Real Decreto 817/2015, de 11 de septiembre, por el que se establecen los criterios de seguimiento y evaluación del estado de las aguas superficiales y las normas de calidad ambiental

Real Decreto 817/2015, de 11 de septiembre, por el que se establecen los criterios de seguimiento y evaluación del estado de las aguas superficiales y las normas de calidad ambiental.

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La FDA Regula la Seguridad del Agua Envasada – Incluidas el Agua Saborizada y el Agua con Nutrientes Agregados

La FDA ha establecido Prácticas Corrientes de Buena Fabricación (CGMP, por sus siglas en inglés) específicamente para el agua envasada. Dichas prácticas exigen que los productores de agua en botellas:

  • Procesen, envasen, mantengan y transporten el agua en condiciones sanitarias;
  • Protejan las fuentes de obtención de agua contra bacterias, productos químicos y otros agentes contaminantes;
  • Cumplan procesos de control de calidad para garantizar la seguridad bacteriológica y química del agua;
  • Tomen muestras y sometan a pruebas tanto el agua en sus fuentes de obtención como el producto final, para detectar contaminantes.
FDA Inspector's badge

La FDA vigila e inspecciona las plantas de procesamiento de agua envasada y los productos finales, siguiendo su programa de seguridad alimentaria. Cuando la FDA hace una inspección a las plantas, la agencia verifica que el agua producida en la planta y también el abastecimiento de agua para operaciones se obtengan de una fuente aprobada; controla los procedimientos de limpieza y desinfección; vigila las operaciones de envase; y determina si las empresas analizan el agua en sus fuentes de obtención y el agua como producto final para detectar agentes contaminantes.

Fuente: FDA

El agua es fundamental para la seguridad alimentaria: Global Water Partnership

Para contribuir a la seguridad alimentaria en general, es necesaria una gestión del agua integrada, racional y coordinada de todos los sectores productivos para no afectar su disponibilidad para la producción de alimentos, afirmó la Global Water Partnership (GWP).

En un artículo firmado por Gabriela Grau, Senior Network Officer para Latinoamérica de GWP y Fabiola Tábora, Secretaria Ejecutiva, GWP Centroamérica, sostienen que, si bien se cuenta con recursos hídricos suficientes en términos de cantidad, la disponibilidad de los mismos para la agricultura se ve afectada por diversos factores como la distribución irregular de lluvias, obras insuficientes de regulación, degradación de las cuencas y la calidad del agua.

“Además es importante mencionar que entre el 80 y el 98% de los rubros agropecuarios dependen de la lluvia”.

En la actualidad, sostienen, existen retos globales, los cuales es necesario atender para promover el crecimiento sustentable considerando factores financieros, sociales y ambientales. Uno de los aspectos de mayor preocupación es la necesidad de alimentar a una creciente población.

En solamente 13 años la población se ha incrementado en un billón, y las proyecciones indican, que para el 2050 el mundo contará con 9 billones de personas que requerirán un incremento del 70% en la producción mundial de alimentos.

“Este reto impone una fuerte presión sobre los recursos naturales, especialmente el agua?, indican. ?La agricultura es el mayor consumidor de agua a nivel mundial, representando casi el 70% del agua dulce extraída de lagos, ríos y acuíferos, lo que pone en evidencia la relación directa que existe entre el agua y la agricultura para la producción de alimentos”.

Es necesario “resaltar la relación que el cambio y la variabilidad climática tienen sobre la producción de alimentos, ya que eventos como las sequías y las inundaciones generan severas pérdidas en las cosechas, lo que afecta gravemente las economías de los países”, señala el artículo de la GWP.

También es esencial incrementar la inversión y la investigación en el sector agrícola, promoviendo tecnologías más eficientes y sostenibles para el manejo del agua, así como el desarrollo de infraestructura que contribuya a superar los períodos de escasez.

“Una buena gestión del agua es por ende fundamental para mejorar la seguridad alimentaria”.

Se necesita “un enfoque integrado para la gestión del agua que considere la conservación de los ecosistemas, la recarga y preservación de los acuíferos, la reutilización del agua, la optimización del uso de la escasa agua disponible, el desarrollo de infraestructura de almacenamiento, así como la existencia de mecanismos de coordinación entre los actores de los diferentes sectores relacionados”, destacan.

