El índice de alimentos contaminados en Estados Unidos es muy elevado

Según un informe del CSPI (Center for Science in the Public Interest), organización creada en 1971 con el objetivo de defender la salud, la nutrición, la seguridad alimentaria, etc., la carne de pollo, la carne de vacuno, los mariscos y los productos y derivados lácteos, han sido los principales alimentos causantes de enfermedades y toxiinfecciones en Estados Unidos, constituyendo el 57% de todos los brotes, así se muestra en un estudio que abarca el periodo comprendido entre el año 2003 y 2012.

Sobre las categorías de alimentos mencionadas, no se habla sólo de producción nacional, también de alimentos de importación. Millones de personas han enfermado en este periodo por haber comido alimentos contaminados por microorganismos patógenos, parásitos, sustancias químicas, etc. Se calcula que los microorganismos patógenos de origen bacteriano fueron los responsables del 54% de todos los brotes de enfermedades transmitidas a través de los alimentos, los virus acapararon un 35% de los casos, los productos químicos, otras toxinas y parásitos un 11%, aunque los brotes por enfermedades causadas por parásitos en los alimentos fue inferior al 1%.

Este estudio muestra que el índice de alimentos contaminados en Estados Unidos es muy elevado, sabiendo esto sorprende que se siga negociando entre la Unión Europea y Estados Unidos el TTIP (Tratado de Comercio e Inversiones). Este acuerdo pondría en la cuerda floja la actual reglamentación de la UE en materia de seguridad alimentaria, que nada tiene que ver con la reglamentación estadounidense. Se reduciría la posibilidad de restringir el acceso a alimentos transgénicos, el uso de hormonas u otros productos químicos a los que estarían expuestos los animales en las granjas. Con la finalidad de facilitar sobre todo el comercio, se relajarían normas en materia de seguridad alimentaria y bienestar animal, de hecho, las normativas serían creadas por un organismo transatlántico que, por supuesto, trabajaría en favor del comercio.

Volviendo al estudio, se apunta que el patógeno de origen bacteriano identificado con mayor frecuencia fue la Salmonella en sus tres divisiones ecológicas o subespecies, le sigue el Clostridium, el Bacillus cereus, la Escherichia coli y finalmente elStaphylococcus. El mayor número de brotes se produjo en restaurantes y otros establecimientos de comida acaparando un 40% de los casos, le siguen las viviendas particulares y finalmente lugares de trabajo. En la investigación también se desprenden notables diferencias en la incidencia de brotes según el Estado, pudiendo alcanzar la diferencia hasta un 34%. Según los autores, estas diferencias guardan relación con los presupuestos destinados a los departamentos locales y estatales de salud pública. Hay que tener en cuenta que el 63% de los estadounidenses viven en condados en los que se reducen drásticamente los presupuestos destinados a los servicios de salud.

 

Fuente: Gastronomía & CIA

Arranca el Mes de la Seguridad Alimentaria

SIC Agroalimentaria y Cooperativas, con el patrocinio de La Caixa, arrancan esta semana el Mes de la Seguridad Alimentaria, como un reto y un compromiso que pretende lanzar este mensaje: “Todos tenemos un papel en la Seguridad Alimentaria”

Con el patrocinio La Caixa, SIC Agroalimentaria y Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha arrancan esta semana el Mes de la Seguridad Alimentaria, que tiene como objetivo dar a conocer tanto a los profesionales del sector agroalimentario como al consumidor en general, la importancia de adquirir un compromiso entre todos para que los alimentos que consumimos tengan todas las garantías a la hora de llegar a nuestra mesa.

Por ello el lema con el que se ha instaurado este mes es “Todos tenemos un papel en la Seguridad Alimentaria”, y por ello se pretenderá contar con el apoyo y la presencia de todos los actores implicados en la cadena alimentaria. Tal y como explica el responsable de Seguridad Alimentaria de SIC, Andrés García, “Administración, empresas, universidad, colegios y consumidores en general, todos podemos contribuir a la inocuidad de los alimentos”.

En este punto, Cooperativas Agro-alimentarias trabajará estrechamente con SIC para que este mes de junio sea la confirmación de un trabajo llevado a cabo durante más de 25 años, muy de cerca con las industrias y los consumidores, en la mejora de la inocuidad de los alimentos comercializados dentro y fuera de nuestras fronteras.

En este sentido Andrés García afirma que “el esfuerzo de todos ha hecho que los actores en la cadena alimentaria en las últimas décadas hayan hecho que los niveles de inocuidad alimentaria alcanzados en nuestro entorno permitan, entre otras muchas cosas, desayunar con nuestros hijos sin preocupaciones, sin tener que preguntarnos si las condiciones de fabricación de ese aceite han sido adecuadas o si la leche se ha conservado y transportado en las condiciones óptimas, o si el pan ha sido elaborado higiénicamente?”.

