¿Los alimentos funcionales realmente curan?

Los consumidores ante los avisos publicitarios emitidos por los medios de comunicación que difunden las supuestas propiedades benéficas de algunos alimentos en la prevención o tratamiento de determinadas enfermedades, suelen dividirse entre quienes confían en ellos y quienes los rechazan.

Pero también se encuentran quienes dudan acerca de la veracidad de los contenidos de los anuncios, pero carecen del acceso a la información.

Los especialistas definen al alimento como toda sustancia natural o procesada que se ingiere con el fin de satisfacer la incorporación de los nutrientes para el mantenimiento de las funciones vitales del organismo. En los últimos años se ha aceptado la existencia de los alimentos funcionales, que son definidos como aquellos capaces de aportar sustancias con funciones fisiológicas definidas, brindando beneficios para la salud de quien los consume.

Para que un alimento pueda ser considerado funcional, debe demostrar que posee un efecto benéfico sobre una o varias funciones específicas del organismo, que mejora el estado de salud y de bienestar, o bien que reduce el riesgo de una enfermedad. Esto significa que estos alimentos deben contener, necesariamente, alguno de los llamados componentes o ingredientes funcionales, algunos de ellos son: las vitaminas (son compuestos orgánicos nutricionalmente esenciales para el organismo, regulan procesos metabólicos y no pueden ser sintetizadas por el cuerpo), antioxidantes (se encuentran en frutas y verduras y previenen el ataque de los radicales libres hacia las células), minerales(calcio, hierro, fósforo, magnesio, selenio, boro, cromo, cobre, níquel y zinc), y fibras dietarias (son partes de frutas, vegetales, granos, nueces y legumbres que no pueden ser digeridas por lo seres humanos, mejoran la absorción de nutrientes y favorecen el tránsito gastrointestinal).

Entre los productos que podrían considerarse como funcionales, por contener éstos u otros componentes, pueden mencionarse los lácteos enriquecidos con vitaminas, minerales, fitoesteroles u omega 3, y las barras de cereales con vitaminas y/o fibras. También, los yogures con probióticos (es decir con microorganismos vivos) que al ser ingeridos en cantidades suficientes, ejercen un efecto positivo en la flora intestinal, como el lactobacillus acidophillus, y los llamados alimentos ricos en fibras o prebióticos (sustancias no digeribles que pueden ser fermentadas por la flora bacteriana intestinal, y provocan un efecto favorable sobre ella).

Si bien internacionalmente se coincide en que estos alimentos pueden aportar ciertos beneficios, los criterios de inclusión en la categoría no son uniformes. Por ejemplo, en Japón se considera que la leche enriquecida con oligosacáridos es un alimento funcional, debido a que actúa sobre la flora digestiva, aumentando la cantidad de bífidos, mientras que en Europa, el mismo efecto no se interpreta como la mejora concreta de una función, por lo cual dicho alimento no ingresaría dentro de la categoría de funcional.

Las distintas clasificaciones se expresan como diferencias en la regulación. Así, desde 1991, Japón tiene normativas para los alimentos destinados a un uso higiénico específico (denominadas FOSHU), lo cual permite formular, tanto en los rótulos como en los avisos publicitarios, declaraciones de propiedades, previa aprobación del Ministerio de Sanidad.

En Europa no existe una legislación homogénea que codifique en detalle las declaraciones de propiedades nutricionales o higiénicas, debatiéndose, además, si es legítimo que se realicen declaraciones acerca de la prevención de enfermedades.

En los Estados Unidos la agencia sanitaria tiene aprobadas, desde 1993, declaraciones que relacionan el consumo de ciertos componentes con la ayuda en la prevención de determinadas enfermedades. Un ejemplo de ello puede ser el sodio y reducción de la hipertensión, el calcio y disminución de la osteoporosis, proteínas de soja y ayuda en la prevención de enfermedades coronarias.

Diversos estudios reconocidos mundialmente, mencionan las posibles propiedades funcionales de diversos componentes. De esta forma Polialcoholes Reducirían calorías, los Fitoesteroles podrían ayudar a bloquear la absorción del colesterol, las Bifidobacterias podrían favorecerse la función gastrointestinal y la producción de vitamina B 12, los ácidos grasos poliinsaturados podrían controlar los niveles de triglicéridos y colesterol y reducir la viscosidad de la sangre, Oligosacáridos tienen la posible propiedad de reducir calorías, actuando a nivel intestinal (probióticos), y previniendo las caries,  Isoflavonas podrían ayudar a reducir el colesterol.

