Consumo examina el etiquetado y la composición de vinagres

Inspectores de Consumo de la Junta de Andalucía están examinando el etiquetado y la composición de vinagres para verificar el cumplimiento de la normativa vigente y, en particular, del Real Decreto 661/2012, de 13 de abril, por el que se establece la norma de calidad para la elaboración y la comercialización de los vinagres.

Con este fin, se prevé la realización de un total de 74 controles (60 de etiquetado y 14 análisis de muestras), en las provincias de Jaén, Cádiz y Córdoba. Esta es una de las 13 campañas de inspección nacionales en las que Andalucía participará a lo largo de 2015, que abarcan la vigilancia de productos alimenticios, productos industriales y la prestación de servicios, ha indicado el Gobierno andaluz en una nota.

Las inspecciones se realizarán hasta el próximo mes de junio, según las directrices marcadas por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, en el marco de una campaña en la que también participan las comunidades autónomas de Asturias, Madrid, Murcia y La Rioja.

Está previsto que se realicen un total de 125 controles de etiquetado y 45 toma de muestras para su ensayo en laboratorio, por lo que el 45 por ciento de estos se hará en Andalucía.

El objetivo de las actuaciones es obtener información y resultados analíticos para lograr un conocimiento más completo de este grupo de alimentos y su problemática. De este modo, una vez analizados y elaborados los datos, se podrán adoptar las medidas necesarias para garantizar los derechos de las personas consumidoras.

Asimismo, se pretende “sensibilizar” a fabricantes, distribuidores y a todos los agentes que intervienen en la cadena de comercialización de la obligatoriedad de poner a la venta productos que cumplan los requisitos exigidos por la normativa en vigor.

Para un muestreo más amplio, la mitad de las actuaciones se centrarán en productos andaluces y la otra mitad en productos de otras comunidades autónomas. Las muestras, por su parte, se remiten para su análisis al Centro de Investigación y Control de la Calidad.

En el desarrollo de la campaña de inspección, se van a analizar todo tipo de vinagres existentes en el mercado y reconocidos por la normativa de aplicación, tales como el vinagre de vino, de frutas o vinagre de bayas, de sidra, de alcohol, de cereales, de malta, balsámico, entre otros.

Algunos de los aspectos que verifican los inspectores es si en el etiquetado figuran el nombre o razón social del responsable, la denominación de venta del vinagre, los ingredientes, el grado de acidez, el lote y la cantidad neta, así como si el etiquetado se presenta en la lengua oficial del Estado.

Estos incumplimientos o irregularidades son calificados como leves por la Ley de Defensa y Protección de los Consumidores y Usuarios de Andalucía y llevan aparejadas sanciones de entre 200 y 5.000 euros.

Fuente: Córdoba

Una profesora valenciana, nombrada responsable de seguridad alimentaria de la AECOSAN

La profesora de la Universitat de València (UV) Guillermina Font ha sido nombrada presidenta de la Sección de Seguridad Alimentaria y Nutrición del Comité Científico de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan).

Según ha informado la UV en un comunicado, esta catedrática de Toxicología del Departamento de Medicina Preventiva de la Facultat de Farmàcia trabajará ahora para el Comité Científico, el órgano de evaluación de riesgos que proporciona a la AECOSAN dictámenes científicos, define el ámbito de los trabajos de investigación y coordina los trabajos de los grupos de expertos.

Entre las funciones de la sección de Seguridad Alimentaria y Nutrición está el promover la seguridad en todas las fases de la cadena alimentaria con actividades relacionadas con la evaluación de riesgos, para ofrecer garantías e información objetivas a los consumidores y agentes económicos del sector agroalimentario.

También se encarga de planificar, coordinar y desarrollar estrategias y actuaciones que fomenten la información, educación y promoción de la salud en el ámbito de la nutrición y, en particular, en la prevención de la obesidad.

