sea, cuestiones todas ellas que hacen al lector ir constantemente arriba y abajo para identificar su último significado. Tal es así que la propia Comisión elaboró un documento de preguntas y respuestas con el que tratar de dar respuesta a algunas (no todas) de las más habituales controversias. Lo puedes consultar en este enlace.

De igual modo, la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas(FIAB) ha editado una guía en la que se interpretan varias de las implicaciones últimas de este poco amable Reglamento Europeo 1169/2011. La puedes consultar en este enlace.

Fuente: 20 Minutos