Científicos del IRTA colaboran con la EFSA en la reevaluación de aditivos tecnológicos para piensos

El objetivo de esta reevaluación por parte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) es asegurar que todos los aditivos para piensos presentes en el mercado de la UE sean evaluados bajo los mismos estándares de seguridad. Un comité científico formado por investigadores del IRTA y miembros de la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (ACSA) ha realizado un trabajo preparatorio de apoyo.

Los aditivos tecnológicos para piensos se utilizan para mejorar o influir afectar favorablemente en las características del pienso, pero generalmente no tienen ningún efecto biológico directo sobre la producción animal. El procedimiento de autorización de aditivos para piensos, incluidos los aditivos tecnológicos, está establecido por el Reglamento (CE) no 1831/2003. El artículo 10 del Reglamento establece los principios de la reevaluación de los aditivos para piensos que ya están en el mercado en la UE y/o que fueron autorizados bajo el marco normativo anterior.

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Fuente: Agrodigital

 

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Métodos de procesamiento que minimizan riesgos alimentarios

La evolución de las técnicas de conservación para prevenir el crecimiento de bacterias, hongos y otros microorganismos ha sido muy significativa en los últimos años. En la conservación de alimentos se combinan procesos térmicos y no térmicos, todos ellos destinados a un mismo fin: minimizar los riesgos provocados por la presencia de patógenos. Entre los procesos no térmicos están la congelación o la irradiación y, entre los térmicos, se sitúan la esterilización y pasteurización, entre otros.El artículo detalla algunas de las principales formas de conservación, desde las más tradicionales a las más actuales, y cuál podría ser el futuro de la conservación de los alimentos.

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Fuente: Eroski Consumer

Acabar con el desperdicio alimentario, clave para alimentar a todos

Según las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), en el año 2050 la población mundial, que estará alrededor de los 9 000 millones de personas, aumentará el consumo de alimentos de origen animal en un 60 por ciento.

Cómo afrontar el reto de alimentar a la población es un tema recurrente desde hace ya unos años, no solo en congresos y eventos del sector avícola, sino de toda la industria alimentaria.

Será necesario encontrar el equilibro entre aumentar la producción de alimentos y la sostenibilidad de ese aumento de producción, de modo que alimentar a todos no acabe con el planeta ni con los recursos que ofrece.

Acabar con el desperdicio alimentario parece ser que podría ser un factor clave para ayudar en esta tarea.

El desperdicio alimentario en América Latina y el Caribe
El primer Boletín de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos en América Latina y el Caribe de la Oficina Regional de la FAO, de julio de 2014, señalaba que el 6% de las pérdidas globales de alimentos se dan solo en esta región.

“Cada año la región pierde o desperdicia alrededor del 15% de sus alimentos disponibles, lo que impacta la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, reduce la disponibilidad local y mundial de comida, generan menores ingresos para los productores y aumentan los precios para los consumidores”, explicó el Representante Regional de la FAO, Raúl Benítez.

Benítez agregó que las pérdidas y desperdicios también tienen un efecto negativo sobre el medio ambiente debido a la utilización no sostenible de los recursos naturales.

Con los alimentos que se pierden en la región sólo a nivel de la venta al detalle –es decir en supermercados, ferias libres, almacenes y demás puestos de venta al por menor – se podría alimentar a más de 30 millones de personas, es decir, al 64% de quienes sufren hambre en la región.

El desperdicio alimentario en el mundo
A nivel global, entre un cuarto y un tercio de los alimentos producidos anualmente para consumo humano se pierde o desperdicia.

Esto equivale a cerca de 1 300 millones de toneladas de alimentos, lo que incluye el 30% de los cereales, entre el 40 y el 50% de las raíces, frutas, hortalizas y semillas oleaginosas, el 20% de la carne y productos lácteos y el 35 % de los pescados.

La FAO calcula que dichos alimentos serían suficientes para alimentar a 2 000 millones de personas.

Es decir, la reducción del desperdicio de alimentos puede ayudar activamente a aprovechar mejor los recursos disponibles de modo que la tarea de alimentar a la población mundial del futuro sea más sencilla y eficiente, además de respetuosa con el medio natural.