Fuente: La Vanguardia

Luces y sombras de la nueva legislación sobre la información alimentaria facilitada al consumidor

Los consumidores tenemos desde el pasado sábado alguna garantía más a la hora de enfrentarnos a la adquisición de productos alimenticios. Además, da igual donde nos hagamos con ellos ya que elReglamento Europeo 1169/2011 Sobre la información alimentaria facilitada al consumidor contiene elementos que han de aplicarse tanto por parte del sector de la hostelería, como por la industria alimentaria, así como por la restauración colectiva. Son varios los elementos que se han incorporado, algunos los que se han modificado con respecto a la anterior legislación vigente y otros, qué pena, que siguen sin estar. En palabras de nuestra Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición,AECOSAN “el propósito del Reglamento es perseguir un alto nivel de protección de la salud de los consumidores y garantizar su derecho a la información para que los consumidores tomen decisiones con conocimiento de causa”. Ya veremos en qué se traduce tanto buen propósito.

¿Qué hay de nuevo?

Desde mi punto de vista una de las principales novedades es la obligación de identificar el origen de las grasas en la lista de los ingredientes. Te lo conté en esta entrada y significa que el recurrente y cansino subterfugio de las “grasas vegetales” como ingredientes desaparecerá o, si está presente, habrá de detallar el origen y proporción de esas grasas vegetales. Aunque tal y como parece a juzgar por la curiosa adaptación que de este nuevo elemento han hecho algunos fabricantes, es muy posible que el consumidor medio siga in albis (tienes más información en la anterior entrada mencionada)

Al mismo tiempo, este RE obligará a partir de ahora a incluir un etiquetado nutricional en la mayor parte de los alimentos transformados, algo que no era necesario salvo que en su su presentación se hiciera algún tipo de alegación de salud o declaración nutricional… que entonces sí era obligada. Pues ahora todos los alimentos transformados, salvo contadas excepciones, deberán incluir ese etiquetado nutricional. Entre los productos que están exentos de incluirlas (salvo que hagan una declaración nutricional) figuran: productos sin transformar que incluyen un solo ingrediente o una sola categoría de ingredientes; productos transformados cuya única transformación ha consistido en ser curados y que incluyen un solo ingrediente o una sola categoría de ingredientes; agua destinada al consumo humano, incluida aquella cuyos únicos ingredientes añadidos son el anhídrido carbónico o los aromas; una planta aromática, una especia o mezclas de ellas; sal y sucedáneos de la sal; edulcorantes de mesa; extractos de café y extractos de achicoria, granos de café enteros o molidos y granos de café descafeinado enteros o molidos; infusiones de hierbas y frutas, té, té descafeinado, té instantáneo o soluble, o extracto de té, té instantáneo o soluble o extracto de té descafeinados, que no contengan más ingredientes añadidos que aromas que no modifiquen el valor nutricional del té y; las bebidas alcohólicas que contengan más del 1,2%.

Otra destacada novedad reside en la alusión a los posibles 14 alérgenos más comunes presentes en los alimentos envasados que deberán aparecer en la lista de ingredientesde forma destacada mediante una composición tipográfica que la diferencie claramente del resto de la lista de ingredientes (por ejemplo, mediante el tipo de letra, estilo o color de fondo). En ausencia de una lista de ingredientes, deberá incluirse la mención “contiene”, seguida de la sustancia o producto que figura en el anexo II del RE.

Entre las principales novedades, está la primera alusión a los nanometariales. De este modo el RE incluye la definición de “nanomaterial artificial” (artículo 2, apartado 1 a) yobliga a etiquetar todos los ingredientes presentes en forma de nanomateriales artificiales.

Fuera de la comercialización propiamente dicha de alimentos dirigida al consumidor final, merece especial atención la obligación de los distintos servicios de restauración colectiva de tener a disposición de los clientes la información de los productos utilizados (por ejemplo en un restaurante o comedor social). Así, en este terreno, los operadores de empresas alimentarias garantizarán que la información relativa a los alimentos no envasados destinados a ser suministrados al consumidor final o a las colectividades se comunique al operador de empresa alimentaria que vaya a recibir el alimento para que, cuando así se requiera, se pueda facilitar al consumidor final la información alimentaria obligatoria.

Interesante, por último en este apartado, la obligatoriedad de los establecimientos de poner a disposición de los consumidores determinada información cuando el producto comercializado vaya sin envasar, a granel o se envase en el momento de su venta a petición del consumidor (por ejemplo, en la venta de pan).

¿Qué hay de viejo… pero arreglado?