Actividades para el Mes de la Seguridad Alimentaria
Durante este mes de junio se han proyectado una serie de jornadas, charlas y entrevistas para transmitir el mensaje del compromiso de todos y lograr que la Seguridad Alimentaria sea la verdadera protagonista. Por ello se hablará de trazabilidad, de contaminación, de agricultores, de industrias, de consumidores, “queremos que todos los eslabones de la cadena alimentaria tengan su sitio”, afirma Andrés García.

El día 18 de junio tendrá lugar en Toledo el taller práctico “APPCC, ¿preparado para las inspecciones?”, destinado a personal técnico de empresas alimentarias implicadas en la gestión del sistema APPCC. Tiene como objetivos dotar a los participantes de herramientas prácticas, concretas y aplicables para llevar al día el APPCC, capacitar a los responsables del APPCC de la formación necesaria para mantenerlo según establece la legislación vigente y cumplir con la normativa actual.

La jornada será impartida por el propio Andrés García, que abordará aspectos como “Importancia de la Seguridad Alimentaria y responsabilidades. Casos reales”, “¿Cómo me aplica a mí la trazabilidad?”, “¿Cómo actuar ante una alerta sanitaria de un producto que he comercializado?” o “¿Qué puedo hacer para evitar un problema sanitario?”.

El “plato fuerte” de este Mes de la Seguridad Alimentaria llegará el 25 de junio, con una jornada de encuentro y debate que se desarrollará en Tomelloso (Ciudad Real), y que pretende proporcionar una visión amplia de los papeles que jugamos cada uno de nosotros en la Seguridad Alimentaria y aportar diferentes experiencias y enfoques para asegurar la producción de alimentos inocuos.

Esta jornada de encuentro y debate está dirigida a técnicos de empresas alimentarias asociaciones profesionales, instituciones, universidad, administración y a cualquier entidad o empresa relacionada de manera directa o indirecta con la comercialización de alimentos, además de alumnos y profesionales que cursen o hayan obtenido cualquier titulación del ámbito alimentario.

Reforzar la inocuidad de los alimentos
Tanto SIC como Cooperativas Agro-alimentarias esperan que sea un mes de encuentros, de participación y de reflexiones que permitan trabajar a todos los actores en una misma dirección, “y seguiremos trabajando y colaborando con este tipo de iniciativas para reforzar la inocuidad de los alimentos desde la explotación hasta nuestro paladar”, afirma Andrés García.

Precisamente el pasado 7 de abril se celebró el Día Mundial de la Salud 2015, con la temática de “la inocuidad de los alimentos”. En este sentido la OMS incide en cinco claves para mejorar la inocuidad de los alimentos: mantener la limpieza, separa los alimentos crudos de los cocinados, cocinar bien todos los alimentos, mantenerlos a la temperatura adecuada y utilizar agua e ingredientes inocuos, “esta es la demostración de que la Seguridad Alimentaria comienza por nosotros mismos, en nuestras propias casas”.

Fuente: El Economista

El agua es fundamental para la seguridad alimentaria: Global Water Partnership

Para contribuir a la seguridad alimentaria en general, es necesaria una gestión del agua integrada, racional y coordinada de todos los sectores productivos para no afectar su disponibilidad para la producción de alimentos, afirmó la Global Water Partnership (GWP).

En un artículo firmado por Gabriela Grau, Senior Network Officer para Latinoamérica de GWP y Fabiola Tábora, Secretaria Ejecutiva, GWP Centroamérica, sostienen que, si bien se cuenta con recursos hídricos suficientes en términos de cantidad, la disponibilidad de los mismos para la agricultura se ve afectada por diversos factores como la distribución irregular de lluvias, obras insuficientes de regulación, degradación de las cuencas y la calidad del agua.

“Además es importante mencionar que entre el 80 y el 98% de los rubros agropecuarios dependen de la lluvia”.

En la actualidad, sostienen, existen retos globales, los cuales es necesario atender para promover el crecimiento sustentable considerando factores financieros, sociales y ambientales. Uno de los aspectos de mayor preocupación es la necesidad de alimentar a una creciente población.

En solamente 13 años la población se ha incrementado en un billón, y las proyecciones indican, que para el 2050 el mundo contará con 9 billones de personas que requerirán un incremento del 70% en la producción mundial de alimentos.

“Este reto impone una fuerte presión sobre los recursos naturales, especialmente el agua?, indican. ?La agricultura es el mayor consumidor de agua a nivel mundial, representando casi el 70% del agua dulce extraída de lagos, ríos y acuíferos, lo que pone en evidencia la relación directa que existe entre el agua y la agricultura para la producción de alimentos”.

