Contaminantes en productos alimenticios, situación actual

La legislación sobre distintos contaminantes presentes en productos alimenticios ha sufrido varias actualizaciones en lo que va de 2015. La regulación de algunas sustancias, como la ocratoxina A, los hidrocarburos aromáticos policíclicos, el arsénico inorgánico, el plomo y los policlorobifenilos (PCB), no había variado desde 2006. Sin embargo, el reglamento que vigila su presencia en los alimentos se ha actualizado en estos últimos meses. En total, se han registrado casi una veintena de modificaciones. En el siguiente artículo se reseñan los cambios principales.

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El índice de alimentos contaminados en Estados Unidos es muy elevado

Según un informe del CSPI (Center for Science in the Public Interest), organización creada en 1971 con el objetivo de defender la salud, la nutrición, la seguridad alimentaria, etc., la carne de pollo, la carne de vacuno, los mariscos y los productos y derivados lácteos, han sido los principales alimentos causantes de enfermedades y toxiinfecciones en Estados Unidos, constituyendo el 57% de todos los brotes, así se muestra en un estudio que abarca el periodo comprendido entre el año 2003 y 2012.

Sobre las categorías de alimentos mencionadas, no se habla sólo de producción nacional, también de alimentos de importación. Millones de personas han enfermado en este periodo por haber comido alimentos contaminados por microorganismos patógenos, parásitos, sustancias químicas, etc. Se calcula que los microorganismos patógenos de origen bacteriano fueron los responsables del 54% de todos los brotes de enfermedades transmitidas a través de los alimentos, los virus acapararon un 35% de los casos, los productos químicos, otras toxinas y parásitos un 11%, aunque los brotes por enfermedades causadas por parásitos en los alimentos fue inferior al 1%.

Este estudio muestra que el índice de alimentos contaminados en Estados Unidos es muy elevado, sabiendo esto sorprende que se siga negociando entre la Unión Europea y Estados Unidos el TTIP (Tratado de Comercio e Inversiones). Este acuerdo pondría en la cuerda floja la actual reglamentación de la UE en materia de seguridad alimentaria, que nada tiene que ver con la reglamentación estadounidense. Se reduciría la posibilidad de restringir el acceso a alimentos transgénicos, el uso de hormonas u otros productos químicos a los que estarían expuestos los animales en las granjas. Con la finalidad de facilitar sobre todo el comercio, se relajarían normas en materia de seguridad alimentaria y bienestar animal, de hecho, las normativas serían creadas por un organismo transatlántico que, por supuesto, trabajaría en favor del comercio.

Volviendo al estudio, se apunta que el patógeno de origen bacteriano identificado con mayor frecuencia fue la Salmonella en sus tres divisiones ecológicas o subespecies, le sigue el Clostridium, el Bacillus cereus, la Escherichia coli y finalmente elStaphylococcus. El mayor número de brotes se produjo en restaurantes y otros establecimientos de comida acaparando un 40% de los casos, le siguen las viviendas particulares y finalmente lugares de trabajo. En la investigación también se desprenden notables diferencias en la incidencia de brotes según el Estado, pudiendo alcanzar la diferencia hasta un 34%. Según los autores, estas diferencias guardan relación con los presupuestos destinados a los departamentos locales y estatales de salud pública. Hay que tener en cuenta que el 63% de los estadounidenses viven en condados en los que se reducen drásticamente los presupuestos destinados a los servicios de salud.

 

Fuente: Gastronomía & CIA

¿Bacterias en la nevera? Hasta cien millones por centímetro cuadrado

Listeria monocytogenes. Puede que no le suene el nombre, pero es un peligrosa bacteria que causa graves intoxicaciones alimentarias -principalmente a niños, mayores, embarazadas y personas con las defensas bajas-, que se encuentra en los alimentos y que resiste muy bien el frío. El primer paso para contenerla pasa por conservar la comida en el frigorífico por debajo de los seis grados, o mejor aún, de los cinco, algo difícil de conseguir en las neveras viejas. La alerta fue lanzada hace unos días por la Sociedad Española de Seguridad Alimentaria (Sesal), que incluso planteó la necesidad de un plan Renove para modernizar este tipo de electrodomésticos.