La procedencia o país de origen de los alimentos. Hasta ahora, solo era obligatorio para la carne fresca de vacuno, las frutas y las verduras, la miel, el aceite de oliva y en los casos en los que no hacerlo puede suponer un engaño al consumidor. Sin embargo, a partir de ahora también lo será para la carne fresca de cerdo, ovino, caprino y aves de corral. No obstante, este aspecto estará sujeto a las disposiciones de aplicación que la Comisión Europea adopte dos años después de la entrada en vigor de la nueva regulación.

Importante es la modificación al alza relativa al tamaño de la letra en la que se incluye la información nutricional. Así, esta norma, establece un tamaño mínimo de fuente para la información obligatoria de 1,2 mm; salvo que la superficie máxima de un envase sea inferior a 80 cm², en cuyo caso el tamaño mínimo se reduce a 0,9 mm. Si además dicha superficie es menor de 25 cm², la información nutricional no será obligatoria. En los envases en los que la superficie más grande sea inferior a 10 cm ² (por ejemplo en un paquete de chicles), no es necesario incorporar ni la información nutricional, ni la lista de ingredientes. No obstante, el nombre del alimento, la presencia de posibles alérgenos, la cantidad neta y la fecha de duración mínima se deberán indicar siempre, independientemente del tamaño del paquete.

Tanto la indicación de la caducidad de los productos y la fecha de primera congelación (de tratarse de este tipo de productos) también sufre modificaciones aportando más garantías que las derivadas de anteriores normativas tal y como te comenté en esta entrada.

¿Qué no aparece o falta?

Este Reglamento Europeo aporta muchos avances pero se han dejado en el tintero algunas cuestiones interesantes de las que… o bien se ha pasado de largo o bien se ha emplazado a la Comisión Europea para dar la correspondiente respuesta en dos o tres años.

Para mí, la principal ausencia alude a las grasas trans que, de momento, no es obligado aportar información al respecto de su presencia en un determinado alimento. Así, se aplaza hasta 2016 la decisión sobre la obligatoriedad de incluir este tipo de grasas en el etiquetado en base a un informe que habrá de elaborar la Comisión Europea. De momento no hay obligación. Una lástima, el tema me parece tan de cajón… que no sé qué tienen que debatir… a no ser que el debate responda a presiones de la industria.

Otra de las cuestiones por resolver es la referente a las Cantidades Diarias Recomendadas (CDR) que seguirán presentes, cumpliendo una serie de normas pero que,seguirán siendo, al menos de momento, del tipo café para todos. Y es que, a mi juicio no tiene ningún sentido que siempre, con independencia del alimento que se trate, estas cantidades estén referidas a una dieta estándar de 2000 kcal para un adulto. Un absurdo que se pone de manifiesto en aquellos alimentos típicamente destinados al consumo de los más pequeños (cereales de desayuno, galletas, determinados productos para untar…). De nuevo se emplaza a la Comisión Europea para que en el plazo de tres años tome una decisión al respecto de qué hacer con este tipo de información.

En definitiva, además de incluir importantes mejoras para mantener informado a los consumidores, este texto legal cumple a la perfección con el estereotipo que tienen este tipo de escritos a la hora de interpretarse: es bastante lioso. Y ello se pone de manifiesto con las habituales referencias cruzadas a artículos o apartados, excepciones según… lo que sea, cuestiones todas ellas que hacen al lector ir constantemente arriba y abajo para identificar su último significado. Tal es así que la propia Comisión elaboró un documento de preguntas y respuestas con el que tratar de dar respuesta a algunas (no todas) de las más habituales controversias. Lo puedes consultar en este enlace.

De igual modo, la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas(FIAB) ha editado una guía en la que se interpretan varias de las implicaciones últimas de este poco amable Reglamento Europeo 1169/2011. La puedes consultar en este enlace.

Fuente: 20 Minutos

Sanidad pide a las empresas que den información “responsable y eficaz” a los consumidores

La secretaria general de Consumo del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Pilar Farjas, ha pedido a las empresas que den información “responsable y eficaz” a los consumidores cuando les vendan sus productos, para lo cual ve necesario que previamente informen de forma adecuada a quien los vende y a los responsables de atención al cliente y del departamento de reclamaciones de sus compañías.