Es necesario “resaltar la relación que el cambio y la variabilidad climática tienen sobre la producción de alimentos, ya que eventos como las sequías y las inundaciones generan severas pérdidas en las cosechas, lo que afecta gravemente las economías de los países”, señala el artículo de la GWP.

También es esencial incrementar la inversión y la investigación en el sector agrícola, promoviendo tecnologías más eficientes y sostenibles para el manejo del agua, así como el desarrollo de infraestructura que contribuya a superar los períodos de escasez.

“Una buena gestión del agua es por ende fundamental para mejorar la seguridad alimentaria”.

Se necesita “un enfoque integrado para la gestión del agua que considere la conservación de los ecosistemas, la recarga y preservación de los acuíferos, la reutilización del agua, la optimización del uso de la escasa agua disponible, el desarrollo de infraestructura de almacenamiento, así como la existencia de mecanismos de coordinación entre los actores de los diferentes sectores relacionados”, destacan.

De acuerdo con estimaciones, el cambio climático podría costarle al mundo por lo menos un 5% del PIB cada año, siendo los agricultores de los países menos desarrollados los que se encuentran en una posición más vulnerable.

De acuerdo a la FAO la seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen permanente acceso físico, social y económico a suficientes alimentos seguros y nutritivos para satisfacer sus necesidades y preferencias a fin de llevar una vida activa y sana.

La GWP, creada en 1996, es una red internacional abierta a todas las organizaciones relacionadas con el agua que cuenta hoy con más de dos mil 900 miembros institucionales en más de 170 países.

GWP tiene como uno de sus objetivos fundamentales promover la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH) como una estrategia esencial para promover el desarrollo sostenible de las regiones, la conservación de los ecosistemas, la mitigación de la pobreza y el mejoramiento de la calidad de vida.

Fuente: Economía Hoy

Guía sobre la seguridad alimentaria de los insectos comestibles

Adelantándose a la aprobación y regulación de los insectos como alimento en Europa, la Agencia Federal para la Seguridad de la Cadena Alimentaria de Bélgica ha creado una guía sobre la seguridad alimentaria de los insectos comestibles que contiene información de interés para consumidores y productores, qué especies de insectos se pueden utilizar como alimento, cuáles son peligrosas, cómo deben ser las condiciones para la producción controlada, qué medidas de seguridad se deben adoptar, etc.

Esta guía de pautas de seguridad alimentaria para los insectos destinados al consumo humano hace hincapié en las precauciones que se deben adoptar, señalando aquellos posibles riesgos asociados al consumo de insectos. Aunque en el mundo existen unas 2.000 especies de insectos comestibles conocidos, y buena parte de ellas se han consumido desde hace siglos por los seres humanos, existe poca literatura científica disponible sobre la seguridad alimentaria de los insectos, aunque es verdad que últimamente se han desarrollando distintos estudios que tratan todo tipo de temas relacionados, como por ejemplo sus cualidades organolépticas, el valor de las proteínas que aportan…

Para garantizar la seguridad alimentaria de la entomofagia a gran escala, es necesario llevar a cabo investigaciones más exhaustivas relacionadas con las cuestiones químicas y microbianas. Esta guía es un informe consultivo en el que se trata el potencial microbiológico, físico y químico, incluyendo además los posibles alérgenos que puedan contener los insectos, en esta publicación se discuten los riesgos específicos asociados al consumo de insectos. Los posibles riesgos guardan relación con los diferentes tipos de insectos, las condiciones de cultivo que comprenden el tipo de alimentación y dónde se realiza el cultivo, los sistemas de procesamiento para convertirlos en alimento para los seres humanos, las buenas prácticas higiénicas en todo el proceso y hasta que llega el producto al mercado.

Las directrices elaboradas por la Agencia Federal para la Seguridad de la Cadena Alimentaria (FAFSC) se podrían considerar unplan de trabajo u hoja de ruta a seguir para la introducción de los insectos en la alimentación humana, incluso trata temas como el etiquetado del producto considerando que se deberá incluir información para los consumidores alérgicos a los mariscos o a los ácaros. En el contexto legal no queda todavía claro si los insectos enteros o procesados y preparados se pueden incluir en el reglamento comunitario sobre nuevos alimentos, aunque es posible que terminen incluyéndose en esta categoría dado que la CE ya puso en marcha una propuesta para revisar la regulación, algo que podría facilitar la inclusión de los insectos y considerarlos como un nuevo alimento.