Objetivos: reducir el desperdicio alimentario y acabar con el hambre
La FAO acaba de publicar la segunda edición de ese Boletín de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos. En él, la FAO indica que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) ha asumido la meta de eliminar el hambre en la región antes del año 2025, por lo que, a través de su Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre, está impulsando una serie de medidas concretas para recuperar alimentos y evitar que acaben en la basura.

Estas medidas incluyen la creación de campañas de información para sensibilizar a todos los actores de la cadena alimentaria, mejoras en la claridad del etiquetado de los alimentos en cuanto a la fecha de expiración y las condiciones de almacenamiento son algunas de las propuestas que incluye el Plan de Seguridad Alimentaria de la CELAC.

La CELAC también llama a los países a aplicar buenas prácticas agrícolas y veterinarias durante la fase primaria de producción, fomentando estrategias de conservación de los productos de la agricultura familiar e implementando mejoras necesarias a las infraestructuras de transporte y del mercado.

En otros lugares del mundo también se está intentando abordar este problema. Como en Francia, que recientemente ha aprobado una serie de medidas que obligan a los supermercados de más de 400 metros cuadrados a no poder tirar a la basura los productos perecederos. En su lugar, tendrán que donar dichos productos a organizaciones dedicadas a la alimentación animal o a la fabricación de abonos agrícolas. La ley entrará en vigor en julio de 2016.

Este tipo de medidas suponen un gran paso en la lucha contra el desperdicio de alimentos. Con pasos como estos se está más cerca de conseguir alimentar a la población mundial de manera más eficiente y sostenible.

Fuente: El Sitio Avícola

Los transgénicos, Europa y un viejo refrán

Los defensores de los alimentos llamados ecológicos no dudan en consumirlos con fruición a pesar de haber sido tratados con nicotina o sales de cobre, que son veneno puro; como razón dicen que “es que son sustancias naturales…”, como si “natural” fuera lo mismo que “inocuo”. Naturales son la cicuta y el arsénico y no cocinen con ellos… “Natural” y mortal es la oronja verde, y nunca, lector, pida que le hagan un revuelto con ella a no ser que esté muy cansado de la vida. Un poderoso veneno de peces es la rotenona, sustancia “natural” utilizada como insecticida en agricultura ecológica hasta que afortunadamente se prohibió en 2007 por daño ambiental. Y, sin embargo, es muy curioso lo que pasa con los organismos modificados genéticamente, los “transgénicos”, peligrosísimos según los ecofundamentalistas a pesar de ser los más analizados para garantizar su seguridad que hayan existido jamás… En fin…

Más curiosidades: los diabéticos, incluso los mayores detractores de los productos transgénicos, han de inyectarse insulina, como es bien sabido, a pesar de que toda la existente es insulina humana producida por microorganismos transgénicos. Pero no verá nadie una manifestación pidiendo que se prohíban ni la insulina ni el sinfín de tantas otras medicinas, detergentes, prendas de algodón, billetes de euro… todo plenamente satisfactorio sin un solo dato en contra tras un tercio siglo de uso general y continuado.

Pues bien, sin que exista una razón poderosa, los políticos europeos instituyeron un procedimiento de aprobación tan complejísimo que hace que la comercialización de un nuevo producto transgénico llegue a ser prohibitiva para las empresas tanto privadas como públicas: el coste medio de cada una de ellas es de unos diez millones de euros. Y no sólo es eso: es la reticencia a la aprobación en sí misma. La Unión Europea creó un organismo formado por excelentes científicos (la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) para estudiar cada propuesta de nuevo producto y aconsejar a la autoridad competente su aprobación o rechazo. El estudio conlleva análisis bioquímicos, nutricionales, de toxicidad, alergenicidad, oncogenicidad, posibles efectos ambientales (un seguimiento mínimo de cinco años) y de cuantos otros se soliciten. Y aun así, el retraso en las aprobaciones con todos los informes positivos llega a superar fácilmente los cinco y en ocasiones sobrepasa los diez años. El lector se preguntará: “Si los informes científicos y técnicos de la Agencia establecida por la UE para ello son favorables ¿por qué ese bloqueo?” La razón la dio el Comisario europeo de Agricultura en 2006, no sé si malévola o inocentemente: “La autorización de nuevos OMG en la UE se basa en criterios científicos, pero este procedimiento no se acepta políticamente…”.