En ningún caso debe interpretarse que los alimentos que poseen dichos ingredientes sean aptos para el tratamiento de determinadas enfermedades, pues esta característica sólo es propia de los medicamentos. En todos los casos, los beneficios consisten en la prevención o disminución del riesgo de determinadas dolencias. Entoces se debe ser muy precavido con la publicidad que recomienda el consumo de un determinado alimento, asociándolo con la posibilidad de curación. La cantidad que se consume no debe relacionarse con la posibilidad de beneficios para la salud, el consumo excesivo puede ser sumamente perjuidicial.

En conclusión: la mejor forma que tiene el consumidor para defender sus derechos es consultar al médico o al nutricionista, de este modo evitará sufrir perjuicios económicos o, más grave aún, problemas en la salud que pueden ocasionar graves consecuencias.

Fuente: Foods News Latam

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria dicta que bifenol A no es un riesgo para la salud

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha asegurado que la exposición al bisfenol A, un producto químico integrante de envases alimenticios y otros objetos cotidianos, a los niveles actuales no genera riesgos para la salud. El panel de expertos “concluye que la exposición dietética al bisfenol A por parte de los grupos más expuestos, que incluye a bebés, niños y adolescentes, está por debajo de la ingesta diaria tolerable de 4 microgramos por kilogramo de peso corporal, indicando que no hay riesgos para la salud por los niveles de exposición estimados”, a este compuesto químico. La EFSA ha rebajado considerablemente el nivel de ingesta diaria tolerable, ya que en 2006 la había establecido en 50 microgramos por kilogramo de peso corporal y ahora toma como valor 4 microgramos.

“Estas conclusiones también son aplicables a los bebés expuestos antes de nacer y a las personas mayores”, indicó la EFSA en un informe publicado hoy en su página web.

Presente en la fabricación de envases de alimentos, botellas, latas y otros objetos cotidianos
Los expertos también han determinado que el escenario central para la exposición agregada al bisfenol A a través de fuentes alimentarias y no alimentarias (polvo, juguetes, cosméticos o papel térmico, como el del tique de la compra, aparcamiento o de un fax) para los grupos más expuestos “también está por debajo de la ingesta diaria tolerable de 4 microgramos por kilogramo de peso corporal”.

Ello indica igualmente que los riesgos para la salud ante el bisfenol A “es bajo a los niveles actuales estimados de exposición”, indican los expertos europeos. No obstante, el panel “apuntó que hay una considerable incertidumbre sobre la estimación de exposición para las fuentes no alimentarias”.

El bisfenol A se encuentra en la fabricación de envases de alimentos, botellas, latas y otros objetos cotidianos. Se considera que puede afectar a diferentes sistemas del cuerpo, como el nervioso, la glándula mamaria, la próstata, el hígado y los riñones o el páncreas.

La EFSA señaló en su informe que “la evaluación de las incertidumbres incluyen los efectos sobre la glándula mamaria, así como los sistemas reproductivo, metabólico, inmunitario y neuroconductual”.

En este sentido recomienda, entre otras medidas, hacer estudios sobre el modo en que actúa el bisfenol A en el riñón y más investigaciones sobre la glándula mamaria tras exposiciones a este producto químico y la posible relevancia para el desarrollo de cáncer de mama.

Prohibido en la UE en 2011, se mantiene la prohibición en varios países

La UE prohibió en 2011 la comercialización e importación de biberones que contengan bisfenol A. Varios países han tomado medidas parciales de prohibición de envases, como Dinamarca, Suecia, Bélgica, Austria y Francia, siendo este último país el que más lejos ha ido.

En 2012 París adoptó una legislación suspendiendo la fabricación, la importación y exportación y venta de todos los materiales conteniendo bisfenol A que entran en contacto con alimentos.

Fuente: Agroinformación

Lo que vendrá: la revolución en los alimentos

Una coincidencia climática en las antípodas puede dejarnos una enseñanza muy positiva, si sabemos ver. El verano pasado fue el más caluroso registrado en Japón, alcanzando temperaturas en Tokio de 35 grados durante toda una semana a principios de agosto. Algo similar sucedió en diciembre pasado en Argentina. Las diferencias se registran en las respuestas para enfrentar el problema.