Según el trabajo de la agencia de Bélgica, todas las especies de insectos se deben considerar nuevos alimentos, que se consuman desde hace siglos en otros países del mundo no implica que no sean un nuevo alimento en Europa, a no ser que se pueda demostrar que los habitantes europeos los consumían en gran medida en la UE antes del 15 de mayo de 1997. Aunque la verdad, parece más viable que se introduzcan los insectos en la alimentación animal, podemos citar por ejemplo el proyecto PROteINSECT, este proyecto investiga la obtención de proteínas de insecto para la elaboración de nuevos piensos. Hay que recordar que un experto entomólogo y asesor de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, considera que en un plazo breve se podría aprobar el uso de proteínas de insectos para la alimentación animal en la Unión Europea.

La industria ha centrado su atención en las posibilidades que ofrecen las proteínas de insectos, consideran que se trata de una tendencia de futuro en la que hay que empezar a posicionarse, ya que las previsiones y estudios apuntan que será un negocio que moverá una cantidad importante de dinero. Pero para ello hay que trabajar para hacer que los insectos sean un alimento atractivo y ofrezcan un sabor capaz de llamar la atención de cualquier consumidor.

Aunque esta publicación puede resultar interesante, se puede considerar de carácter informativo y será necesario esperar a que la Comisión Europea se pronuncie sobre el tema. En el momento en que los insectos sean regulados como nuevo alimento, posiblemente esta nueva industria empiece a coger carrerilla. A través de este enlace (Pdf) podréis acceder a la guía que ha realizado la FAFSC.

Fuente: Gastronomía & CIA

Condenadas a prisión 25 personas por casos relacionados con seguridad alimentaria y de medicamentos

Un total de 25 personas fueron condenadas hoy martes a penas de entre seis meses y 20 años de prisión por 11 casos relacionados con la seguridad alimentaria y de los medicamentos en la provincia china de Hebei, en el norte del país.

Song Hexin fue sentenciado a 20 años por vender 322 toneladas de gelatina industrial tóxica como si fuese comestible entre 2007 y 2012, según el fallo de un tribunal de un distrito de Cangzhou, que también confiscó todas sus propiedades personales.

Otros dos altos directivos de la empresa fueron condenados a nueve años.

En otro caso en el que se vendieron medicamentos para la diabetes falsos los dos acusados recibieron penas de nueve años de prisión.

Fuente: Xinhua Español

Conclusiones de la 10ª Reunión de la SESAL

Imatge_cat_24430El pasado 23 y 24 de octubre se celebró la 10ª Jornada de la Sociedad Española de Seguridad Alimentaria (SESAL) en el Parc Cientìfic i Tecnològic Agroalimentari de Lleida.

Las conclusiones del Congreso fueron:

Conclusión Mesa I.  ¿Existen límites en Seguridad alimentaria?  Análisis de los nuevos conceptos y los nuevos ámbitos que integran la seguridad alimentaria.

Ponente:  Daniel Ramón. Director Técnico y Consejero Delegado de Biopolis.

Conclusiones:

Se ha planteado esta ponencia con el objetivo de presentar “algo nuevo” que pueda suponer un cambio de paradigma respecto al “status quo” de Seguridad Alimentaria.

Con este espíritu algo transgresor, el ponente ha elegido el tema de la “Secuencia Genómica Masiva” (SGM) y sus “posibilidades” de aplicación en Seguridad Alimentaria.

Básicamente el mayor potencial de esta disciplina es que  aporta un nivel de información “brutal”. Actualmente estamos acostumbrados / limitados, a intentar encontrar lo que previamente hemos decidido buscar. Con la aplicación de las técnicas de  SGM podemos encontrar lo que buscamos y lo que no, “conocemos todo lo que hay”.

El ámbito de aplicación cubre distintos aspectos que están bajo el paraguas de la seguridad alimentaria, como pueden ser:

  • El Control microbiológico, no desde el paradigma clásico, sino desde uno totalmente nuevo como lo es, por ejemplo,  el de conocer bacterias que no ha sido posible aislarlas hasta ahora fuera del cuerpo humano.
  • Prestaciones funcionales de los alimentos o de algunos de sus componentes específicos, (entenderlas mejor y justificarlas).
  • Integridad de los alimentos, (no fraude)
  • Calidad intrínseca y nutricional, “Ciencia básica” de alimentos,  etc…

Esta ingente cantidad de información proporcionada por las técnicas de SGM (que como pasa con las tecnologías de la información cada vez son más potentes, rápidas en su respuesta y relativamente más baratas, y además evolucionan rápido en el tiempo) nos obliga / obligará, a disponer de conocimientos, y sobre todo de especialistas en “bioinformática”, ante la necesidad de procesar grandes cantidades de datos obtenidos en las pruebas y contrastarlos con grandes bases de datos, existentes a nivel  mundial, de forma que permitan “digerirla” y hacerla útil.