Pero, ¡ay!, que esta actitud conlleva contrapartidas penosas. Los demás países -y entre esos “demás” hay ya tantos de los llamados “en desarrollo” (Brasil, China, India…) como “desarrollados” (EEUU, Canadá, Australia…)- han seguido moviéndose. Exigiendo las mismas pruebas que en Europa, los trámites a seguir no están destinados al bloqueo sino a poner en circulación cuanto antes un producto seguro. Y así, cada año aumenta el número de cultivos con variedades transgénicas y el de tales variedades en cada cultivo, resolviendo problemas concretos de resistencia a insectos, a enfermedades, a ambientes adversos o a obtener productos industriales. Lamentablemente, para Europa, una parte importante de esos cultivos se destinan a alimentación humana y a pienso del ganado, pero no se pueden aprobar aquí por el absurdo sistema establecido… ¿Qué hacer, Dios mío, si en nuestros lares no se puede producir el pienso no transgénico necesario ni se puede aprobar el cultivo de las variedades que ya están comercializadas en Brasil, Argentina, EEUU…? Ah, pues muy sencillo, una solución genial: se aprueba la importación de productos transgénicos para pienso y alimentación pero no su cultivo… ¡Fantástico…! O sea, que podemos comerlos, pero no cultivarlos… Y encima dicen que pretenden mantener al agricultor en el campo en una Europa verde…

La última hazaña ha sido la aprobación, en el pasado mes de abril, tras año y medio de parálisis total, de 17 variedades de maíz, soja, colza, algodón y dos de clavel, pero salvo dos renovaciones de sendas variedades de maíz, todas las restantes son para importación, no para cultivo. Todas ellas habían superado los controles científicos de seguridad de la EFSA; la propia Comisión Europea reconoce que “todos los OMGs autorizados por la UE han demostrado ser seguros antes de su puesta en el mercado europeo”. Y, por supuesto, los productos estarán sujetos a las normas de etiquetado y trazabilidad europeas.

¿Puede alguien explicar la lógica de esta sabia decisión, importar pero no cultivar? Un dicho popular bien conocido nos dice que “quien con sus manos se capa, buenos coj… se deja…”. Ay, Europa… ¿dónde estarán ya los tuyos…?

Fuente: Diario de Sevilla

Unión de Consumidores de Cádiz presenta su Decálogo de Seguridad Alimentaria

Miguel A. Ruiz, presidente de la Unión de Consumidores de Cádiz ha señalado que, dentro de la labor de información que tienen en la organización, se ha lanzado, dentro de una campaña global de la materia, en un primer paso se hace público para los consumidores.

Así, a través de estas recomendaciones, desde la Unión de Consumidores de Cádiz señalamos:

  1. Debemos exigir información, seguridad e higiene en los establecimientos relacionados con el sector alimentación y hostelería
  2. Se deben consumir productos debidamente etiquetados
  3. Debemos controlas las fechas de caducidad o consumo preferente
  4. Solo debemos comprar productos que garanticen su control y trazabilidad
  5. En productos congelados, debemos mirar que no se haya roto la cadena del frío
  6. Debemos evitar las contaminaciones cruzadas
  7. Infórmese sobre los aditivos del producto y sobre lo que se exprese sobre alergias y composición del producto. Así la información debe ser clara y comprensible y afecta tanto al etiquetado de productos como en la información a consumidores en establecimientos de hostelería
  8. Analice la publicidad del producto. No se deje llevar por la misma en cuanto a determinadas condiciones beneficiosas para la salud y el consumo de alimentos
  9. Consuma en establecimientos que garanticen una correcta seguridad alimentaria. Debemos evitar la venta ambulante ilegal
  10. Reclame y denuncie en el caso de que vea algún tipo de irregularidad

Así, desde este punto de vista, queremos informar tanto a consumidores y usuarios dentro de esta Campaña que tratará temas tan importantes como el etiquetado de productos de la alimentación, consejos de conservación de alimentos, etc.

Ruiz ha destacado la importancia de la información en materia de alimentación, señalando que hay una responsabilidad compartida en la materia que abarca desde las Administraciones Públicas, las empresas y profesionales del sector, los Colegios Profesionales, asociaciones con interés en la materia y, por supuesto, las asociaciones de consumidores.

Así considera esencial establecer un Foro Permanente sobre la materia con el fin de obtener una información con la debida formación y asesoramiento, que de conocimiento transparente sobre la materia y, en casos de crisis alimentarias, conlleve compartir información desde todos los puntos de vista.

