Una campaña para enseñar a comer bien a los escolares

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) ha priorizado a las frutas y hortalizas de temporada en el programa de promoción del consumo entre los escolares para fomentar la dieta saludable y ayudar a los agricultores a sortear los efectos negativos del veto ruso.

El director de la Industria Alimentaria, Fernando Burgaz, presentó el jueves en Madrid la segunda campaña “#mediterraneamos“, cuyo objetivo es fomentar el consumo de los productos propios de la Dieta Mediterránea entre los escolares.

“Queremos que esta campaña se encardine al hilo de las actuaciones que el Magrama está impulsando para potenciar el consumo de frutas y hortalizas” y sortear las consecuencias del veto ruso sobre las exportaciones europeas a ese país, remarcó Burgaz.

La campaña de promoción se encuadra, además, en la necesidad de luchar contra el aumento de la obesidad infantil, motivado precisamente por el abandono de la Dieta Mediterránea y la reducción de la ingesta de frutas o verduras. Gracias a esta iniciativa, este año se desarrollarán 800 talleres presenciales, en los que participarán 40.000 escolares, de manera que la información sobre un consumo saludable se llevará hasta otras tantas familias, más de 1.600 profesores, casi 400 jefes de estudio, 150 directores de centros educativos y 150 responsables de comedor de primaria.

Talleres por toda España
Las provincias seleccionadas para desarrollar los talleres para 2014 son Madrid, Barcelona, Valladolid, Zaragoza, Logroño, Navarra, La Coruña, Sevilla, Las Palmas e Islas Baleares.

Asimismo, en el marco de esta campaña, se celebrará la II Edición del Concurso “Rapea tu receta”, en el que podrán participar grupos de jóvenes entre 13 y 16 años enviando vídeos de una receta rapeada y hecha con ingredientes vinculados a la Dieta Mediterránea —los ganadores podrán grabar un audiovisual con el bloguero Rush Smith—.

Alimentación y deporte
Fernando Burgaz recordó, además, que el Ministerio ha promocionado la Dieta Mediterránea en los campeonatos escolares de España con el eslogan “Come sano, haz deporte” y, desde el 9 de mayo hasta el 13 de julio, el Departamento ha estado presente en pruebas de gimnasia rítmica, judo, atletismo, bádminton, voleibol playa, ciclismo, remo y natación; llegando hasta unas 2.500 personas.

En cuanto a los talleres, la monitora Vanesa León destacó que hacen “hincapié en que los niños conozcan las frutas y verduras de temporada”, en la importancia de “comer bien” y en hacer deporte para mantener una vida saludable; y animan a los niños a crear recetas a partir de 5 alimentos saludables —el aceite de oliva es un ingrediente obligatorio—, fomentando así su creatividad.

“Hay auténticas obras de arte” en las preparaciones gastronómicos de los niños, propias de un ganador de Masterchef, afirmó León.

Evitar hábitos poco saludables
En la presentación de la campaña estuvo presente el director general del Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (Cniie), Javier Arroyo, quien apunto que entre el 40 y el 50% de los niños “no desayuna nada”, aunque quizás en la mañana comen un bollo, un “tema grave”, y que “cada vez vemos menos fruta en las mochilas de los alumnos”.

La vocal asesora de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), Teresa Robledo de Dios, indicó que algunos estudios muestran que uno de cada dos niños de entre 6 y 9 años tiene sobrepeso y que el 35% de los menores de 18 años no consume ninguna pieza de fruta y verdura al día, una cifra que se dispara hasta el 50% en el caso de los adolescentes.

El subdirector general de Deporte y Salud del Consejo Superior de Deportes, Ignacio Ara, subrayó los beneficios asociados a la práctica de suficiente actividad física para evitar riesgos de cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares, entre otras, así como de los peligros que para la salud conlleva el sedentarismo.

Fuente: Valencia Fruits

Nueva vía de prevención del ictus con genética y dieta mediterránea

 

Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, en España, han descubierto el efecto protector de un polimorfismo (variación en la secuencia de una zona del ADN en individuos de una población) llamado rs13702 T> en el riesgo de padecer un ictus cerebral, así como su modulación a través de la dieta. El polimorfismo está regulado por el microARN-410.

“Estos resultados tienen una gran relevancia porque por primera vez hemos demostrado la implicación de los microARN, a través de sus lugares de unión al ADN, en los mecanismos protectores de la dieta mediterránea y hemos puesto de manifiesto la compleja regulación geno-epigenómica de estos efectos”, señala Dolores Corella, que ha liderado el trabajo en colaboración con el investigador José María Ordovás del Human Nutrition Research Center de Boston.

Corella destaca estos resultados, generados en el marco de un ensayo de intervención dietética, como “pioneros a nivel mundial”. Desde su punto de vista “aportan un alto nivel de evidencia científica, contribuyendo a crear conocimiento nuevo y más sólido sobre mecanismos y bases moleculares que nos permitirán avanzar en el diseño de dietas más personalizadas”.