La SGM está muy ligada a la “Biología de Sistemas” y podemos afirmar que el futuro de la Seguridad Alimentaria pasa por ésta.  “Los grandes” (Nestlé, Danone,…) ya están en ello.


Mesa Redonda II: ADITIVOS, RESIDUOS, ALÉRGENOS Y OTROS COMPUESTOS EN ALIMENTOS. Análisis de su necesidad. Los usos en el sector primario de fitosanitarios y antibióticos. Medidas de control.

Ponentes:

  • José A. Rísquez. (COVAP): Director de Calidad e I+D+i
  • Josep Mestres. Director General de Silliker Ibérica. Ingeniero Agrónomo. Profesor de l’Escola d’Enginyeria Agrònoms. UPC

Modera:

Cristina Díez. Rpble. Calidad y M.A. GRUPO PALACIOS.

Conclusiones:

Desde el punto de vista de ambos ponentes, Industria con Producción Primaria y Control Analítico – Inspección, se considera que sin el uso de fitosanitarios y de medicamentos/antibióticos no sería posible producir los alimentos que necesita la población actual, en condiciones seguras y con un nivel de productividad eficiente; incluso en el caso de productos con marcado certificado tipo ecológicos este uso, aun siendo limitado, resulta indispensable.

Dicha aplicación en todo caso debe estar estudiada, valorada y controlada en todas las fases, desde su posible prescripción hasta el producto en el mercado, cumpliendo en todo caso con los límites marcados y considerados sin riesgo para el consumidor final.


Mesa Redonda III: INFORMACIÓN DE LOS ALIMENTOS. NOVEDADES EN ETIQUETADO. Casos prácticos y análisis de la situación.

Coordinación y resumen:

Juan Ramón Hidalgo/Piedad Martín-Olmedo

Modera:

Josep M. Sanuy. Periodista. Subdirector Grop Segre.

Ponentes:

  • Josep Ylla. Director General de Calidad. Casa Tarradellas.
  • Lluís Picart. Director de Protección de la Salud. Agencia Salud Pública de Catalunya.
  • Montserrat Prieto. Directora Dep. Derecho Alimentario. FIAB
  • Sebastià Vallès. Jefe del Servicio de Inspección y Control del Mercado. Agencia Catalana de Consumo.

Conclusiones:

El nuevo Reglamento (UE) nº 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor modifica la legislación vigente en la Unión Europea con el fin de proporcionar una base para que el consumidor final tome decisiones con conocimiento de causa y utilice los alimentos de forma segura, así como con el fin de garantizar un funcionamiento correcto del mercado interior.

Será aplicable desde el 13 de diciembre de 2014, salvo la información nutricional, que será aplicable a partir del 13 de diciembre de 2016.

La pregunta que se plantea es si el nuevo marco normativo supone un cambio realmente significativo respecto a la legislación anterior y si genera avances en la tutela de los derechos de los consumidores. Qué novedades presenta, qué dificultades ha representado para la empresa agroalimentaria tener que adaptar sus productos y envases a la nueva regulación, qué costes y cómo ha sido adaptado: ¿ha presentado problemas graves de interpretación, quedan todavía algunos aspectos por regular, cómo ha quedado el tema del origen y procedencia de los productos/ingredientes principales, qué ha pasado con los perfiles nutricionales, qué tipos de control oficial van a efectuarse tras su entrada en vigor, hay planes de control oficial ya planificados en este sentido?

Tanto desde la UE, como desde la FIAB, se han publicado guías de interpretación del nuevo Reglamento, con la pretensión de ayudar al sector agroalimentario a su implementación. Quedan todavía algunas dudas por resolver y por interpretar de forma adecuada.

Introducción al Reglamento 1169/2011:

El nuevo Reglamento modifica y deroga algunas disposiciones hasta ahora vigentes en la UE para permitir a los consumidores elegir con conocimiento de causa y utilizar los alimentos de forma segura, garantizando al mismo tiempo la libre circulación de los alimentos producidos y comercializados legalmente.

El objetivo principal para exigir la obligatoriedad de determinadas informaciones alimentarias es que los consumidores puedan reconocer y hacer un uso apropiado de los alimentos, así como tomar las decisiones más adecuadas a la hora de elegir una dieta acorde a sus necesidades individuales.

Para ello es esencial establecer con precisión toda la información obligatoria que, en principio, debe facilitarse en todos los alimentos destinados al consumidor final y a las colectividades (es decir, a cualquier establecimiento, incluidos un vehículo o un puesto fijo o móvil, tales como restaurantes, comedores, centros de enseñanza, hospitales y empresas de suministro de comidas preparadas en los que, como actividad empresarial, se preparan alimentos listos para el consumo por el consumidor final).