De acuerdo con estimaciones, el cambio climático podría costarle al mundo por lo menos un 5% del PIB cada año, siendo los agricultores de los países menos desarrollados los que se encuentran en una posición más vulnerable.

De acuerdo a la FAO la seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen permanente acceso físico, social y económico a suficientes alimentos seguros y nutritivos para satisfacer sus necesidades y preferencias a fin de llevar una vida activa y sana.

La GWP, creada en 1996, es una red internacional abierta a todas las organizaciones relacionadas con el agua que cuenta hoy con más de dos mil 900 miembros institucionales en más de 170 países.

GWP tiene como uno de sus objetivos fundamentales promover la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH) como una estrategia esencial para promover el desarrollo sostenible de las regiones, la conservación de los ecosistemas, la mitigación de la pobreza y el mejoramiento de la calidad de vida.

Fuente: Economía Hoy

Dow descubre cómo la tecnología contribuye a la conservación del agua, la energía y los alimentos

Uno de los retos más significativos que afectan a la futura disponibilidad de agua es la relación intrínseca que existe entre agua, alimentos y energía, puesto que cualquiera de estos elementos es indispensable para producir los demás. El círculo formado por agua-alimentos-energía es, además uno de los retos más apasionantes que la sociedad debe resolver para garantizar un desarrollo sostenible, ya que si no se gestiona de un modo que permita optimizar la producción de estos recursos, es difícil garantizar un suministro estable de estos tres elementos para consumidores y empresas por igual.

Se trata de una cuestión a abordar lo antes posible, puesto que las previsiones apuntan a que la población mundial pasará de 7.000 millones a 8.300 millones de personas en 2030. Este incremento, en especial en la clase media acomodada, se traduce en un aumento en la demanda de agua, energía y alimentos. Se espera que en 2030 el mundo necesite un 30% más de agua, un 40% más de energía y un 50% más de alimentos. Pero mucha gente no se da cuenta de que para producir los alimentos diarios de una persona se requiere una media de 3.000 litros de agua, puesto que las empresas de alimentos y bebidas no solo necesitan agua como ingrediente de los productos, sino también para ejecutar los procesos de fabricación. A modo de ejemplo, se pueden citar las olivas españolas, cuya huella hídrica media es de 2.750 litros por kilo. Asimismo, dada su condición como uno de los mayores países productores de vino de todo el mundo, la huella hídrica media de una copa de vino en España es de 195 litros.

Uno de los retos más importantes, tanto ahora como para el futuro, radica en gestionar la escasez de agua de un modo que permita seguir disfrutando sin problemas de estos elementos cotidianos en el futuro. El agua es la piedra angular del desarrollo sostenible. Desde la seguridad alimentaria y energética hasta la salud humana y el medio ambiente, el agua es esencial para la vida.

Con todo ello, Dow Water & Process Solutions comprende la importancia que tiene la gestión de esta relación vital, y se consagra al desarrollo de nuevas tecnologías –y a su gestión– para garantizar procesos productivos más sostenibles, además de unos costes más bajos. La compañía ha desarrollado avanzadas tecnologías diseñadas para abordar esta cuestión de un modo eficaz y eficiente para que las empresas de tratamiento de agua reduzcan su consumo energético, sin perjuicio de la capacidad o calidad del agua procesada a diario. De hecho, la presión a la que están sujetos recursos escasos, como el agua, la energía y las materias primas, se puede reducir en hasta un 15% cuando se emplean una tecnología avanzada y conocimientos especializados. Además, una tecnología de ósmosis inversa avanzada puede ayudar a los fabricantes a conseguir una purificación de agua un 40% mejor con un consumo energético hasta un 30% menor.

Como reflejo de su posicionamiento, con motivo del Día mundial de Agua, Dow ha desarrollado una infografía que ofrece más información sobre cómo la tecnología puede contribuir a la conservación del agua, la energía y los alimentos.