Fuente: El Baluarte de Cádiz

La alimentación que hace furor en Silicon Valley

¿Qué le parecería decirle adiós a las tostadas del desayuno, los macarrones y el bistec de la comida y a la plancha de la cena? Sin duda se ahorraría el tiempo y el esfuerzo de ir a comprar los alimentos y, después, prepalarlos. Pero quizá también el placer de degustar los sabores de los platos. Esto último parece no pesar mucho en la balanza de los trabajadores de San Francisco, concretamente los de las empresas tecnológicas de Silicon Valley. Según explica ‘The New York Times’, la nueva moda entre ingenieros y desarrolladores informáticos son los batidos de proteínas. Ahorran tiempo y dinero (y además son ‘cool’).

Los empleados de aquellas empresas aseguran que así obtienen todos los nutrientes y pueden estar más concentrados y apurar más horas en sus puestos de trabajo. Uno de ellos, que explica que su jornada va desde las 06.30 hasta las 19.00 horas, asegura que consume diaramente dos jarras de esas bebidas. Y nada más.

FÁCILES DE PREPARAR
Ese tipo de bebidas resultan más baratas y más fáciles de preparar que un menú normal (el consumo semanal de estos batidos no alcanza los 80 euros, poco, si con esto se desayuna, se come y se cena).

El boom, explica el reportaje, empezó hace dos años. Y hoy en día llegan toneladas de polvo nutritivo a Silicon Valley.

Entre otras marcas, está muy extendida la de Soylent, pero también otras como People Chow o Schmilk.

HASTA CON OMEGA 3
Soylent, cuyo eslogan es “Simple, saludable y económico alimento”, permite desdes su página web hacer pedidos para estar bien alimentado por una, dos y hasta cuatro semanas. ¿Las ventajas? Aseguran que el batido se prepara en tres minutos, que por menos de 8 euros consigues la alimentación de todo el día, con todos los nutrientes necesarios. Esto es, carbohidratos, Omega 3, magnesio, hierro, proteínas lácteas, fibra, calcio, ácidos grasos, potasio, zinc y toda clase de vitaminas.

La bebida que contiene 35 nutrientes. Se basa en maltodextrina, proteína de arroz, harina de avena, aceite de colza y de pescado y una mezcla de vitaminas y minerales.

El artífice de Soylent es Rob Rhinehart, un ingeniero de ‘software’ y empresario, que un día, cuando no tenía dinero para comer fuera de casa ni tampoco tiempo para cocinar se puso a pensar en la fórmula perfecta de sus batidos de proteínas. Se empolló los libros de nutrición (sobre todo la ‘Bioquímica’ de Berg) y las leyes sobre alimentación de EEUU. Así dio con la serie de ingredientes básicos que proveen al cuerpo humano de las calorías y nutrientes necesarios para afrontar una dura jornada de trabajo. Para demostrar que su ‘fórmula Panoramix’ ‘comió’ durante un mes a base de sus batidos amarillos.

Hoy, además de la fórmula normal, el batido de moda en Silicon Valley también se comercializa en versión ‘light’ y para deportistas.

Los polvos ocres mezclados con agua dicen que no tienen mal sabor, aunque tampoco es un plato ‘gourmet’. Para algunos médicos su uso exclusivo es discutible. Pero la mezcla tiene la aprobación de la Administración de Medicamentos y Alimentos de EEUU, que lo considera como alimento y no como un mero complemento nutricional.

Fuente: El Periódico de Catalunya

¿Qué sabes de las marcas blancas?

La crisis ha obligado a los ciudadanos a reinventar sus hábitos de consumo y a buscar estratagemas para ahorrar en el día a día. Las marcas blancas, es decir los productos propios de las cadenas distribuidoras, han entrado en el radar del consumidor y han irrumpido con fuerza en su estrategia de abaratamiento de costes. Su cuota de mercado ha avanzado de manera consistente gracias al voto de confianza de los españoles, quienes han premiado la buena relación calidad-precio de estos artículos y los han convertido en paliativos contra la escasez económica. Pese a este crecimiento en el mercado y penetración cada vez mayor en los hogares, ¿crees que conoces de verdad los productos de marca blanca que llenan tu carrito de la compra?

Lo puedes comprobar con este test; y si quieres saber más, pincha en el enlace que aparece en cada una de las 10 preguntas para obtener más información.

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Fuente: El País