Además, es importante que se facilite información sobre la presencia de aditivos alimentarios, coadyuvantes tecnológicos y otras sustancias o productos con efectos alergénicos o de intolerancia demostrados científicamente para que los consumidores, especialmente aquellos que sufran alguna alergia o intolerancia alimentaria, elijan las opciones que sean seguras para ellos, evitando así riesgos para su salud. Por otro lado, es imprescindible establecer definiciones, principios, requisitos y procedimientos comunes con el fin de configurar un marco claro y una base común en las medidas por las que se rige la información alimentaria en la UE y en los Estados miembros.

El Reglamento 1169/2011 (dividido en siete capítulos y quince anexos) pretende garantizar un alto nivel de protección de los consumidores en relación con la información alimentaria, teniendo en cuenta las diferencias en la percepción de los consumidores y sus necesidades de información, al mismo tiempo que asegurar un funcionamiento correcto del mercado interior.

Se aplicará a los operadores de empresas alimentarias en todas las fases de la cadena alimentaria, así como a todos los alimentos destinados al consumidor final, incluidos los entregados por las colectividades y los destinados al suministro de las colectividades. No se aplicará a las actividades de particulares que manipulen y entreguen alimentos, sirvan comidas y vendan alimentos ocasionalmente, por ejemplo, en actos benéficos, fiestas locales y reuniones. Por el contrario, sí se aplicará a los servicios de restauración que ofrecen las empresas de transporte cuando la salida se produzca desde los territorios de los Estados miembros a los que se aplican los Tratados. Será aplicable, además, sin perjuicio de los requisitos de etiquetado previstos en las disposiciones de la UE específicamente para alimentos concretos.

Asimismo, el Reglamento establece los principios generales, los requisitos y las responsabilidades que rigen la información alimentaria y, en particular, el etiquetado de los alimentos, que cuenta con un importante peso específico puesto que a través de él se comunican una serie de características que permiten a los ciudadanos conocer las consecuencias positivas o negativas que su consumo puede tener sobre su organismo.

En realidad, la etiqueta es la carta de presentación de un producto y cumple dos funciones principales: informar al consumidor sobre su composición e identificar quién es el productor o distribuidor en caso de que se produzca algún tipo de daños y, como consecuencia de ello, sea necesario determinar responsabilidades.

Las etiquetas de los alimentos deben ser claras y comprensibles, por lo que es preciso elaborar pautas relativas a la legibilidad, incluido el tamaño de letra, el color y el contraste. También lo deben ser en el caso de la venta de alimentos mediante técnicas de comunicación a distancia, puesto que la información alimentaria obligatoria debe estar disponible antes de que se realice la compra.


>> Ver Dossier de Prensa de la Jornada

“Estamos mejor en seguridad alimentaria que en nutrición”

La murciana Mª Jesús Periago se convirtió ayer en la segunda mujer miembro de la Academia de Veterinaria de la Región de Murcia. El acto de toma de posesión se celebró en el Museo Arqueológico.

Experta en Nutrición y Bromatología, Periago habló en su discurso de ingreso sobre ‘Seguridad alimentaria y nutrición en la Armada del siglo XVIII’.

¿Por qué eligió este tema?
Me lo propuso Juan José Sánchez Baena, catedrático de Historia Naval, y me pareció curioso. Aunque pueda parecer muy alejado en el tiempo es sorprendente comprobar cómo las ordenanzas reguladoras de alimentos e inspecciones de entonces se parecen mucho a las actuales, pese a no tener nuestros conocimientos científicos. Conservaban los alimentos en salazón, pero tenían una dieta bastante equilibrada. Comían dos días carne, tocino y pescado y legumbres y arroz de acompañamiento. Así tenían una dieta muy estructurada, basada en un conocimiento empírico. Si lo comparamos con la cantidad de comida rápida que consumimos hoy en día, se puede decir que ellos comían mejor que nosotros.

Entonces, nuestra nutrición deja mucho que desear.
El problema está en la falta de conocimiento y en la educación. Se debe educar desde pequeños para que se conozcan las pautas dietéticas saludables, como es la dieta mediterránea, que además, es la mejor nutricionalmente hablando; no en vano la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad. Pero la forma de vida y la entrada en nuestros hábitos de alimentos de fuera de nuestras fronteras, está haciendo que la perdamos. Y no se trata de prohibir las hamburguesas, las patatas fritas o las pizzas, lo que hay que hacer es comer estos alimentos con moderación.