No obstante, también ha pedido a los ciudadanos su “participación activa” para que la protección de los clientes sea “eficaz” porque este objetivo “sólo se conseguirá” si lo hacen, tal y como ha apuntado Farjas durante su intervención en la inauguración del encuentro ‘Problemas actuales del Derecho del Consumo’, que se celebra esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Farjas, que ha precisado que los ciudadanos destinan un 80% de sus salarios al pago de servicios como las hipotecas, también ha hecho hincapié en que hay “cientos de miles de afectados” en España por los productos ofertados por las empresas de telecomunicaciones, así como por las dedicadas a servicios energéticos como el agua y la electricidad.

Asimismo, ha destacado el papel de las Juntas de Arbitraje de Consumo para la resolución extrajudicial de conflictos, organismos que, ha añadido, tienen que ser “transparentes e independientes”.

Preguntada por los medios después de la inauguración acerca de la dificultad de los ciudadanos para acceder a la Justicia por las tasas judiciales, Farjas ha dado importancia al “gran reto” europeo que, precisamente, supone la resolución extrajudicial de conflictos entre consumidores y empresas.

Por ello, ha destacado este método o los acuerdos de autorregulación como una vía “gratuita, rápida, ágil y accesible” como forma de resolución “satisfactoria” para ambas partes y, “sobre todo, para los consumidores”.

“Este es el gran reto que ha puesto encima de la mesa la Unión Europa con la nueva Directiva de resoluciones extrajudiciales de conflictos y este es uno de los grandes avances que estamos generando también desde la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición”, ha dicho.

CONVENIO DE COLABORACIÓN CON IBEROAMÉRICA

Asimismo, el Ministerio de Sanidad renueva este lunes en Santander el convenio de colaboración con la Organización de Estados Iberoamericanos para avanzar legislativamente con el objeto de “mejorar la seguridad de los consumidores en las relaciones comerciales a través de las redes de Internet y las telecomunicaciones”, según ha explicado Farjas, asimismo, en su intervención.

Así, ha defendido la importancia de “unificar los criterios legislativos entre todos los países, en este caso España e Iberoamérica” como consecuencia de la comercialización de productos “cada vez más complejos”, tal y como ha comentado en declaraciones a los medios preguntada a este respecto después de participar en la inauguración del encuentro.

El convenio, que firma la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, tiene carácter anual con el objetivo de “potenciar la colaboración, tanto en experiencia como en formación y colaboración legislativa con todos los países iberoamericanos”, en ámbitos como la legislación o la educación.

“España lidera la colaboración y cooperación con todos los países iberoamericanos, también técnicamente en el ámbito de consumo. Este convenio nos va a servir de marco para estrechar la cooperación, para montar todos los sistemas de alerta en consumo, que en Europa están bien operativizados y organizados”, ha relatado.

Asimismo, ha destacado que España “participa activamente” en las redes internacionales “para facilitar que los Estados iberoamericanos refuercen el marco normativo para mayor seguridad del consumidor”.

Fuente: Europa Press

Nuevas categorías y uso de aditivos en preparados de carne

Un nuevo reglamento ofrece cambios relevantes en materia de aditivos en el sector cárnico con el fin de armonizar los usos de algunos ingredientes.

Categorías y subcategorías, revisadas

Tras el análisis del reglamento, uno de los elementos más relevantes es el de las categorías y subcategorías, donde se observa que en la parte D de la lista, la categoría 8 (carne), se encuentran las subcategorías:

8.1: Carne sin transformar

  • 8.1.1: Carnes no elaboradas distintas de los preparados de carne, considerando las definiciones del Reglamento (CE) nº 853/2004.
  • 8.1.2: Preparados de carne, tal como se definen en el Reglamento (CE) nº 853/2004.

8.2: Carne transformada

Revisión de los usos admitidos

El anexo II del Reglamento nº 1333/2008, en el campo de los preparados de carne, ha dado lugar a interpretaciones diversas por parte de los distintos países. Por ello, en el nuevo reglamento se ha tratado de armonizar estos aspectos para atender las solicitudes de algunos Estados miembros en los usos establecidos y admitir su inclusión en la lista. Algunos de los elementos más relevantes de las revisiones en los usos aprobados son:

  • Curcumina (E 100), los carmines (E 120), el caramelo (E 150a-d), el extracto de pimentón (E 160c) y el rojo de remolacha (E 162), que se han empleado tradicionalmente para la coloración de productos tipo merguez y otros productos: salchicha fresca, mici, butifarra fresca, longaniza fresca, chorizo fresco, bifteki, soutzoukaki, kebap, cevapciciy pljeskavice.
  • Ácido acético y acetatos (E 260-263), ácido láctico y lactatos (E 270, E 325-327), ácido ascórbico y ascorbatos (E 300-302) y ácido cítrico y citratos (E 330-333), como reguladores de la acidez, conservantes y/o antioxidantes para evitar la oxidación y/o el enranciamiento y aumentar la estabilidad microbiológica, en todos los preparados de carne a los que se hayan añadido otros ingredientes distintos de los aditivos o de la sal.
  • Ácido fosfórico, fosfatos, di-, tri- y polifosfatos (E 338-452), como humectante para prevenir la pérdida de jugos de la carne durante su transformación posterior, en particular cuando se ha inyectado la salmuera, se autoriza en los siguientes productos: Kasseler, Bräte, Surfleisch, toorvorst, saslõkk, ahjupraad y burger meat con un contenido mínimo en vegetales o cereales del 4%, mezclados con la carne y el jamón salado de Navidad finlandés.
  • Nitritos (E 249-250), como conservante en determinados productos tradicionales: lomo de cerdo adobado, pincho moruno, careta de cerdo adobada, costilla de cerdo adobada, Kasseler, Bräte, Surfleisch, toorvorst, saslõkk, ahjupraad, kielbasa surowa biala y kielbasa surowa metkay tatar wolowy (danie tatarskie).
  • Alginatos (E 401-404), carragenanos (E 407), algas Eucheuma transformadas (E 407a), goma garrofín (E 410), goma guar (E 412), goma de tragacanto (E 413), goma xantana (E 415), fosfato de dialmidón acetilado (E 1414) y fosfato de dialmidón hidroxipropilado (E 1442), como humectantes o estabilizadores para reducir la pérdida de agua en el embalaje y prevenir la pérdida de jugos de la carne durante su transformación posterior.
  • Carbonatos de sodio (E 500), como humectantes en preparados de carne de aves de corral, mici, bifteki, soutzoukaki, kebap, seftalia, cevapcici y pljeskavice, a fin de mantener la consistencia y la jugosidad durante la preparación posterior.
  • Fosfato de dialmidón acetilado (E 1414) y de fosfato de dialmidón hidroxipropilado (E 1442) para disminuir la pérdida de agua en preparados de carne en los cuales se han inyectado ingredientes y en preparados de carne compuestos por partes de carne tratadas de forma diferente (picadas, cortadas en filetes o transformadas y combinadas entre sí, por ejemplo rollos que contengan carne picada) y con objeto de mantener la jugosidad durante la preparación de gyros, souvlaki, bifteki, soutzoukaki, kebap y seftalia.

Admitido el principio de transferencia en los preparados de carne

El principio de transferencia (artículo 18 del Reglamento 1333/2008) no es aplicable a los alimentos no elaborados como norma general (se aplica a la presencia de aditivos en los alimentos como resultado del empleo de materias primas o de otros ingredientes en que se hayan usado esos aditivos). No obstante, en el caso de los preparados de carne, se ha considerado que debe admitirse y, en consecuencia, se ha modificado la entrada del apartado 1 del cuadro 1 de la parte A del Anexo II, permitiendo a los preparados de carne (de acuerdo con la definición del Reglamento 853/2004) la aplicación de dicho principio.

Excepciones

Hay que resaltar que se han incorporado la mayor parte de las propuestas solicitadas por la industria española, con la excepción de: los fosfatos en preparados de carne inyectados, que solo han sido aceptados por la Comisión Europea en ciertos productos tradicionales para limitar la exposición a este aditivo; el glutamato, que puede enmascarar el sabor de la carne fresca; y el extracto de romero, que no estaba autorizado en esos usos (y se había rechazado en su momento para limitar la exposición).

Tampoco se han aceptado otros usos como carbonatos de sodio (para productos marinados/inyectados en general), tocoferoles, eritórbico, celulosa, metilcelulosa, mono y diglicéridos de ácidos grasos, cloruro potásico, guanilato y glicina, tal y como la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) indica en su nota interpretativa ‘Uso de aditivos en derivados cárnicos’.

Fuente: Eroski Consumer