Fuente: Tecnoagua

Ahorrar costes en la industria alimentaria mediante una gestión integral y sostenible del agua

El agua resulta fundamental para la industria alimentaria, tanto como ingrediente esencial en algunos productos alimenticios, como elemento que desarrolla una función importante en muchas fases del procesado como puede ser el lavado, la cocción, la limpieza, etc. Los últimos datos ofrecidos por FIAB reflejan que en España el consumo de agua de la industria agroalimentaria alimentaria se redujo un 33 por ciento en el período 2006-2010, gracias a las medidas implantadas en los últimos tiempos.

Pero el sector de la alimentación y bebidas europeo sigue empleando aproximadamente el 1,8% del consumo total de agua consumida en Europa, por lo que la apuesta por la sostenibilidad se hace cada vez más necesaria para la industria alimentaria. Y es que, los datos sobre consumo varían mucho entre los distintos subsectores, también según el producto/s elaborados, la tecnología de procesado, estacionalidad, etc. Así por ejemplo, una industria láctea,puede consumir 1-11 m3/T de leche recibida; las cerveceras2,5-7,2 hl/hl de cerveza producida; un plan de procesado de productos del mar2,2-4,8 m3/T producto acabado; una conservera de vegetales4-60 m3/T materia primaoun mataderopolivalente 1,0-6,4 m3/T de canal.

Una óptima gestión del agua repercute en el ahorro de gastos como pueden ser la adquisición o captación; el acondicionado para su uso, o los relativos a la depuración e impuestos. Elcoste del agua para una industria alimentariadebe calcularse teniendo en cuenta el coste de abastecimiento(agua subterránea o red); elcoste de acondicionadohasta su uso en proceso (ablandamiento, incremento de la temperatura, etc.); loscostes de inversión y mantenimientode los sistemas de depuración para cumplir con los límites de vertido, y por último, los cánones o tasas de saneamiento.

Permite además reducir el impacto medioambiental. Así, la racionalización de los costes del ciclo del agua, la mejora del balance energético asociado al tratamiento del agua y la adopción de nuevas restricciones en la calidad de los vertidos, son sólo algunos de los retos a los que se enfrenta actualmente la industria de la alimentación y bebidas.

Por otro lado, se afianza la idea entre las empresas del extraordinario valor que tiene la eficiencia hídrica como objetivo empresarial en el marco de las políticas de Responsabilidad Social Empresarial. Esta tendencia se refleja también a nivel internacional entre distintos países, como por ejemplo, el caso británico y su “Water Commitment” a nivel estatal.

La clave: mejorar la gestión del agua en la empresa y ahorrar costes siendo más sostenible.

Conscientes de la importancia de una adecuada formación de los técnicos de las industrias alimentarias responsables en esta área, AINIA centro tecnológico impartirá del 15 de octubre al 30 de diciembre el curso online: Gestión integral del agua en la industria alimentaria, con el objetivo de proporcionar los conocimientos para una gestión integral y eficiente del agua, así como para el tratamiento de las aguas residuales.
El curso, de 60 horas, será impartido por profesionales con una dilatada experiencia en el sector. Entre otros estarán presentes: Pasqual Vall Escala,técnico de desarrollo de negocio en Aqualogy Soluciones Industriales; Javier Bernat Camí, director de la Unidad de Recursos Hídricos Alternativos en el Centro Tecnológico del Agua (CETaqua); PedroLópez Rosagro, product manager de Bioseguridad en Labaqua, y JavierClaros, responsable de proyectos del Departamento de Medio Ambiente, Bioenergía e Higiene Industrial de ainia.

Se ofrecerán los conocimientos necesarios para racionalizar costes, mejorar el balance energético asociado al tratamiento de las aguas residuales, así como de las vías necesarias para adoptar las nuevas restricciones en la calidad de los vertidos. Además, se abordarán las nuevas tecnologías aplicadas al tratamiento del agua, la gestión y el mantenimiento de las instalaciones, la optimización, prevención y control de la legionella y la identificación de opciones de mejora.

Este curso está especialmente dirigido a técnicos de la industria alimentaria, que recibirán un diploma acreditativo. Se enmarca dentro del acuerdo marco sellado en octubre de 2013 entre AINIA centro tecnológico y la Fundación Aqualogy para impulsar la investigación científica y técnica en la gestión del ciclo del agua, así como fomentar la formación. Ambas entidades tiene una amplia experiencia acreditada en la realización de programas formativos en este ámbito.