Y compaginar su consumo con otros productos.
El equilibrio en la dieta está en la variedad. Porque si sólo comemos alimentos ricos en grasas saturas, azúcares simples o sal, terminamos con problemas como la obesidad -que ya alcanza cotas preocupantes- y enfermedades crónicas. Que es lo que está pasando entre los más jóvenes. Debemos recuperar la salud a través de una dieta equilibrada.

Su especialidad es también la seguridad alimentaria. ¿Cómo estamos en este punto?
Estamos muy bien. El sistema de control funciona. Somos higiénicamente seguros, aunque el riesgo 0 no existe. Pese a lo que se pueda creer, hay más problemas de seguridad alimentaria en los hogares, por errores en la manipulación de los alimentos, que en las industrias.

Pero los alimentos procesados tienen aditivos.
El consumidor no puede pretender que un alimento procesado, de fácil preparación, no tenga aditivos, pues se está alargando la vida útil del producto. Pero esto está controlado. No hay por qué alarmarse. Sin embargo, el consumidor debe tener clara la relación riesgo/beneficio a la hora de utilizar estos productos, y elegir en consecuencia.

¿Qué ingredientes están desapareciendo de nuestra dieta?
Platos tradicionales con legumbres. Se deberían comer dos veces a la semana como mínimo, pero están perdiendo su lugar frente a alimentos más fáciles de cocinar, más apetecibles. Pero ya está habiendo intentos de recuperarlos con nuevas recetas.

Fuente: La Opinión de Murcia

Investigadores chinos acuden a la UAL para mejorar su seguridad alimentaria

Investigadores chinos acuden a la Universidad de Almería (UAL) para mejorar sus mecanismos de control en materia de seguridad alimentarias. Estos científicos recibirán durante un mes información sobre buenas prácticas agrícolas y gestión de trazabilidad de los productos.

El proyecto de investigación titulado “A traceability and Early warning system for supply chain of Agricultural Products: Complementarities between EU and China” (TEAP, en su acrónimo en inglés), es coordinado en Almería por el investigador Fernando Bienvenido Bárcena y tiene como objetivo el estudio, de forma comparativa, de los mecanismos de control que soportan la seguridad alimentaria en Europa y China.

Los investigadores chinos, que realizarán una estancia de un mes en la Universidad de Almería compartiendo conocimientos con sus homólogos de la UAL, han sido recibidos por el rector, Pedro Molina, y la vicerrectora de Relaciones Internacionales, Sagrario Salaberri. Los investigadores procede del Tianjin Climate Center (TJCC), del Beijing Research Center for Information Technology in Agriculture (NERCITA) y la Shandong Agricultural University.

En el proyecto se definen cuatro líneas de trabajo. La primera es la aplicación de buenas prácticas agrícolas. También, el estudio de los sistemas de alerta alimentaria y de aviso temprano, la gestión logística y la trazabilidad completa hasta el consumidor final y, por último, la detección y gestión coordinada de variantes locales de los patógenos en los productos alimentarios.

La visita de estos investigadores se centrará, principalmente, en la gestión de la trazabilidad de productos hortícolas y la gestión de condiciones agrometeorológicas. El proyecto que soporta dicha estancia pertenece al subprograma Marie Curie, Programa “People”, dentro del 7º Programa Marco de Investigación y Desarrollo de la Unión Europea.

La delegación está integrada por los profesores Li Zhenfa y Wang Tie del Tiajin Climate Centre; los doctores Qian Jianping y Ming Li, del China National Engineering Research Centre por Information Technology in Agriculture (NERCITA) de Pekin, y los profesores Ya´an Wang, Zhiao Wang y Chunxia Fu, procedentes de la Shandong Agricultural University.

Fuente: Novapolis

Biopolis acoge una reunión del comité de seguridad alimentaria de Aecoc

El Comité de Seguridad Alimentaria de Aecoc (asociación de empresas de gran consumo, que agrupa a más de 25.000 compañías), formado por las principales empresas de fabricantes y distribuidores del sector de la alimentación en España, se reunió el pasado 15 de octubre en la sede de Biopolis en el Parc Cientific de la Universitat de Valencia. A la reunión asistieron los responsables de seguridad alimentaria y calidad de compañías de fabricantes y distribuidores del sector alimentario como Ahorramas, Alcampo, Grupo Bimbo, Campofrío, Coca Cola, Consum S.Coop., Danone, Grupo Dia, El Corte Inglés, Compass Group, Grupo Carrefour, Grupo el Árbol, Grupo Eroski, Grupo Leche Pascual, Grupo Pescanova, Mercadona, Miquel Alimentació, Nestlé España, Lactalis- Puleva, Sabeco, Pepsico Iberia, Deoleo, Unilever España, Grupo Ifa y Grupo Zena.