«Muchos frigoríficos suelen estar por encima de los ocho grados de temperatura, y eso es un riesgo. Pero el problema es también la falta de homogeneidad de las temperaturas, que en el fondo de la nevera puede ser de menos un grado y, en la puerta, de doce. Y esto suele ocurrir en los frigoríficos viejos y sin sistemas de ventilación que repartan el aire de forma homogénea», explica José Juan Rodríguez, secretario de la Sesal y profesor de Nutrición y Bromatología en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Para una buena seguridad alimentaria, no solo resulta imprescindible contar con un buen frigorífico, sino también realizar un mantenimiento adecuado del aparato. De lo contrario, hongos y bacterias puede proliferar a discreción. «Si tenemos un equipo con ventilación de aire interior y un termostato que mantenga la temperatura elegida, nos da una garantía de los alimentos que tenemos dentro», constata Juan José Rodríguez.

¿Hasta cuántos patógenos pueden acumularse en su interior? En las zonas húmedas del frigorífico, donde hay algún tipo de agua líquida, pueden concentrarse de 10 a 100 millones de bacterias por centímetro cuadrado. Si el mantenimiento es malo, incluso pueden superar los cien millones.

En buena parte de los casos, los patógenos no se encuentran originalmente en los alimentos, sino que se transmiten a ellos debido a la falta de higiene o a una mala manipulación. Es lo que se conoce como contaminación cruzada. «Somos nosotros los que los metemos dentro», apunta el experto en seguridad alimentaria. Esto ocurre, por ejemplo, cuando introducimos o sacamos los alimentos de la nevera después de tocarlos con las manos, que previamente estuvieron expuestas a alguna bacteria localizada en el fregadero. Para eliminar el riesgo es fundamental la limpieza de la cocina, antes y después de las comidas, y de las manos.

Una bacteria como la campolybacter, que causa episodios de gastroenteritis, es susceptible a este proceso. También la salmonella, aunque su infección se ha controlado en los últimos años.

Tecnología para duplicar el tiempo de conservación
«Casi el 80 % de las enfermedades de transmisión alimentaria tienen su origen en el hogar, por eso es muy importante mantener una buena higiene en su manipulación, en el cocinado y en el mantenimiento en frío», asegura Juan José Rodríguez, secretario de la Sociedad Española de Seguridad Alimentaria.

En el caso de los frigoríficos, las nuevas tecnologías permitirán dentro de pocos años duplicar el tiempo de conservación de la comida. «Durante los próximos años veremos cómo los alimentos doblarán su tiempo de conservación, manteniendo las mismas características de frescura, sensoriales y nutricionales que uno recién preparado», destaca Olga Martín, responsable del Grupo de Nuevas Tecnologías para el Procesado de Alimentos de la Universidad de Lérida.

Martín entiende que «el principal obstáculo que nos encontraremos no será tanto el debido a cuestiones técnico-sanitarias ni de seguridad alimentaria, sino la percepción que tendrán los consumidores sobre lo que ellos consideran el tiempo de caducidad de un alimento y su predisposición a consumirlo». En la actualidad, por ejemplo, las nuevas técnicas de conservación ya permiten mantener las lechugas durante dos semanas en la nevera, cuando los consumidores consideran que con más de una ya no tiene la suficiente calidad.

Fuente: La Voz de Galicia

FAO alerta sobre aumento de alimentos contaminados

Los casos conocidos de alimentos contaminados aumentan a medida que mejoran los sistemas para su control, sobre todo en los países en desarrollo que están empezando a ponerlos en marcha, indicó este martes a Efe la experta en Seguridad Alimentaria de la FAO Masami Takeuchi.

Con motivo del Día Internacional de la Salud, que este año tiene por lema «¿Cómo de segura es tu comida?», Takeuchi explicó que «en los países más pobres, donde no hay sistemas de control de alimentos, dicen no tener problemas de ese tipo porque no pueden comprobarlo ni saben lo que mata a la gente».

Pero con la introducción de los primeros «puestos de control»para inspeccionar esos productos, «de repente surgen cientos de casos, pero porque los sistemas (de detección) mejoran», agregó la especialista al término de un acto sobre seguridad alimentaria en la sede de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma.

Esa paradoja, destacó, impide medir los resultados de un programa a partir del número de casos de alimentos contaminados.

«La seguridad alimentaria se ha ido garantizando a partir de las lecciones aprendidas en la historia», detalló Takeuchi, para quien los esfuerzos se centran actualmente en cómo llevar a cabo un control más sistemático y seguir los estándares internacionales fijados para procesar la comida.

Desde que se producen hasta que se digieren, los alimentos recorren numerosas etapas de una cadena en la que van apareciendo amenazas, ya sea por los cambios en la producción, la distribución o el consumo o por los del medio ambiente, con nuevos gérmenes patógenos o una mayor resistencia de los existentes.

La responsable de Seguridad Alimentaria sostuvo que en ciertos países desarrollados se sigue el rastro de los alimentos en todas esas fases, si bien la existencia de inspectores en algunas partes del mundo no significa que la información vaya a ser luego recogida y analizada de forma más general.