Frente a esta situación el director del Proyecto Invernaderos de Panasonic Takayoshi Tanizawa señalaba: “Durante los últimos 4 ó 5 años, el precio de las verduras ha subido cada año por el calor…    los agricultores dicen que nunca han experimentado este calor antes y que ya no pueden cultivar verduras en verano. También hay muchos episodios de fuertes lluvias.

El tiempo inusual se está convirtiendo cada vez más en algo ‘normal’” . En el caso argentino la preocupación fueron los cortes de electricidad y aún está pendiente su solución.

En Japón la respuesta proviene del sector privado. Para ayudar a los agricultores a afrontar los cambios climáticos, competir con las importaciones más baratas y ante la disminución de la mano de obra agrícola, las firmas de alta tecnología aplican su experiencia en el ahorro de energía y con programas en la nube.

Firmas como Panasonic, Fujitsu y otras, están trabajando en invernaderos automáticos y campos controlados por sensores que aseguren condiciones constantes para producir verduras de alta calidad durante todo el año. Esto les abre una oportunidad en un nuevo nicho de mercado para compensar la caída en la demanda de consumo de electrónica.

Fujitsu lanzó Akisai, “Greenhouse Horticulture SaaS”, un sistema agrícola en la nube, para revitalizar la producción regional de alimentos. Consiste en un modelo de implementación de software, disponible bajo licencia, para horticultura de invernadero, que permite la supervisión y operación de equipos de unidades de ventilación, calefacción y riego mediante control remoto.

Dispone de una “Caja de Control del Medio Ambiente en Invernadero”, que permite la creación de un entorno de suministro estable que mantiene altos niveles de calidad. Realiza operaciones por lotes de acumulación de datos de los sensores y ejecuta funciones de control del equipo en los invernaderos.

El sistema permite que los productores puedan desde un escritorio en Tokio, o incluso en Nueva York, cultivar verduras en Shizuoka, utilizando una tablet que controla aspersores, ventiladores y calefactores en respuesta a los cambios de temperatura y humedad que registran los sensores en campos o invernaderos.

Estas empresas también están reconvirtiendo fábricas creando en las instalaciones campos de cultivo. Toshiba comenzará a cultivar en una antigua planta de disquetes cerca de Tokio, mientras que Panasonic producirá rábanos y lechugas dentro de una fábrica de Singapur, y Sharp Corp. cultivará fresas en interiores en la calurosa Dubai.

Las iniciativas privadas para transferir la capacidad tecnológica de un sector económico a otro son apoyadas por el gobierno. El primer ministro Shinzo Abe, promueve el uso de sensores y robots para mejorar la producción y exportación agrícola, especialmente si Japón aceptara tarifas agrícolas más bajas en función del acuerdo de libre comercio de la Asociación Transpacífica.

Asimismo las pruebas de campo de los sistemas de control que utilizan “Greenhouse Horticulture SaaS” y la “ Caja de control de Medio Ambiente en Invernadero”, se realizan en cooperación con el Instituto de Investigación Agrícola de Miyazaki. Dicha cooperación forma parte de dos programas de investigación: “Construcción de Sistemas Autónomos descentralizados aplicando información avanzada a áreas de cultivos de Japón” y “Revitalización Regional de Producción de Alimentos”.

Las expectativas, según la firma de investigación de mercado Seed Planning, son que la demanda interna de sistemas agrícolas que apliquen tecnologías de la información en la nube se multipliquen por nueve para alcanzar 60.000 millones de yenes -unos 63.000 millones de dólares- en 2020.

Dentro del mundo de los alimentos deberíamos sumar a nuestro análisis la experiencia realizada en Londres, en agosto del año pasado, donde se pudo consumir la primera hamburguesa de cultivo, elaborada a partir de células madre en seis semanas en un laboratorio, financiada por Sergey Brin, cofundador de Google.

Este hecho, entre nosotros, pareciera sólo haber sido considerado como una curiosidad informativa, sin impacto alguno visible entre ganaderos, empresarios frigoríficos, investigadores científicos, desarrolladores, empresas de base tecnológica o funcionarios gubernamentales. ¿No resultaría necesario evaluar cómo esta tecnología afectará nuestra competitividad en el sector en las próximas décadas?