Tras la reunión, los representantes del Comité de Seguridad Alimentaria de Aecoc visitaron las instalaciones de Biopolis, compañía biotecnológica que trabaja para aportar soluciones innovadoras a través del desarrollo y la producción de microorganismos y metabolitos microbianos que contribuyen a lograr alimentos, fármacos, cosméticos o procesos químicos de mejor calidad. Los miembros de Aecoc pudieron ver el trabajo que se desarrolla en los once laboratorios de la compañía Biopolis, así como en las dos plantas de producción con capacidad para fermentación de más de 9.000 litros de cultivo dedicadas a la producción industrial de microorganismos de alto valor.

El Comité de Seguridad Alimentaria de Aecoc tiene como misión analizar los retos a los que se enfrenta el sector para generar confianza en el consumidor, optimizando todas las actividades y las relaciones entre los participantes de la cadena de suministro para maximizar la eficiencia en la gestión de la seguridad alimentaria y la nutrición, especialmente ante crisis alimentarias.

Fuente: Interempresas

Ministros de la UE abordan la seguridad alimentaria en Milán con el veto ruso de fondo

Los ministros de Agricultura de la Unión Europea (UE) abordaron hoy en Milán la cuestión del reto de la seguridad alimentaria, en un encuentro en el que la Comisión Europea explicó cómo afrontar el veto ruso a importaciones agroalimentarias.

La reunión informal, en la que participó la ministra española Isabel García Tejerina, tenía como objetivo principal el ámbito de la seguridad alimentaria pero no obvió examinar la situación del sector primario tras ese veto.

Los ministros elaboraron hoy un documento que será llevado por Italia y por los Estados europeos a la Expo 2015, que se celebrará en Milán bajo el lema “Nutrir el planeta, energía para la vida”.

En ese documento se incluyen los principales retos que la UE afrontará a este respecto en el futuro, dentro y fuera de sus fronteras.

El comisario europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, el rumano Dacian Ciolos, aprovechó la ocasión del encuentro informal para explicar las últimas medidas de Bruselas para paliar los efectos del veto ruso.

Esa decisión causa una pérdida de más de 5.000 millones de euros a dicho sector comunitario al prohibir durante un año las importaciones de productos agroalimentarios procedentes de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, Australia y Noruega por su papel en el conflicto ucraniano.

Tras la retirada el pasado 10 de septiembre de un programa de 125 millones de euros destinado a esquivar la ofensiva mercantil rusa, la CE anunció ayer otro dotado con 165 millones de euros y que asistirá a partir de mañana a los productores europeos de frutas y verduras damnificados por esta situación “política”.

El comisario reiteró en rueda de prensa que las ayudas no pueden provenir de otras partidas ajenas a la Política Agraria Común (PAC) debido a “la actual situación de crisis” y porque la CE se afana también en encarar otras situaciones, como la ayuda humanitaria.

En lo que afecta al asunto que les traía a Milán, los ministros pudieron escuchar al ministro anfitrión, el italiano Maurizio Martina, y al director general de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva.

Martina se refirió al documento que abordaron hoy los ministros sobre la seguridad alimentaria y dijo que servirá para definir lo temas que centrarán la Expo a la que, según recordó el ministro, ya se han adherido 147 países.

En el documento se plantea el modo en el que Europa puede contribuir a desarrollar medidas destinadas a proteger a sus ciudadanos de la inseguridad alimentaria.

Además se aborda el problema del desperdicio alimentario y, en este sentido, el ministro italiano recordó que los ciudadanos europeos tiran en la actualidad cerca de 180 kilos de comida al año por habitante.

En Milán también se analizó la sostenibilidad del modelo agrícola comunitario y se estudiaron acciones más precisas para aprovechar los recursos naturales y los bienes comunes del continente, en concreto las reservas hídricas.

Graziano da Silva calificó el documento de “extraordinario” porque ilustra, a su juicio, el modo en el que la agricultura europea puede contribuir a mejorar la seguridad alimentaria.

Llamó la atención sobre el aumento de hambrientos e indigentes en los últimos años e hizo especial hincapié en los menores de edad que no pueden acceder a la comida.

En segundo lugar, el responsable de la FAO aclaró que seguridad alimentaria no equivale a “alimentación” y criticó el aumento de la obesidad en niños y adultos en determinados países desarrollados.

Por último, abordó el nexo que existe entre la inseguridad alimentaria y los conflictos.

El responsable de la FAO recordó que el organismo que preside celebrará entre el 19 y el 21 del próximo noviembre la II Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2), en la que, entre otros, participarán el papa Francisco y la reina Letizia de España.

Fuente: El Economista