Ahorrar costes en la industria alimentaria mediante una gestión integral y sostenible del agua

El agua resulta fundamental para la industria alimentaria, tanto como ingrediente esencial en algunos productos alimenticios, como elemento que desarrolla una función importante en muchas fases del procesado como puede ser el lavado, la cocción, la limpieza, etc. Los últimos datos ofrecidos por FIAB reflejan que en España el consumo de agua de la industria agroalimentaria alimentaria se redujo un 33 por ciento en el período 2006-2010, gracias a las medidas implantadas en los últimos tiempos.

Pero el sector de la alimentación y bebidas europeo sigue empleando aproximadamente el 1,8% del consumo total de agua consumida en Europa, por lo que la apuesta por la sostenibilidad se hace cada vez más necesaria para la industria alimentaria. Y es que, los datos sobre consumo varían mucho entre los distintos subsectores, también según el producto/s elaborados, la tecnología de procesado, estacionalidad, etc. Así por ejemplo, una industria láctea,puede consumir 1-11 m3/T de leche recibida; las cerveceras2,5-7,2 hl/hl de cerveza producida; un plan de procesado de productos del mar2,2-4,8 m3/T producto acabado; una conservera de vegetales4-60 m3/T materia primaoun mataderopolivalente 1,0-6,4 m3/T de canal.

Una óptima gestión del agua repercute en el ahorro de gastos como pueden ser la adquisición o captación; el acondicionado para su uso, o los relativos a la depuración e impuestos. Elcoste del agua para una industria alimentariadebe calcularse teniendo en cuenta el coste de abastecimiento(agua subterránea o red); elcoste de acondicionadohasta su uso en proceso (ablandamiento, incremento de la temperatura, etc.); loscostes de inversión y mantenimientode los sistemas de depuración para cumplir con los límites de vertido, y por último, los cánones o tasas de saneamiento.

Permite además reducir el impacto medioambiental. Así, la racionalización de los costes del ciclo del agua, la mejora del balance energético asociado al tratamiento del agua y la adopción de nuevas restricciones en la calidad de los vertidos, son sólo algunos de los retos a los que se enfrenta actualmente la industria de la alimentación y bebidas.

Por otro lado, se afianza la idea entre las empresas del extraordinario valor que tiene la eficiencia hídrica como objetivo empresarial en el marco de las políticas de Responsabilidad Social Empresarial. Esta tendencia se refleja también a nivel internacional entre distintos países, como por ejemplo, el caso británico y su “Water Commitment” a nivel estatal.

La clave: mejorar la gestión del agua en la empresa y ahorrar costes siendo más sostenible.

Conscientes de la importancia de una adecuada formación de los técnicos de las industrias alimentarias responsables en esta área, AINIA centro tecnológico impartirá del 15 de octubre al 30 de diciembre el curso online: Gestión integral del agua en la industria alimentaria, con el objetivo de proporcionar los conocimientos para una gestión integral y eficiente del agua, así como para el tratamiento de las aguas residuales.
El curso, de 60 horas, será impartido por profesionales con una dilatada experiencia en el sector. Entre otros estarán presentes: Pasqual Vall Escala,técnico de desarrollo de negocio en Aqualogy Soluciones Industriales; Javier Bernat Camí, director de la Unidad de Recursos Hídricos Alternativos en el Centro Tecnológico del Agua (CETaqua); PedroLópez Rosagro, product manager de Bioseguridad en Labaqua, y JavierClaros, responsable de proyectos del Departamento de Medio Ambiente, Bioenergía e Higiene Industrial de ainia.

Se ofrecerán los conocimientos necesarios para racionalizar costes, mejorar el balance energético asociado al tratamiento de las aguas residuales, así como de las vías necesarias para adoptar las nuevas restricciones en la calidad de los vertidos. Además, se abordarán las nuevas tecnologías aplicadas al tratamiento del agua, la gestión y el mantenimiento de las instalaciones, la optimización, prevención y control de la legionella y la identificación de opciones de mejora.

Este curso está especialmente dirigido a técnicos de la industria alimentaria, que recibirán un diploma acreditativo. Se enmarca dentro del acuerdo marco sellado en octubre de 2013 entre AINIA centro tecnológico y la Fundación Aqualogy para impulsar la investigación científica y técnica en la gestión del ciclo del agua, así como fomentar la formación. Ambas entidades tiene una amplia experiencia acreditada en la realización de programas formativos en este ámbito.