El estudio se ha realizado partiendo de un trabajo previo del grupo de Ordovás, en el que se había caracterizado de manera muy extensa la funcionalidad del microARN-410 y su asociación con los triglicéridos. El objetivo de la investigación actual era demostrar que el polimorfismo rs13702 T>C en el lugar de unión del microARN en el gen de la lipoproteinlipasa, no sólo se asocia con los triglicéridos de manera transversal, sino que se puede modular por la alimentación, dentro de un estudio de intervención dietética a largo plazo como es el PREDIMED (prevención con dieta mediterránea).

Además, se observa un efecto sobre otros marcadores de estrés oxidativo y sobre las enfermedades cardiovasculares. Estos resultados han sido publicados recientemente en la versión electrónica de la revista American Journal of Clinical Nutrition.

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología (NCYT)

Macrobiótica: la revolución de la salud

El modelo macrobiótico señala a los cereales integrales, los vegetales y las legumbres como los elementos principales de la dieta. Su diferencia más discutida está en que los macrobióticos aconsejan no tomar carne, huevos o productos lácteos salvo en ocasiones esporádicas. La macrobiótica no se identifica sólo con alcanzar la salud a través de la
alimentación sino también con una forma de estar en el mundo más consciente y equilibrada.

Según explica a Infosalus Francisco Varatojo, director del Instituto Macrobiótico de Portugal y autor de “Macrobiótica, la revolución sana” (Esfera de los Libros, 2014) en los últimos años, la investigación científica ha comenzado a confirmar de forma incontestable que lo que comemos es no sólo la causa de las enfermedades modernas sino también de los graves problemas ambientales actuales.

Las investigaciones apuntan a los productos animales, el azúcar y los productos químicos como la principal causa de esta problemática humana. “Durante muchos años la practica macrobiótica ha sido criticada porque su forma de aproximarse a la alimentación podía parecer muy radical al evitar el uso de carne, lácteos o azúcar, no comer alimentos de origen tropical e incluso por considerar la dieta moderna como la causa de la mayoría de los problemas de salud contemporáneos”, explica el autor.

Por otro lado, Varatojo apunta que las actuales directrices de alimentación basadas en
estudios científicos recomiendan una dieta predominantemente vegetariana en la
que los cereales integrales, las verduras, las legumbres y la fruta son la base de la
dieta. “Esto es precisamente lo que los especialistas en macrobiótica siempre han
recomendado”, afirma.

“Ideas como sentirse más responsables de la propia vida y de la salud y felicidad personales o la idea de que todo en la naturaleza está conectado, son conceptos muy básicos de la macrobiótica que empiezan ahora a formar parte de una corriente de pensamiento en crecimiento”, señala el autor.

Para Varatojo la cada vez mayor presencia social de la macrobiótica no es sólo una tendencia o moda social porque “o se hace un cambio profundo en esta dirección o los principales problemas humanos de base, principalmente la salud y el medio ambiente, no tendrán solución”. Según añade el especialista, es posible que no se utilice el nombre macrobiótico en estas nuevas tendencias pero con claridad la influencia de las enseñanzas de la filosofía macrobiótica subyace.

En cuanto a que la dieta mediterránea, más cercana a la tradición y las costumbres occidentales, pueda considerarse una mejor opción que la macrobiótica, Varatojo señala que en la practica, la idea de dieta mediterránea que tiene la población es bastante vaga.

“Las personas que conozco que dicen seguir la dieta mediterránea en realidad comen de todo. Quizá comen un poco más de verduras, sobre todo tomates y patatas, o un poco menos de carne o un poco menos de leche pero no tienen una dieta muy sana o equilibrada”, afirma el especialista.

HACIA UNA MEJOR SALUD GLOBAL
Infosalus ha pedido a Francisco Varatojo que proponga a sus lectores los aspectos que, desde su punto de vista, podrían ayudarnos a caminar hacia una alimentación y una vida más saludable:

1.- Nuestra vida es nuestra responsabilidad: esto supone asumir que somos responsables de nuestra vida y también de nuestra salud. “No hay que delegar esa responsabilidad en la clase medica, política o cualquier otro tipo de autoridad”, afirma Varatojo.

2.- Comer predominantemente alimentos de origen vegetal: si se comen productos animales el especialista aconseja comer el producto mas bajo posible en la cadena alimentaria.

3.- A limentos a empez ar a reducir o evitar totalmente: consumo de carne, lácteos, azúcar y productos químicos.

4.- Comer cereales integrales y verduras: esto supone tomar no sólo tomates, patatas o berenjenas sino diversificar y tomarlos en todas las comidas.

5.- Siempre que sea posible hay que dar preferencia a alimentos ecológicos.

6.- Practicar actividad física de forma regular: aunque sea se ha de caminar al menos media hora cada día.

7.- Emplear fibras naturales como algodón o lino: esto es básico al menos en el caso de las prendas que están en contacto directo con la piel.

8.- Utilizar el dinero con criterio: “es necesario apoyar un comercio más justo y no apoyar con nuestras compras a empresas que sistemáticamente contribuyen en los daños a la salud huma y del planeta”, concluye Varatojo.

Fuente: Infosalus