Por último, si se toma en cuenta también el creciente efecto sobre la opinión pública de activistas ecológicos, que van a promover iniciativas de este tipo porque no tienen impacto sobre el medio ambiente, como sí lo tienen los sistemas actuales de producción, tendríamos que repensar muy rápida y profundamente nuestras políticas agrícolas.

No hacer nada no es una opción sin costos, por el contrario, estos pueden ser muy altos, porque, como afirmaba Perón, “quien no tiene buena cabeza para prever, debe tener buenas espaldas para aguantar”.

Fuente: Los Andes

2015 acogerá dos jornadas gratuitas sobre seguridad alimentaria

La próxima edición del Salón de la Alimentación y el Equipamiento del Norte, SALENOR 2015, acogerá dos jornadas técnicas sobre seguridad alimentaria, la primera de ellas bajo el título de “Control de alérgenos en el sector de la alimentación”.

La Cámara, que organiza este Salón, justifica esta jornada en el hecho de que el pasado 13 de diciembre de 2014 entró en vigor un nuevo reglamento de la Unión Europea sobre la información alimentaria facilitada al consumidor.

Desde entonces, es obligatorio declarar la presencia de alérgenos en los alimentos, tanto empaquetados como sin empaquetar. Se trata de una normativa que afecta a industrias alimentarias, bares, restaurantes y tiendas de alimentación.

La segunda jornada llevará por título “Sistemas de gestión de la seguridad alimentaria”.

Ambas jornadas serán impartidas por Luz Álvarez Álvarez, experta en seguridad alimentaria.

SALENOR tendrá su desarrollo los próximos 16, 17 y 18 de febrero, en el Pabellón de Exposiciones y Congresos de La Magdalena.

Fuente: Finanzas.com

Las oportunidades de España en Alimentaria México

La alimentación española estará presente mayoritariamente en Alimentaria México de la mano de ICEX España Exportación e Inversiones, que organizará un Pabellón Oficial de España en el salón. Las empresas que se sumen a la convocatoria de ICEX para formar parte del mismo podrán beneficiarse de atractivos costes de participación y diversas ventajas competitivas.

La apuesta renovada de ICEX por Alimentaria México, que se celebrará del 26 al 28 de mayo en el Centro Banamex de México D.F., revalida la condición del país como mercado de oportunidades para la industria alimentaria española. La balanza agroalimentaria entre México y España ha evolucionado positivamente en los últimos años, con un saldo favorable a España de 140 millones de euros en 2013.

El país azteca supone una oportunidad única para las empresas alimentarias españolas, ya que las estimaciones de Business Monitor prevén que entre 2013 y 2017 las importaciones de alimentos y bebidas crezcan un 23%, las exportaciones un 26% y el consumo aumente más de un 20% durante ese período.

Los alimentos ecológicos, el vino, el aceite de oliva, las aceitunas, el jamón y otros curados cárnicos, y las conservas de pescado son los productos españoles más demandados por los consumidores mexicanos. A ellos se suman los platos preparados y los artículos de bollería que, aunque todavía con volúmenes pequeños, presentan importantes crecimientos.

Además de la importante delegación española organizada por ICEX, el salón presenta elevadas cotas de internacionalidad, con sus visitantes, profesionales de más de 32 países, y con un 50% de expositores procedentes del exterior. A su última edición, acudieron firmas de Argentina, Brasil, Italia Francia, Bélgica, China, Chile, Turquía, Corea, Portugal, Taiwán, Indonesia, India, Tailandia y Estados Unidos.

En total, los organizadores, Alimentaria Exhibitions y E.J. Krause, prevén que más de 200 empresas de una veintena de países acudan como expositores a esta feria. La directora del salón, Mar Santarrufina, “se trata de un gran foro de negocios para las compañías que deseen abrirse camino y establecerse en un mercado claramente receptor con una economía pujante y de gran influencia en el continente americano”.

Además de la exposición comercial, Alimentaria México 2015 será de nuevo un gran centro de actividades vinculadas a la gastronomía y las últimas tendencias alimentarias. El salón estrena Aldeas Culinarias, diversos espacios gastronómicos en los que reputados cocineros y restauradores ofrecerán showcookings, talleres, degustaciones y conferencias magistrales.

En paralelo, tendrá lugar un seminario de nutrición, diversas catas de vino, mesas de diálogo entre reconocidos periodistas gastronómicos y profesionales de la industria alimentaria, y el espacio Media Set donde se sucederán presentaciones, seminarios y coloquios sobre los temas más relevantes para el canal Food service y la distribución.