Fuente: Econoticias

El plástico no afecta a la calidad del agua mineral embotellada

Un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha comprobado que los materiales plásticos que se utilizan en el embotellado del agua mineral, tanto para el envase como para las chapas que lo tapan, no afectan a la calidad del líquido.

Un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha comprobado que los materiales plásticos que se utilizan en el embotellado del agua mineral, tanto para el envase como para las chapas que lo tapan, no afectan a la calidad del líquido.

En su investigación, cuyos resultados publica la revista ‘Food Chemistry’, se han analizado aguas minerales de 131 manantiales y tres aguas potables preparadas de 94 marcas comercializadas en España. En la mayoría de muestras estaban prácticamente libres de estos compuestos, que se detectaron sólo en algunos casos, pero en cantidades muy por debajo de los límites perjudiciales para la salud.

Los materiales plásticos que se utilizan para envasar los alimentos están constituidos por pequeñas moléculas o monómeros que, junto a sus aditivos, pueden migrar al producto durante el proceso de fabricación del envase, el llenado o el almacenamiento.

En el estudio se analizaron cinco tipos de ftalatos –ésteres de ácido ftálico–, el dietilhexiladipato (DEHA), el octilfenol, el nonilfenol y el bisfenol A (BPA), todos ellos habituales en la fabricación de los envases. Sin embargo, han explicado los investigadores a Sinc, pueden tener efectos tóxicos en los órganos reproductores y en el sistema endocrino si superan los límites que marca la legislación sobre materiales plásticos en contacto con alimentos.

Las muestras se tomaron justo después del envasado en las plantas embotelladoras y transcurrido un año de almacenamiento, para evaluar si durante ese tiempo se había producido la migración de componentes del plástico o aditivos.

De un total de 6.516 valores, solo un 5,6 por ciento ofrecieron resultados positivos. Los compuestos que aparecieron con más frecuencia son el DEHP o di(2-etilhexil) ftalato, relacionado con el tapón corona de los envases de vidrio, y el BPA, asociado a los envases de policarbonato, un tipo de termoplástico moldeable habitual en la industria.

Pero las concentraciones son insignificantes y están muy por debajo de los máximos de ingesta total diaria o TDI. Por ejemplo, en el caso del DEHP habría que beber 231 litros de agua al día para alcanzar el límite que marca la legislación (0,05 mg/kg corporal/día) o 124 litros si se tratara del BPA.

“Teniendo en cuenta la concentración de los compuestos y el consumo diario de agua envasada, la posibilidad de desarrollar problemas de salud debido a su ingesta es inexistente”, ha reconocido Silvia Lacorte.

La investigadora señala que los resultados “pueden ser útiles para las empresas envasadoras y para distribuidores de tapones y resinas, que están mejorando continuamente sus productos para limitar la migración de los envases y mantener intactas las características del agua del manantial”.

Los análisis también revelan que las botellas de plástico de polietileno tereftalato (PET) con tapón de polietileno de alta densidad, que representan la mayor parte de envases para agua del mercado español, presentan una muy baja incidencia de plastificantes.

CON INDEPENDENCIA DE QUE LA BOTELLA SEA DE PLÁSTICO O CRISTAL

Además, se ha observado que el formato del recipiente no afecta a la calidad del agua. Tampoco el periodo de almacenamiento, ya que los compuestos detectados en muestras recién envasadas eran básicamente los mismos que después de un año en el almacén.

Solo se ha detectado que la presencia de gas en el agua puede potenciar ligeramente los procesos de migración, que, en general, están relacionados con el tipo de monómero o material plástico empleado para la fabricación del envase.

“El agua envasada a menudo ha recibido ataques sobre el tema de migración de plastificantes, pero en realidad apenas se produce, y si ocurre alguna incidencia, ahora sabemos el porqué, de manera que se puede mejorar su envase”, señala Lacorte, que recuerda: “En España puede parecer un lujo beber agua envasada, pero en muchos países es una necesidad porque no la hay del grifo; y en todos los casos debe ser segura y de calidad”.

Fuente: La Información