En la última fase, la responsabilidad recae principalmente en quien prepara los alimentos aunque todavía haya quien no piensa en lavarse antes las manos, separar la comida cruda de la hecha, cocinar bien los productos, mantenerlos a una temperatura que garantice su conservación o usar agua en buen estado, como recomienda la ONU.

Takeuchi mencionó el caso de muchas madres jóvenes que no saben que deben separar los alimentos y dan a sus bebés sustancias contaminadas sin saberlo, lo que puede llegar a causarles la muerte.

Recordó otros incidentes como el fallecimiento de bebés en 2008por el consumo de leche adulterada de forma intencionada por productoras chinas con melamina, un compuesto químico usado en la fabricación de cemento y plásticos y que las compañías emplearon para encubrir un abaratamiento de los costes.

La experta también llamó la atención sobre casos antiguos como la salmonela hallada en manteca de cacahuete en Estados Unidos o la contaminación de la carne de cerdo en Irlanda por unas dioxinas nocivas procedentes del aceite de la maquinaria con la que se cortaban los piensos para esos animales.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, se calcula quedos millones de personas mueren anualmente por consumir alimentos de forma insegura, en su mayoría en países en desarrollo.

Además, la comida que contiene bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas dañinas contribuye a la aparición de más de 200 enfermedades, desde el cáncer a la diarrea, con 4.000 millones de casos de ésta última cada año.

Fuente: ABC

Levadura podría descontaminar alimentos de forma natural

A través de un análisis genético de interacción entre contaminantes naturales y la levadura, se pretende desarrollar nuevas aplicaciones que permitan descontaminar alimentos naturalmente y a bajo costo.

La Investigación es liderada por el Doctor Francisco Cubillos Riffo, investigador del Centro de Estudios en Ciencia y Tecnología de los Alimentos.

Licores, cerveza y pan, son alimentos donde la levadura juega un papel trascendental. Este hongo se encuentra presente en múltiples procesos de fermentación que son necesarios para el consumo de los alimentos tal como los conocemos, sin embargo, la importancia de este catalizador va más allá de la preparación de productos, pues posee la particularidad de controlar ciertas micotoxinas, contaminantes naturales de los alimentos, que al ser ingeridas, inhaladas o absorbidas por una persona pueden provocar intoxicaciones agudas.

Preocupado por contribuir a la inocuidad de los alimentos, aspecto trascendental para asegurar el consumo seguro de las personas, el Dr. Francisco Cubillos Riffo, del Departamento De Ciencias y Tecnología en Alimentos, estudia la levadura de cerveza (Saccharomyces cerevisiae) gracias a un proyecto Fondecyt de Iniciación que se adjudicó.

Según el docente la inocuidad de alimentos es un área bastante importante en Chile, tanto para las importaciones como para las exportaciones, añadiendo que “en el laboratorio del Centro de Estudios en Ciencia y Tecnología de los alimentos (CECTA), estamos abocados a la investigación sobre la inocuidad, el tipo de levadura que  estudiamos tendría la particularidad de poder descontaminar los alimentos que contienen micotoxinas”.

La relevancia de la investigación, radica en la necesidad de evitar enfermedades transmitidas por animales, erradicando la contaminación en productos que son ingeridos por humanos, por lo que el análisis de esta cepa, y de otras provenientes de distintas zonas geográficas del país, parece ser lo más adecuado para encontrar aplicaciones efectivas.

“Evaluaremos las levaduras que tienen distintos orígenes y luego haremos evaluaciones a nivel genético. Podremos descubrir cuál levadura es la que posee mayor capacidad para degradar o descontaminar los alimentos y, a la par, se realizarán investigaciones genéticas entre las distintas cepas estudiadas”.

Según el investigador, “muchas de estas toxinas logran entrar a la cadena alimenticia, pudiendo causar ciertos daños. Es necesario buscar alternativas naturales para generar la desintoxicación. La levadura no es un químico, no es un tratamiento tóxico, es mucho más económica y es, la gran mayoría de las veces, completamente inocua”.

El Doctor Cubillos plantea que el estudio tiene importantes proyecciones, por lo que ve de buena forma las posibilidades que se abren: “eventualmente, podríamos llegar a la empresa y también  generar colaboraciones con la  Facultad de Administración y Economía. Por otra parte, a partir de los datos generados en el proyecto, se pueden realizar una serie de modelos matemáticos, para determinar el comportamiento específico de la levadura en un ambiente de estrés, lo que nos ayudaría mucho más en investigaciones futuras”.

Fuente: Foods News Latam