Fuente: Inforetail

Bocados de tecnología. 12 tendencias clave en el sector de Food and Tech

Analizamos algunas de las tendencias en innovación alimentaria que los expertos vaticinan para el año 2015. Tecnología e innovación de la mano para todo tipo de paladares

Es evidente que las tecnologías de la información están causando un impacto incluso revolucionando o transformando definitivamente muchos aspectos de la actividad humana. La alimentación y la forma en la que nos relacionamos con la comida, no podía ser ajena a esta ola de innovación. En este artículo analizamos algunas de las tendencias que los expertos vaticinan para el año que acabamos de comenzar, desde el hogar al restaurante, pasando por el lineal del supermercado y, por supuesto, por nuestra cartera, perdón, nuestro móvil…

Hemos oído infinidad de veces el concepto de Internet de las Cosas, según el cual, en un futuro cada vez más cercano, los objetos estarán conectados entre sí y nosotros con ellos para hacernos –supuestamente- la vida mejor, más sencilla o tener nuevas experiencias.

Bien, pues según la consultora de diseño Frog, en 2015 vamos a ver una retahíla de dispositivos de cocina conectados que van a cambiar profundamente la forma en que producimos, consumimos e interactuamos con la comida. Que no nos sorprenda un robot capaz de cocinar pizza de una receta original que encuentre en internet, o hacer café (casi) con tu Smartphone.

Estos son algunos ejemplos que están en la rampa de salida: los pesos inteligentes como Prep Pad, Drop o SITU que unen la información nutricional con las recetas en tiempo real. Utensilios que están triunfando en Kickstarter como Vessyl’s un vaso inteligente capaz de detectar los ingredientes de cualquier líquido y contar sus calorías y valores nutricionales. O PantryChic’s un dispensador de ingredientes inteligente. Este tipo de artilugios ayudan a los consumidores a calcular el valor nutricional de lo que beben, comen y cocinan, en cualquier momento del día. Pero no solo pequeños innovadores están en esta carrera. Los grandes del sector como Whirpool, Samsung y LG han presentado en la reciente edición del CES, la gran feria de electrónica que se celebra en las Vegas, neveras inteligentes, cocinas futuristas, y cacerolas casi con poderes mágicos.

Los dispositivos con sensores pueden ir más allá de las etiquetas y las bases de datos. Por ejemplo, TellSpec, que usa un laser y un micro-espectómetro para analizar las calorías, nutrientes y alérgenos de cualquier alimento. Por no hablar de los ingeniosos palillos chinos inteligentes de BaiDu, capaces de detectar si un alimento o bebida está en mal estado o contaminado.

Impresoras 3D en la cocina
Merece capítulo aparte por sus prometedoras posibilidades y su inminencia una tecnología ya disponible: La impresión 3D de alimentos. Ya se ha venido utilizando para crear snacks y aperitivos, pero “en 2015 será cuando probemos por primera vez alimentos preparados por nosotros mismos con impresoras 3D”, comenta Eric Boam, diseñador senior de Frog. “Y esto es solo el principio”.

Ya hay algunas que consiguen estructuras asombrosas como ChefJet, una impresora 3D para azúcar, o Foodini, de la empresa española Natural Machines, que utiliza un modelo de cápsulas abiertas, en el que el consumidor prepara y coloca los ingredientes frescos. Quizá a algunos les suene todavía un poco rara la idea de consumir alimentos extrudidos. Sin embargo, defiende Lynette Kucsma, CEO de Natural Machines, “es algo que venimos haciendo desde hace tiempo. Cualquier alimento procesado del mercado ha pasado por ese proceso de fabricación. La diferencia con Foodini es que podremos procesar nuestros alimentos en casa, con los ingredientes que elijamos, sin aditivos, conservantes, o exceso de sal, grasas o azúcar y de forma saludable, fácil y mucho más divertida.”

Fuente: El Plural

Cuidado con las frutas y verduras de Turquía

Continuamente se producen situaciones que nos pueden hacer pensar que la UE representa intereses de terceros países y no los intereses de los consumidores y países comunitarios. La razón es que no se aplican los mismos criterios de control y exigencia que pesan sobre los alimentos europeos a los alimentos importados de otros países no comunitarios. Un ejemplo que se puede citar esTurquía, en lo que va de año se han publicado en la RASFF (Red de Alerta Europea), nueve alertas sanitarias en las frutas y verduras procedentes de ese país. Pero además, hay que apuntar que en los últimos siete meses se han publicado hasta 100 alertas alimentarias, pero parece que la UE es bastante tolerante con el país.