Fuente: Econoticias

El plástico no afecta a la calidad del agua mineral embotellada

Un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha comprobado que los materiales plásticos que se utilizan en el embotellado del agua mineral, tanto para el envase como para las chapas que lo tapan, no afectan a la calidad del líquido.

Un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha comprobado que los materiales plásticos que se utilizan en el embotellado del agua mineral, tanto para el envase como para las chapas que lo tapan, no afectan a la calidad del líquido.

En su investigación, cuyos resultados publica la revista ‘Food Chemistry’, se han analizado aguas minerales de 131 manantiales y tres aguas potables preparadas de 94 marcas comercializadas en España. En la mayoría de muestras estaban prácticamente libres de estos compuestos, que se detectaron sólo en algunos casos, pero en cantidades muy por debajo de los límites perjudiciales para la salud.

Los materiales plásticos que se utilizan para envasar los alimentos están constituidos por pequeñas moléculas o monómeros que, junto a sus aditivos, pueden migrar al producto durante el proceso de fabricación del envase, el llenado o el almacenamiento.

En el estudio se analizaron cinco tipos de ftalatos –ésteres de ácido ftálico–, el dietilhexiladipato (DEHA), el octilfenol, el nonilfenol y el bisfenol A (BPA), todos ellos habituales en la fabricación de los envases. Sin embargo, han explicado los investigadores a Sinc, pueden tener efectos tóxicos en los órganos reproductores y en el sistema endocrino si superan los límites que marca la legislación sobre materiales plásticos en contacto con alimentos.

Las muestras se tomaron justo después del envasado en las plantas embotelladoras y transcurrido un año de almacenamiento, para evaluar si durante ese tiempo se había producido la migración de componentes del plástico o aditivos.

De un total de 6.516 valores, solo un 5,6 por ciento ofrecieron resultados positivos. Los compuestos que aparecieron con más frecuencia son el DEHP o di(2-etilhexil) ftalato, relacionado con el tapón corona de los envases de vidrio, y el BPA, asociado a los envases de policarbonato, un tipo de termoplástico moldeable habitual en la industria.

Pero las concentraciones son insignificantes y están muy por debajo de los máximos de ingesta total diaria o TDI. Por ejemplo, en el caso del DEHP habría que beber 231 litros de agua al día para alcanzar el límite que marca la legislación (0,05 mg/kg corporal/día) o 124 litros si se tratara del BPA.

“Teniendo en cuenta la concentración de los compuestos y el consumo diario de agua envasada, la posibilidad de desarrollar problemas de salud debido a su ingesta es inexistente”, ha reconocido Silvia Lacorte.

La investigadora señala que los resultados “pueden ser útiles para las empresas envasadoras y para distribuidores de tapones y resinas, que están mejorando continuamente sus productos para limitar la migración de los envases y mantener intactas las características del agua del manantial”.

Los análisis también revelan que las botellas de plástico de polietileno tereftalato (PET) con tapón de polietileno de alta densidad, que representan la mayor parte de envases para agua del mercado español, presentan una muy baja incidencia de plastificantes.

CON INDEPENDENCIA DE QUE LA BOTELLA SEA DE PLÁSTICO O CRISTAL

Además, se ha observado que el formato del recipiente no afecta a la calidad del agua. Tampoco el periodo de almacenamiento, ya que los compuestos detectados en muestras recién envasadas eran básicamente los mismos que después de un año en el almacén.

Solo se ha detectado que la presencia de gas en el agua puede potenciar ligeramente los procesos de migración, que, en general, están relacionados con el tipo de monómero o material plástico empleado para la fabricación del envase.

“El agua envasada a menudo ha recibido ataques sobre el tema de migración de plastificantes, pero en realidad apenas se produce, y si ocurre alguna incidencia, ahora sabemos el porqué, de manera que se puede mejorar su envase”, señala Lacorte, que recuerda: “En España puede parecer un lujo beber agua envasada, pero en muchos países es una necesidad porque no la hay del grifo; y en todos los casos debe ser segura y de calidad”.

Fuente: La Información