Hay que tener cuidado con las frutas y verduras de Turquía, en algunos casos concretos, como por ejemplo los pimientos procedentes de ese país, se ha contabilizado un nivel de hasta 131 veces más de insecticidas y acaricidas del que permite la UE. Si esta infracción la hubiera cometido un país comunitario, por ejemplo España, seguro que habrían vetado el cargamento y quizá se hubiera impuesto una multa. Parece que desde la Unión Europea lo único que se emite son toques de atención, esta es la razón por la que COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos) ha decidido trasladar su preocupación al Ministerio de Agricultura de nuestro país y le ha solicitado que traslade a la Comisión Europea la necesidad de frenar las importaciones turcas de frutas y verduras a la UE.

En otras ocasiones ya hemos hablado de este tema, no se trata sólo de Turquía, la realidad es que los alimentos procedentes de terceros países son los que provocan más alertas alimentarias, y son también los que parecen eludir con más facilidad la legislación europea en materia de calidad y seguridad. Aunque COAG habla de Turquía, sería cuestión de generalizar y trasladar a la UE que no se permitiera la entrada de ningún alimento que incumpliera la normativa comunitaria. Hace algunos años, la entonces Comisaria Europea de Agricultura Marianne Fischer, ante las quejas de los agricultores españoles por la exagerada importación de frutas y verduras de terceros países, explicaba que los tiempos del proteccionismo pertenecían al pasado de los productores europeos.

El proteccionismo en la política económica es una forma de proteger los alimentos que produce un país imponiendo limitaciones en la entrada de productos similares procedentes de otros países, y para ello se imponen aranceles e impuestos a la importación, a fin de que los productos resulten tan caros que no merezca la pena importarlos. De acuerdo, los tiempos del proteccionismo habrán pasado a la historia, pero no la seguridad alimentaria ni la calidad, o ¿acaso también han pasado a la historia estas cuestiones en el seno de la UE?

Es una total injusticia, los productores españoles se tienen que enfrentar a una crisis de precios provocada por las plataformas de distribución y las comercializadoras, a la competencia desleal de terceros países y a todo tipo de trabas que lo que hacen es que tengan ganas de abandonar la actividad. Ahora para colmo también hay que soportar que los alimentos de terceros países que se introducen en Europa incumplan la normativa comunitaria en materia de calidad y seguridad.

Desde COAG se aclara que los pimientos turcos no están llegando a los supermercados españoles, aunque es difícil tener la absoluta certeza y más conociendo otros casos que nos han puesto sobre aviso, un ejemplo eran los limones turcos que llegaban a nuestro país y que se comercializaban como producto nacional. Pero hay muchos más ejemplos que se podrían citar sobre los fraudes relacionados con el origen de determinados alimentos, aunque este no es el tema del que ahora toca hablar.

COAG explica que estos pimientos están introduciéndose en los mercados de otros países comunitarios y por ello, se pide a la distribución europea que deje de abastecerse de alimentos de terceros países que incumplan los requisitos de calidad y seguridad alimentaria. En vez de comprar las frutas y verduras a países como España que cumplen escrupulosamente estas normativas, es preferible adquirir los productos a terceros países por ser más baratos y poder obtener un mayor margen de beneficios, calidad y seguridad alimentaria se relegan a un segundo plano.

COAG recuerda al Ministerio de Agricultura de España que cuando ha habido una alerta sanitaria relacionada con los alimentos españoles, siendo el riesgo mínimo y nada que ver con el que ofrecen los pimientos turcos, se ha puesto el grito en el cielo y los mercados han castigado duramente al sector agrícola español. Como decíamos, parece que la UE vela por los intereses de los países no comunitarios, quizá la Unión Europea debería ser un poco proteccionista y tener cura de sus miembros.

Es escandaloso lo que está ocurriendo y la lógica nos dice que se debería vetar la importación de alimentos turcos hasta que no se aclare la situación, como bien indica COAG las normativas son para todos los países, no sólo para los países comunitarios. Podéis conocer más detalles de la denuncia, a través de la página oficial de COAG.

Fuente: Gastronomía & CIA